La guagua va en reversa

Por Jesús Elorza*

Jesús Elorza Garrido

Jesús Elorza Garrido

Pedro Infante, “dímelo cantando”, fue la expresión burlona de Nicolás, para solicitarle el informe sobre los resultados de los Juegos Panamericanos a su Ministro del Deporte.

-Sorprendido por el despectivo tono, pero sumiso y protector de su cambur, el funcionario comenzó su exposición señalando orgullosamente que ¡logramos lo que aspirábamos!

¿Las veinte medallas de oro y el séptimo lugar?… exclamo Nicolás.

-Con una tosecita nerviosa, le respondió… No, sólo alcanzamos el octavo lugar, que en realidad era nuestra verdadera aspiración. Pero, dijimos séptimo por si acaso la suerte nos ayudaba.

¿Y las 20?

-Con un incremento en su nerviosa tosecita, respondió, estuvimos cerquitica tal como lo demuestran las 22 medallas de plata. Por un pelo no fueron de oro y estoy seguro que en los próximos juegos así será.

Sin dejar de ocultar su molestia, Nicolás le repreguntó: ¿Qué tan “cerquita” estuvimos de las 20 de oro pronosticadas?

-Con tosecita transformada en pulmonía, al Ministro casi no se le escucho cuando dijo “sólo alcanzamos ocho”.

¿Cóooommmoooo así? Fue la colombiana expresión que se le oyó gritar a Nicolás. Explícame eso; con base en tus pronósticos anuncié al país en cadena nacional que íbamos a tener la actuación más mejor (sic) de nuestra historia revolucionaria socialista… y ahora me sales con eso, no me jodas.

-Es que, el imperialismo en su guerra contra nuestra revolución acaparó la gran mayoría de las medallas de oro y sólo nos dejó unas poquitas a nosotros, explicaba a punto de desmayarse el ministro.

Que vaina, ahora tendré que decirle al pueblo mesmo, que debido a la destacada actuación nuestra en los juegos de los años 2003, 2007 y 2011, el imperio decidió impedir nuestro avance revolucionario en Toronto y para ello se confabularon las fuerzas oligárquicas y retrogradas de Estados Unidos y Canadá. Además, sumaron a su guerra deportiva a Brasil, Colombia y México. Y los gobiernos, hasta ahora y que hermanos, de Cuba y Argentina, se prestaron, buscando mejorar las relaciones con el imperio, para la agresión a nuestra sagrada revolución bolivariana y socialista del siglo XXI… Cerraré mi alocución con la deportiva consigna: “Medalla o Muerte”… Venceremos.

-Me gusta, suena bien y oculta el núcleo del fracaso, dijo Infante.

Pero, en la calle, la realidad era otra. Los analistas deportivos y políticos con cifras en las manos evidenciaban la marcha hacia atrás del deporte en la era de la revolución. Un simple cuadro comparativo tumbaba el demagógico discurso del avance deportivo revolucionario panamericano: En los Juegos celebrados en Santo Domingo 2003, la cosecha de medallas de oro fue de 16 y en Rio de Janeiro, cuatro años después, fue de 12, retroceso que se hizo permanente y progresivo puesto que en Guadalajara 2011, las medallas de oro sólo fueron 11 y ahora en Canadá 2015 sólo se alcanzaron 8.

Un jodedor, de los que nunca faltan, resumió la actuación gubernamental en materia deportiva con una de las canciones de Juan Luis Guerra, y refiriéndose a la condición de chofer de autobús de Nicolás, dijo cantando:

Tira la palanca y endereza/que la guagua va en reversa.

Asume la renuncia con entereza/que la guagua (económica, política y social) va en reversa

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