Mario Silva, la Frontera y Abastos Bicentenario

Por Gabriel Omar Tapias M.*

Gabriel Omar Tapias

Gabriel Omar Tapias

Abastos Bicentenario San Cristóbal no presenta una buena distribución, ni fácil de alimentos; sus largas colas y mal manejo revierte sus fines, a pesar de que La Red de Abasto Bicentenario, S.A. (RABSA) es un modelo de empresa pública, creada, bajo el formato de mercados socialistas, que debe permitir la distribución equitativa de alimentos y productos de primera necesidad de una manera más fácil y “a precio justo”, como bien dice su lema, contribuyendo al buen vivir de la población.

Cualquier político, al pasar y ver las largas colas de abastos bicentenario, mercal, Pdval  San Cristóbal, puede interpretar sin mayor esfuerzo, que lo que ocurre allí, es la mejor propaganda y creación de imágenes, que se transforma en símbolos, que pueden ser tejidos por cualquier insulso, para construir una “perorata política” contra el gobierno, dando posibilidades a una oposición que por su cretinismo político, no tiene discurso. Con estas imágenes diarias, aquí en el Táchira, la oposición no necesita dólares para jodernos, ni cursos de formación, nosotros solitos la cagamos. En los 29 municipios que tiene el estado Táchira, sólo posee un abasto bicentenario, ello para bien del partido socialista de Venezuela (PSUV), ya, que si aquí se diera lo planteado por el Presidente Maduro, en cuanto a la necesidad de colocar más abastos de este tipo, pudiésemos caer en las mismas imágenes bochornosas del actual bicentenario, despeñándonos en un barranco político de tal magnitud, que ni siquiera tocaríamos este 6 de diciembre, el diputado por lista.

Es tal el desastre  y grosería que se plantea en abastos bicentenario San Cristóbal y demás abastecedores del estado, que muchos chavistas no comprendemos tanta pasividad de diputados y la misma gobernación, ciegos ante esta imagen.

Interminables colas, vejamen a viejitos, adultos y  la empobrecida clase media, mojándose y sin poder mear, caracterizan las largas colas de un pueblo que desde la madrugada, hasta altas horas de la tarde o noche, buscan anaqueles vacíos.

Con abastos bicentenario San Cristóbal y el  desabastecimiento en los municipios, la gobernabilidad queda entredicha y entonces el fácil y único discurso de la oposición se materializa; nacional e internacionalmente.

Los círculos de lucha y UBCH, con planteamientos concretos de solución para este morbo político, son invisibilizados  por la  gobernación, ministro de alimentación y hasta por el mismo Darío Vivas, encargado de estas estancias hasta hace poco, a los  cuales se les ha planteado tal calamidad pública.

Se logró una comisión presidencial para mediar esta situación, gracias a un artículo en Aporrea “viacrucis en abastos bicentenario”, por el cual el gobierno regional se arrechó y el nacional respondió -. Sin embargo, esta comisión vino y pasó por aquí sin pena, ni gloria. Pareciera entonces, que allí en ese escenario median factores oscuros muy vinculados al bachaqueo y que no sólo rayan con la traición a la patria, pareciendo que fuera manejado por un gobierno de oposición e intereses ocultos.

La persistencia de este morbo social, hace preguntarnos: ¿No será que el enemigo, lo tenemos dentro? Como chavista, jefe de un CLP y creyente de brujerías y karmas, no debo aceptar esta propuesta mental, sino, que me voy por la premisa, de que al tachirense le embrujaron y le pusieron pico largo para que no pudiera beber agua de sus ríos y manantiales, por portarnos mal, y, sólo bebemos del agua de lluvia producto de los dirigentes que nos imponen.

Al Táchira, parece que le persiguiera, señor Mario, un Karma histórico de indiferencia, hasta en revolución. ¿No será que al Presidente le mienten algunos militares y cuerpos de inteligencia? O no le dicen lo que pasa, ya que la baja visión política de éstos, no les permite ver, lo que tienen que ver.  Como van las cosas por aquí, algo nos dice, que éstos no cuentan lo que por aquí pasa, y por allá en Carcas escuchan lo que quieren escuchar; la frontera pa´los de Caracas, siempre ha estado muy distante, tan distante que la gobernabilidad juega al garete.

De lo que por aquí desfila, puedo decirle que el ganado, los huevos, la urea, no pasan en moto, ni a pata, ¡ah! y para que sepa, no pasan por San Antonio del Táchira, la trafican por El  Nula y el Amparo. La pasan en camiones por los puestos de la Guardia Nacional. Cosa que persiste hoy, aun con el cierre de frontera. En la urea se involucran imágenes ocultas de dineros y personajes muy particulares. Creo que llegamos tarde pa´salvar al paciente. A la frontera volteamos la mirada, cuando ya estamos jodidos. Como el asunto no es describir los culpables de las imágenes ocultas, parémosle bolas por lo menos a colas del bicentenario San Cristóbal, imagen diáfana, que hasta los de la oposición a pesar de su cretinismo se dan cuenta. Lo estruendoso y visible de esto es que se transforma en un morbo político, para la estructura de calle del PSUV. El Presidente por más esfuerzos que hace, nos deja pensando de que algunos no le paran bolas o no manejan mecanismos efectivos para la concreción del bienestar del pueblo.

Mientras se da la lenta rectificación, cientos de chavistas que creemos en la esperanza posible, haciéndonos los toches para no ver por donde pasa la urea y los huevos, seguiremos haciendo colas, sin importar la mamadera de gallo de los opositores que pasan todos los días por allí; porque sepa usted Mario, que esto, lo de las colas y la urea pasa todos los días. Con la urea nadie abre el pico, pero en las colas de bicentenario nos maman gallo, en ello se unen en coro los mismos empleados del bicentenario, y se nos grita “querían patria”, cosa que nos pasa por ser chavistas y vivir en el núcleo de las guarimbas del país; todo ello y más, nos sucede, mientras hacemos la larga cola en los abastecedores de alimentos del estado.

Debe saber señor Mario Silva, que muy cierto es lo que usted dice, aquí después del cierre de frontera, se eliminaron las colas de gasolina y le agrego, aparecieron los billetes de cien y el papel higiénico, pero ¿la cola de alimentos?, eso sí que no, aquí siguen las colas, y las más largas las presentan los abastecedores del estado; en un abasto privado se dura una a dos horas, en las del estado 9 a 10 hora, para conseguir los mismos productos, excepto la carne que solo se consigue en los expendedores del estado al precio regulado y justo; te informaron mal, como al presidente.

Se añade a ello, que con cola y todo, en los abastos privados aparecen los alimentos, papel y leche; hasta las salchichas y los huevos bajaron de precio; mientras que en abastos bicentenarios siguen, a pesar del cierre, los anaqueles vacíos o regateándonos: un rollo de papel, una harina pan y media panela (síntesis didáctica de tal grosería), les salva la carnecita a 220 bolos el kilo, que aparece de vez en cuando. Afirmar que aquí no hay colas, le hace perder credibilidad.

El asunto de las grandes colas no sólo tiene que ver con los bachaqueros de moto y “a pie”, por cierto estos no trafican ni carne, ni papel, ni urea y menos huevos, por lo incomodo del asunto, esto como te conté, pasa en carros y gandolas.

El asunto de tener un producto aquí y otro allá, hoy si y mañana no, nos hace pegar brincos, de aquí pa´llá y de cola en cola, esto hace que la colas  se alimenten, crezcan y se multipliquen.

De brinco en brinco. brinco impuesto y creado por los que tienen que ver con quienes distribuyen los alimentos, pensado por  la mafia nacional de los alimentos, pensado y puesto en práctica para crear crisis política, podemos hasta entenderlo, pero ¿la de los anaqueles vacíos en Bicentenario?, de hecho, también es producto de ello, pero básicamente se da es por la falta de gerencia de La Red de Abasto Bicentenario, S.A. (RABSA) y de gobernabilidad de los que nos comprometimos con esto; por los que por invisibilidad o miopía nos sumamos a esto, por ello amigo, las colas no han desaparecido, ya que aquí, en el “de brinco en brinco intervienen variables multifactoriales, no solo conformada por imágenes ocultas, sino significativamente por factores controlados por el gobierno y los que nos negamos a ver lo visible :“no todos lo que tienen ojos ven”.

Amigo Mario, aquí en el Táchira la oposición no tiene que hacer muchos esfuerzos para jodernos, las carencias políticas del PSUV hacen que solitos nos flagelemos, ya que año tras año, elecciones tras elecciones, los votos se reducen geométricamente y Caracas, en vez de inventar alguna brujería y transformarlos en pájaros de largos picos, condenándolos a sólo beber agua cuando caiga del cielo, por el contrario los recompensa con nuevos cargos y aguas glorificadas por el poder.

Por aquí en el Táchira, las máscaras están bien puestas e imitan muy bien a los opositores; debe ser así, ya que con el dedo índice todo nos lo imponen y como varita mágica, aquí la dedocracia todo lo transforma.

Como buenos chavistas, aguantamos y asimilamos esos chaparrones, ya que al momento de votar, gracias a otras políticas efectivas del estado nacional y que el pueblo ve y siente, tratamos de borrar  las imágenes claras que nos perturban y las ocultas que nos mata. Ojalá en estas elecciones venideras no se cumpla ese dicho “tanto va el cántaro al agua, que se rompe”.

*Profesor titular de la UNET

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