​​… y haremos que nos obedezca

Por Cheo Carvajal*

Cheo Carvajal

Cheo Carvajal

Lo que no entienden estos genios es que las emisiones de ese río de carros que están construyendo forman parte de ese malestar global, que es mejor recuperar los cursos de agua que castigarlos o condenarlos.

Ante la consumación flagrante del hecho, y ante un panorama en el que nadie dentro del gobierno quiere o puede ponerle coto a esta desmesura, ¿qué hacer?

¿Siempre lo planearon así? ¿O fue un invento de última hora porque no cupo en ninguna otra parte? Puedo imaginar el diálogo: “¿Y ahora qué, Bernardo, será que ese punto lo pasamos enganchando el nuevo viaducto con grapas al de la cuarta?”. No jefe, aquí nos metemos por todo el medio, ese río no crece nunca, y en todo caso para curarnos en salud le metemos un montón de pilas para que no se venga abajo así caiga el diluvio universal”.

Llovió, tronó y relampagueó (se desbordó un par de veces el río Valle producto de las obras), pero ahí va subiendo y bajando esa caprichosa montaña rusa, el monstruo Mattel de mil patas, hoyando el lecho del río. ¡Pensar que el grito en el cielo lo pegamos porque destrozaron un segmento de la joven ciclovía frente a la UBV! Tenían bajo la manga otros desmanes: cientos de árboles talados y el desmantelamiento del río. Todo esto, supone uno, sin estudio de impacto ambiental (EIA): quizás me equivoque y los EIA sean ahora bastante más condescendientes, pero me parece que por muchas trampitas que inventen, no hay manera de que un proyecto así pase la prueba.

No quedan dudas de que el ex ministro Haiman El Troudi, protagonista de este desguace, se toma al pie de la letra la conseja aquella repetida hasta el aburrimiento: “Y si la naturaleza se opone…”. La quiere doblegar, a realazos y a la fuerza.

Aclaremos algo: desafiar a la naturaleza no es ninguna novedad. El ingenio humano siempre lo ha hecho. ¿Acaso los rascacielos no son justo eso, desafiantes piezas de la ingeniería ante eventuales movimientos telúricos? ¿Acaso los aviones que surcan los cielos no son una forma de domesticar los vientos y pasar la prueba de las tormentas? Es fácil suponer que habrá dicho algún vice, buscando argumentos: “si en el Orinoco, que es un río mil veces más arrecho que este chorrito de aguas negras, tenemos sembrados varios puentes, ¿por qué no hacer el nuestro en el insignificante río Valle?”.

Claro, en aquellos casos las enormes pilas no están en el sentido longitudinal del río, ni colonizan radicalmente el espacio del cauce. “Eso es apenas un detalle (no sabemos si esto se lo dice el vice al jefe, o viceversa), el río al que tenemos que prestarle atención no es al de abajo, sino al que fluirá por arriba. Si el de abajo eventualmente se desborda no pasará de un titular en primera página de unos pocos periódicos, producirá un puchito de tuits en el océano digital. En cambio con el río de arriba nos llenaremos… ¡de gloria!”.

Foto: Horacio Siciliano

Foto: Horacio Siciliano

Ante la consumación flagrante del hecho, y ante un panorama en el que nadie dentro del gobierno quiere o puede ponerle coto a esta desmesura, ¿qué hacer? La velocidad de acción, el músculo financiero otorgado, hace que la obra avance a lo bestia. Y, salvo un milagro que la detenga, la concluirán y jugarán a los carritos cuando inauguren su nueva pista. Los problemas vendrán, pero es obvio que prevalecerá el mantra: “¿qué es una raya más para un tigre?”. Para dar tranquilidad algún subalterno ya habrá dicho en voz alta: “si se desborda por uno de esos latazos de agua siempre tendremos la excusa del Cambio Climático, que sabemos el principal culpable es el capitalismo!”.

Lo que no entienden estos genios es que las emisiones de ese río de carros que están construyendo forman parte de ese malestar global, que es mejor recuperar los cursos de agua que castigarlos o condenarlos. Estos señores más bien parecen empleados de las compañías de vehículos que del Estado venezolano, que según el quinto objetivo del Plan de la Patria, procura un modelo “basado en una relación armónica entre el hombre y la naturaleza, que garantice el uso y aprovechamiento racional y óptimo de los recursos naturales, respetando los procesos y ciclos de la naturaleza”. Revisen debajo de los planos del proyecto, por ahí debe estar traspapelado.

*http://contrapunto.com/noticia/y-haremos-que-nos-obedezca-40079/

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