Servicios que no sirven

Por Arnaldo Esté*

Arnaldo Esté

Arnaldo Esté

Uno conversa con una chofer y el lamento aflora. Repuestos, cauchos, baterías, carreteras con huecos, alcabalas y dificultades. Hablan de un 30% de vehículos parados.

No sólo los choferes. Las denuncias y reclamos de la gente menudean.

En general, un servicio público es eso, un servicio. No es un fin sino un medio, una manera de llegar a un  propósito. El transporte, las escuelas, la electricidad, los teléfonos, Internet, el agua, el aseo urbano, las calles y carreteras, los parques y jardines, las instalaciones deportivas y culturales, las comunicaciones, el comercio son cosas o funciones que nos permiten llegar al trabajo o a la escuela, funcionar los artefactos, transportar los alimentos, divertirnos, en general, vivir.

La  vida contemporánea se manifiesta en una gran complejidad de servicios y su funcionamiento está relacionado directamente con eso, con la calidad de la vida.

Eso es lo que se nos viene encima: una disfunción progresiva y generalizada. A esa disfunción concurren muchos componentes pero se me antojan dos conjuntos: la escases creciente de recursos financieros por su dilapidación y empleo populista en compra de conciencia, que el gobierno llama gasto social y la ineptitud de los funcionarios. El verticalismo mandón no ha propiciado la formación de cuadros y la rotación de improvisados da nervios.

El gobierno nunca comprendió esto de los servicios públicos y priorizó el reparto de los ingresos petroleros: un socialismo limosnero.

Se puede medir el progreso de esa disfunción. Se pueden contar los huecos que hay en la propia calle, los faroles quemados, los semáforos confusos, el agua turbia o  ausente, los parpadeos o apagones de la luz, cosas acuciantes para hacer más vigentes nuestras angustias y neurosis.

Por allí va la cosa que no ha hecho sino comenzar: el País se va apagando, y los servicios, a diferencia de los alimentos que se pueden suministrar a corto plazo con trueques o negociaciones internacionales. La construcción y organización de los servicios es a corto y mediano plazo. Carreteras, tendidos eléctricos, acueductos… requieren además de recursos y decisión política, tiempo, así que escapan de la posibilidad de acciones dramáticas y efectistas, dakasos o misiones.

La vecindad de las elecciones y la conciencia de la derrota asustan y agrava todo esto. El panorama, el ambiente se hará más tétrico. No solo porque la inseguridad y la violencia, que también se sirven, obliga a reclusiones tempranas, sino también porque puertas cerradas, calles tenebrosas y huecos previsibles nos obligaran a pasos cada vez más cautelosos.

Evidencias, manifestaciones de esta crisis general que  expresarán, cada vez más, la descohesión, la caída ética.

*Filósofo, Profesor Titular de la UCV

arnaldoeste@gmail.com

@perroalzao11


Negocios en la frontera y elecciones

Por Javier García*

Si observamos la frontera, vemos que en cualquier lugar del país la situación es similar. En cada rincón, institución oficial, está abierta la puerta a los grandes negocios de la cúpula-macolla roja-cómplices que mantienen quebrada a Venezuela. La diferencia la hace las condiciones de la rentabilidad. Nos ilustra por si acaso Sebastiana Barráez, CONTRABANDO. Fue el martes. Mientras el vehículo se acerca a la alcabala El Pabellón el guardia permanece impasible. El joven chofer trata de ignorarlo. El guardia le pregunta hacia dónde va. “Hasta Delicias”, responde. ‘¿Vas lleno?’. El chofer asiente con la cabeza mientras ve el medidor de gasolina. El uniformado le dice que la tarifa es cinco mil, porque hay estado de excepción. No vale la protesta. ‘Paga tu novatada y aprende a trabajar, porque ya se les dijo que sólo pueden hacerlo en la madrugada’, es la justificación simple del guardia. Casi a punto de hacer pucheros el joven le extiende los Bs.5 mil y se aleja lentamente por la serpenteada carretera de montaña en el municipio Urdaneta del Táchira. Llega hasta la aldea La Honda donde un grupo de personas espera, con manguera sacan la gasolina del vehículo, y de inmediato bajan unos metros a través de una pronunciada cuesta y atraviesan el río para llegar a Ragonvalia (Colombia) con los bidones de combustible”.

En el Táchira se eligieron 7 diputados a la AN, de los cuales hoy el Psuv obtendría quizás 1. Bandas oficiales se disputan el negocio fronterizo, y también territorio adentro. Hay civiles involucrados, no podría ser de otra forma, un estado mayor cívico militar dirige y se comparte el desmadre nacional. Sólo que los civiles no podrían justificar las armas, ni estar presentes en la alcabalas. Hay gente de oposición que los acompaña, con su silencio cobarde, pero también por su tajada. Sólo siga su intuición. Maduro es colombiano. ¿Hasta cuándo el presidente Juan Manuel Santos mantendrá congelada la partida de nacimiento? Hasta que le haga falta. Por el momento tiene suficiente para someter al gobierno. Desde narcotraficantes extraditables a EEUU, relacionados con los altos mandos venezolanos, hasta detalles de la muerte de Chávez.

Seis millones de hermanos colombianos comparten con nosotros las desdichas de la crisis nacional. Quieren un cambio que les permita tener las condiciones que vinieron a buscar. Maduro-Diosdado tratan de esconder sus negocios en la frontera, que se han profundizado en los últimos 13 años, perjudicando al pueblo venezolano hasta la situación de desesperación actual. Por ejemplo 20 millones de kg de leche en polvo putrefactos en manos del estado en Anzoátegui. ¿Cómo podrían estos criminales proteger las vidas del pueblo venezolano? Jamás. ¿Garantizarían la soberanía alimentaria, libertad, democracia, justicia social?. Primero están sus negocios. Denunciar ante el mundo que la podredumbre del régimen ha hecho de esa zona una mina para sus corruptelas, como en el Zulia o Bolívar. Y que a partir de allí como el pueblo los repudia mayoritariamente pretende una escaramuza más para suspender las elecciones, porque no tiene forma de ganarlas limpiamente.

Para lograr un cambio verdadero la lucha es diaria, cuerpo a cuerpo, ni Numa Rojas, ni Leopoldo López serán libres, sin el pueblo en la calle, reclamando cada derecho, exigiendo un país sin colas, y sin robos, asesinatos y secuestros, agua potable, servicios de calidad, trabajos dignos y sin salarios de hambre. Sólo el pueblo puede obligar a que hagan las elecciones, y que se sean libres, sin complicidades, tomar esta bandera y no dejárselas a los candidatos o partidos. Si queremos salir de esto paz, hay que batirse para que la soberanía popular pueda expresarse, y hacerla respetar.

Pueblo en sintonía. Musical 94.1 FM. www.musical94fm.com.ve. L-V.6-7 am.

*Movimiento Laborista