Partidos políticos del siglo 21

Por José Lombardi*

José Lombardi

José Lombardi

Toda organización política, necesita evolucionar y adaptarse a los cambios; las nuevas realidades nos obligan a ser creativos e innovadores, los partidos políticos vigentes en Venezuela, no lo han hecho y por eso las consecuencias.

Un partido es, en esencia, una organización de hombres y mujeres con vocación de poder para ejercer el liderazgo en un ámbito social determinado a través de los ideales o principios que asumen, quedaron atrás las organizaciones políticas de montoneras, las nuevas organizaciones políticas deben cambiar radicalmente sus estructuras, sus procedimientos, sus ofertas políticas y la manera de relacionarse con los diversos actores de la sociedad.

Deben abrirse y permitir el surgimiento, desde sus bases, de liderazgos más plurales y menos autocráticos, lideres auténticos y formados, sólo así será posible el surgimiento de una organización política con un tejido humano que garantice su fortaleza y viabilidad en el tiempo.

La maquinaria electoral debe quedar en el pasado, debiendo ser sustituido por una organización para servir. Recientemente el papa Francisco, reunido con unos 9000 estudiantes de colegios jesuitas de Italia y Albania, dijo: “involucrarse en la política es una obligación para un cristiano. Nosotros no podemos jugar a Pilato, lavarnos las manos, no podemos. Debemos inmiscuirnos en la política porque la política es una de las formas más altas de la caridad, porque busca el bien común y los laicos cristianos deben trabajar en política, algunos me dirán que no es fácil pero tampoco es fácil llegar a ser sacerdote, no son cosas fáciles, porque la vida no es fácil. La política es demasiado sucia, pero yo me pregunto: ¿Por qué es sucia? ¿Por qué los cristianos no se han involucrado con su espíritu evangélico? Qué fácil es decir que la culpa es de aquél, pero yo, ¿Qué cosa hago? ¡Es un deber! Trabajar por el bien común es un deber cristiano y muchas veces para trabajar, el camino a seguir es la política”.

Las organizaciones políticas del siglo 21 deben tener claro que lo individual no puede prevalecer sobre lo colectivo, para poder recuperar la fe en la política y reivindicarla, hay que apartar las desviaciones propias de la naturaleza humana. Egoísmo, ambición desmedida de poder, corrupción, pragmatismo excesivo, lucha encarnizada y fratricida, pérdida de valores, trajo como consecuencia, en nuestras organizaciones políticas, una pérdida total de sintonía con las aspiraciones del pueblo.

Los que creemos en la Democracia y por consecuencia en los partidos políticos, debemos aprender la experiencia, internalizarla y disponernos, con nuestros mejores esfuerzos a rescatarlos desde su esencia y reconstruirlos con creatividad, deben ser organizaciones innovadoras que contribuyan a rescatar nuestro país de las garras de la anti política, para que vuelva a establecerse la Democracia, la libertad, el progreso, la lucha interminable del bien común, la justicia social y el estado de derecho. Ese es el deber de hoy, de todo autentico demócrata.

*Dirigente zuliano de COPEI