6D: El día del castigo ejemplarizante

Por José Lombardi*

Presidente de COPEI en Zulia

José Lombardi

José Lombardi

A pocas horas del evento electoral del 6 de diciembre de 2015, elaboré un artículo que titule 6D: ¿confianza o castigo? En él, plasmé las dos posibilidades que podían ocurrir. “Ante la carencia de una propuesta coherente, mayoritaria y única, de un modelo de país por parte de quienes adversamos el modelo del “socialismo del siglo 21”, los venezolanos nos enfrentamos a decidir la continuidad hegemónica del modelo o, por el contrario, el castigo ejemplarizante que permita empezar a equilibrar el poder del estado en manos del Gobierno… La oposición ha centrado su campaña en el voto castigo, como mecanismo para corregir el fracaso del modelo gubernamental, haciendo énfasis en el tema económico, mientras el oficialismo ha recurrido al sentimentalismo nostálgico que representa el chavismo y su comandante eterno, quienes prometen seguir liberando a los pobres de la “opresión del rico”

Hoy, después de conocer los resultados, podemos afirmar, sin titubeo que ha privado “el castigo ejemplarizante que permita empezar a equilibrar el poder del estado en manos del Gobierno”, una participación histórica en elecciones parlamentarias del 74,25% y una ventaja de la oposición frente al Gobierno de más de 2 millones de votos (15,5%), además haber alcanzado las 2/3 partes de la Asamblea Nacional con 112 diputados, muestran unos resultados contundentes.

En las últimas horas ha habido mucha información especulativa en torno a las fuerzas armadas, dicen que gracias a ella fue posible determinar estos resultados, otros hablan de los actores internacionales, pero más de todo esto hay una realidad que se impone, un pueblo cansado, agotado y golpeado, salió masivamente a las calles a levantar su voz a través del voto para castigar a un Gobierno ineficiente y sectario, tal como lo expreso el ex presidente español Felipe González: “un grito cívico de rebeldía por el cambio”

Se ha derrumbado el mito de la mayoría chavista, así como la barrera impuesta entre “ricos y pobres”, los resultados demostraron que fueron los más pobres los que hicieron la diferencia, ahora el reto es inmenso, no sólo para la oposición, sino para toda la sociedad venezolana, quien tiene la responsabilidad de sanar todas las heridas causadas y empezar a reconstruir nuevamente un país que esta deshecho.

La reconciliación nacional es inminente, no puede haber progreso sin el apoyo de todos, debemos crear las condiciones favorables para el futuro, recientemente leí un artículo de mi hermano mayor, Ángel Rafael, cuyo título es “El fin de una era oscurantista” y me encanto su último párrafo, el cual cito textualmente “Lo mejor de éste triunfo electoral, aunque lo intenten menoscabar, es que el chavismo dejó de ser mayoría en Venezuela, y eso es histórico. Los 17 años de regresión chavista llegan a su final y la esperanza de recomponer el daño que han producido alienta a todos los sectores, tanto los que le han apoyado como los que le han adversado, a lavar los pecados y pactar una transición que retome el sendero constitucional sin segundas intenciones. Lo inmediato: liberar a todos los presos políticos y de conciencia”

Como todos los ciclos de la vida, altos y bajos, nacimiento y muerte, Venezuela ha vuelto a nacer, ahora tenemos que ser garantes de su sano y buen desarrollo, como los buenos padres que deben cuidar de sus hijos. Nunca olvido, las palabras del Dr, Omar Valera, pediatra de mi hijo, cuando angustiado le pregunte: ¿Doctor, además de darles las medicinas, que otra cosa puedo hacer para que mi hijo sane? Y me respondió: “dele mucho amor, no hay mejor remedio que ése”.