Suplemento Número 3 Año 5 Septiembre 2016


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Editorial: 

Camilo Arcaya Arcaya

Miembro de la Comisión Coordinadora Nacional de “De Frente con Venezuela”

Con motivo de la reunión de carácter nacional que efectuara el MAS los días 09 y 10/09/2016, el Movimiento “De Frente con Venezuela” fue invitado a exponer su apreciación sobre la situación política y la conducta a seguir en los próximos meses. Consideramos interesante publicar el breve documento contentivo de nuestras apreciaciones en ese momento.

Cabe apreciar que la polarización existente en el país, desde hace más de diecisiete años, no ha cesado.

Félix Seijas, en un artículo publicado recientemente, señala dos elementos que podemos considerar al analizar los resultados electorales por venir: “Electoralmente las fuerzas se han invertido. Como sucedía en 2003, el polo opositor atrae al 60% de la intención de voto, mientras que el polo oficialista atrae a un desanimado 40%. Sin embargo, las cifras de identificación partidista, los deseos y expectativas del elector, y todo aquello que define los niveles de confianza social, indican que la escena está servida para que se produzca el colapso de la polarización política como hoy la conocemos” (1).

“Desde el deceso del ex mandatario, el PSUV vio reducir un saludable 45% de adhesión a niveles que apenas superan el 20%: la población regresa progresivamente al mar de desconfianza en el que se encontraban en los años noventa -para 1993 el 40% de la masa electoral no expresaba simpatía y confianza por ninguna organización política. En los actuales momentos esa cifra alcanza el 45%” (2).

El desarrollo de los acontecimientos pone de manifiesto que la ruptura de esa situación sólo puede surgir con motivo de un reacomodo político, tal como fue el caso de la salida de Carlos Andrés Pérez, en mayo de 1993, por las decisiones de la Corte Suprema de Justicia y el Senado de la Republica, que fueron los instrumentos políticos y legales de AD y COPEI, para separar al presidente Pérez del poder y permitir tranquilizar a la población y reordenar el bipartidismo. El desarrollo de los acontecimientos políticos posteriores mostró que los objetivos que se proponían AD y COPEI no fueron alcanzados.

La polarización puede resquebrajarse con motivo del referéndum revocatorio, promovido por Primero Justicia y adoptado por la Mesa de la Unidad en los últimos dos meses, como una línea de acción susceptible de separar de la presidencia de la República al presidente Maduro Moros y establecer la supremacía política, que ha buscado la MUD.

El derecho de participación que consagra la Constitución de 1999 con el Referéndum Revocatorio permite separar del cargo al presidente Maduro Moros, pero también desmontar la polarización.

Decimos esto en función de las modalidades de los resultados del llamado del CNE, para la manifestación de voluntad necesaria de por lo menos un 20% del Padrón Electoral para convocar el Revocatorio. Los resultados de esta manifestación de voluntad a fines de octubre pueden producir la fragmentación de la polarización.

Un primer escenario puede ser que la MUD no alcance producir una manifestación de voluntad del 20% del Padrón Electoral necesario para convocar el Referéndum, con lo cual la actual dirección de la MUD se anularía, el conjunto de fuerzas que integran esa alianza entrarían en conflicto sobre cómo conducirse ante el oficialismo y éste superaría la coyuntura desfavorable que lo domina. El presidente Maduro adquiriría fuerza propia y el gobierno legitimidad para manejarse por un tiempo.

Una segunda opción puede ser que la MUD alcance una manifestación de voluntad superior al 20% del Padrón Electoral necesario para convocar el Revocatorio, pero esta numerosidad no fuera contundente. Este desenlace reduciría la capacidad de dirección de la MUD para ser considerado la única referencia distinta al Gobierno y al PSUV, y el Referéndum se realizaría en el 2017, cuyos resultados no pueden ser vaticinados.

Una tercera posibilidad puede surgir, en el caso de que la manifestación de voluntad promovida por la MUD supere por amplio margen el mínimo del 20% del Padrón Electoral necesario para convocar el Referéndum, por ejemplo, siete millones de manifestaciones de voluntad, con ese resultado adelantado, la convocatoria al Revocatorio tendría que hacerla el CNE antes del 10 de enero de 2017. Maduro Moros saldría de la Presidencia y el PSUV perdería el poder Ejecutivo. La MUD obtiene la supremacía política en el ejecutivo y consolida el triunfo obtenido el 06/12/2015 en la Asamblea Nacional.

La consideración de los resultados a finales de octubre, de la manifestación de voluntad, para la convocatoria al RR, no puede escapar a la elaboración de nuestra conducta en los próximos días. Tenemos la experiencia del desplome del bipartidismo y podemos avizorar con más cuidado los efectos de la despolarización.

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