Cuando veas las barbas de tu vecino arder…

Por Carlos Enrique Dallmeier

Luchador social

Carlos Dallmeier

Carlos Dallmeier4

Al analizar en primera instancia el revés de Scioli en Argentina se sacan tres conclusiones importantes que deben ser tomadas en cuenta por las fuerzas progresistas en Venezuela, no solo por las elecciones del 6 de diciembre, sino por los meses siguientes, en los cuales se jugará su destino.
El país es más que pobres

La primera, es que el kichtnerismo en Argentina se cometió el error, al igual que sucede en  Venezuela, de concentrarse en la lucha a favor de los pobres, descuidando el mensaje hacia los mayoritarios sectores de la población.

Con el agravante para nosotros de que, si bien en Argentina ello se explicitaba únicamente en una campaña a favor de los pobres, en nuestro país, gracias a la presencia de los estalinistas, no solo la propaganda oficial está dirigida exclusivamente hacia los sectores humildes, sino que, más allá de eso, los ideólogos del gobierno en una estrategia política verdaderamente estúpida,  proclaman a los cuatro vientos que esos mayoritarios sectores medios (que ellos llaman clase media) y cultura del “consumismo” son enemigos del proceso, de la revolución.

De tal forma que la “lucha de clases” como motor de la historia en nuestro país la han convertido estos estalinistas en una lucha entre pobres vs. sectores medios y ricos, y claro, eso se paga en votos, y no solo por esos ataques, sino por las desastrosas consecuencias que esas anacrónicas ideas han ocasionado en la economía, trayendo brutales índices de inflación, de escasez, de especulación, etc.

La errada lucha en contra de los sectores medios

Veamos el ejemplo de una familia del sector medio que posea ingresos iguales o superiores a, digamos 70.000 bolívares mensuales.

Como no pagan como antes
1) una mensualidad por el vehículo, porque sencillamente no se importan hace ya más de tres años;

2) ni por la vivienda, porque, o bien la compraron hace ya más de tres años y la mensualidad por hipoteca por causa de la inflación quedó reducida a cifras ridículas, o viven en las casas de su padres porque no hay viviendas nuevas a precios razonables dirigidas a ese sector,  o porque no tienen el dinero suficiente para adquirir los elevadísimos precios en el mercado secundario; y

3) tampoco tienen la posibilidad de viajar al exterior por lo elevado de los precios de los pasajes, destinan buena parte de sus ingresos a gastos fijos como la comida, el colegio, el seguro del carro (si lo tienen), los servicios públicos, etc., que juntos no llegan a 50 o 60.000 mil bolívares.
La gran fábrica de dinero

Queda así un remanente de dinero para gastar, pero como no hay casi bienes muebles de consumo como neveras, televisores, computadores, etc., porque su importación está limitada en la lucha de los estalinistas en contra del  “consumismo”, ese dinero se destina a adquirir los pocos bienes que se consiguen o a servicios como restaurantes, creando una demanda de tales dimensiones que origina y alimenta los precios especulativos, que engordan a unos especuladores que a su vez aumentan los precios del dólar en el mercado negro al buscar convertir esas ganancias groseras en divisas.

Hay que destacar que esa política de mantener indiscriminadamente precios artificiales de bienes de primera necesidad para “proteger a los más necesitados” lo que produce en esos sectores medios un incremento de ese sobrante de dinero.

Si una de esas familias adquiría un cartón de huevos en 1.200 bolívares y ahora lo hace en 450, lo que significa es que tendrá ahora 750 Bs. para gastar en chucherías.

Claro que los sabihondos de la economía han dicho que el problema es de liquidez, pero en vez de atacar sus verdaderas causas, aplican las consabidas y fracasadas recetas capitalistas, como la de emitir bonos para “recoger la liquidez”, lo cual no sirve para nada porque, como hemos visto, con el sobrante mensual en los sectores medios hay una verdadera maquinita de hacer dinero, que neutraliza cualquier política de “recoger la liquidez”

Es que la cuenta es muy simple. Bástese multiplicar las millones de familias de los sectores medios por las decenas o centenares de miles de bolívares que les sobran cada mes para entender ese “exceso de liquidez”

Soluciones claras de entender pero complejas de realizar

Vista así las cosas, la solución es sencilla, o se aumenta la oferta de bienes y servicios mediante el aumento de la producción o de la importación, o se disminuye la liquidez mediante una severa política impositiva, o mejor aún, combinando las dos.

El problema es que para los teóricos aumentar la importación fortalecería la burguesía importadora, el más poderoso aliado de los países imperiales, y aumentar la producción nacional fortalecería a los grandes industriales y terratenientes.

Pero eso tiene solución.

En la parte de la importación una solución inmediata sería la de incrementar el cupo del comercio electrónico a, digamos 1.000 % anuales, con lo que se conseguiría aumentar drásticamente la oferta, erosionar la liquidez si se fija en un dólar Simadi, beneficiar a los sectores medios permitiéndoles adquirir repuestos para sus automóviles o equipos o adquirir bienes de consumo necesarios, que hoy no se consiguen.

De esta forma también se daría un golpe formidable a la burguesía importadora, para quien el comercio electrónico es su principal enemigo.

Claro, habría que tomar medidas que regularan esa disponibilidad, como la de establecer un porcentaje sobre lo declarado en el impuesto sobre la renta, o limitando los sitios web en donde se pueda adquirir para evitar lo que sucede en la actualidad de sitios fantasmas utilizados solo para adquirir divisas.

Sobre la propiedad de los medios de producción hay que analizarlo en profundidad ya que no se puede seguir con la política de establecer un capitalismo de Estado administrado por el Partido, ni se pueden seguir constituyendo cooperativas en sectores que poseen altos grados de complejidad e innovación, ni se puede alimentar a las burguesías industriales y del campo para que se sigan apropiando del país. Comprendo que esta discusión si no fácil, sobre todo por los dogmatismos.
Una pobre campaña publicitaria

La segunda conclusión que se saca es que las campañas publicitarias han sido un fracaso como producto de esa visión exclusiva para los sectores pobres. Y en Venezuela es peor, porque aquí se limita a frases sin sentido como la de “combatir a la derecha”, como si alguien supiese que es hoy derecha y que es izquierda y menos el votante.

Lo que hay que ofrecer son explicaciones y, sobre todo, soluciones.

Hay que aprovechar que algunos sectores entienden que hay una guerra económica que lo que busca es recolocar en el poder a los mismos sectores políticos y económicos que dirigieron al país en la 4ta. República y que en su afán por conseguirlo no les importa si el pueblo sufre escasez, pasa hambre y calamidades en las colas, y no decir idioteces como que las colas son “sabrosas”, reconociendo que las mismas son culpa del gobierno.

Pero sobre todo soluciones, porque la gente se pregunta: ¿Es que esto va a seguir siempre así? ¿Es que no hay soluciones? Y puede sacar la conclusión errada de que es mejor otro gobierno que promete resolverlo.

Ausencia de una teoría política para Latinoamérica

La tercera conclusión no hay una propuesta política y económica para el continente, que sí la tienen los sectores económicos  y políticos ligados al imperio y esto pesa a la hora de escoger. Existió cuando Chávez estaba vivo, pero la práctica venezolana de los últimos años con una economía  con niveles groseros de con escasez, inflación y especulación, recuerda a los horribles sistemas que imperaron en los países “socialistas” y que nadie desea para su país.

Es decir que, gracias a los estalinistas de Venezuela las opciones se han reducido a dos: la política de libre mercado o la del llamado socialismo real o estalinismo.

Es por ello que es urgente rescatar el pensamiento de Chávez.