Al amigo eterno

Por Luis Rojas*

Luis Rojas

Luis Rojas

Un amigo es un ser que, aunque no es tu familia, está más tiempo contigo que los primos que decidieron por otros aires.

Un amigo es la verdad convertida en un cuerpo, es alma solidaria, es esperanza ante el devenir.

Un amigo es cobija ante la adversidad, es compañía cuando no tienes a más nadie.

Nos conocemos desde que tengo uso de razón, cuando no había más nada en la mesa tú estabas allí, mi madre también te apreciaba, mis hermanos, todos compartían contigo.

Era tal la confianza, que siempre estabas entre la cocina, el comedor, las habitaciones, por toda nuestra casa, y es que eras tan carismático amigo, que pegabas con todo. Todos los del barrio te veían con agrado, y así fue pasando el tiempo, ya eras parte de la familia.

Cuando no te veíamos, enseguida salíamos a buscarte y tú siempre diligente, nunca te negabas.

Ha pasado el tiempo, y este tiempo, de un tiempo para acá, te has alejado, ya casi no compartes conmigo; me siento a la mesa y te echo de menos, ya no me acompañas los domingos en mi mesa de madera rústica bajo la mata de mangos. Y te confieso que sufro tu ausencia, apreciado amigo, los amigos no deben abandonarse y mucho menos en las actuales circunstancias.

Te veo de lejos, a veces me tropiezo contigo en el supermercado, y veo con tristeza que acompañas a otros amigos, y he sentido el dolor de la indiferencia. Pero aún te aprecio, y soy capaz de perdonar tu desaire, porque en el fondo eres inocente, y sigue contando con mi amistad, mi nunca olvidado y apreciado Arroz.

*Profesor universitario

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