Elogio de la extorsión…

Rafael Muci Mendoza

Neurooftalmólogo

…así que las aguas desbordadas volverán lentamente a su cauce afianzando de paso el acendrado espíritu democrático del pueblo venezolano…

Rafael Muci Mendoza

Rafael Muci Mendoza

Diccionario RAE= Extorsión: « (Del lat. Extorsĭo, -ỗnis).||2. Presión que, mediante amenazas, se ejerce sobre alguien para obligarle a obrar en determinado sentido». El experimento nacional para la exterminación de un país, estamos seguros, dará paso a un futuro no lejano en que recuperaremos la sindéresis perdida, la libertad y la democracia. Es necesario que los dirigentes de la oposición no se dejen llevar por emociones reprimidas, revanchismo exagerado, dejen de lado sus apetencias personales y dediquen todo su ingenio y el de todos aquellos venezolanos de buena voluntad para lograr la recuperación del país.

La extorsión a que estuvo sometida la nación a lo largo de más de tres lustros recuerda aquella infame época de la mana nera -mano negra o “mano peluda” que se iniciara desde Nueva York a Chicago, San Francisco y Nueva Orleans, a principios del siglo XX por pandillas de extorsionadores calabreses, sicilianos y napolitanos que empleaban una simple y exitosa fórmula para birlar el dinero a otros. Enviaban cartas de advertencia marcadas con el ¨emblema del cráneo y las tibias cruzadas¨, o la simple remisión de una hoja de papel con la impresión de una mano negra como simbolismo de amenaza de muerte o daño.

Así fue como comenzó el mandadero de los infames hermanos Castro, Hugo Chávez, cuando no más alcanzada la presidencia y jurando ente la que llamó ¨moribunda Constitución¨, amenazó con ¨freír las cabezas de los adecos¨ y con esa frase, todo lo que vino después: La siembra de la extorsión mediante la intimidación y el terror. El innoble experimento socialista para crear un venezolano nuevo resultó ser un adefesio que a la postre mostró un contenido vacío de venezolanismo y ahíto de retrógrada injerencia extranjera. Todo intentó ser cambiado y de hecho, en el papel así lo fue. Si es que fuera cierto que Chávez no robó y si administrar y regalar lo ajeno sin autorización alguna no es un delito, sí robaron sus familiares, amigos y arrimados al Festín de Baltasar ante la pasmosa impunidad por él propiciada y aceptada por turbamulta de diputados afectos y una contraloría complaciente, que se trasmitió a todo el estamento nacional: pero, parecen no haber leído la inscripción en la pared de la Asamblea, “mené, téquel, fares”, cuya  interpretación es la siguiente: “mené” quiere decir “contado”, es decir: Dios ha contado los días del chavismo cubano y ha determinado su fin; “téquel” quiere decir “pesado”, es decir: su actuación ha sido pesada en la balanza y le falta peso; y “fares” quiere decir “dividido”, es decir: el país ha sido dividido y entregado a los cubanos; por ello, la corrupción aún galopa libremente por llanuras y serranías, por médanos y hondonadas, por autopistas y caminos de recuas, y debe ser, dentro de tantas prioridades de la nueva Asamblea –ojalá pronto sea nombrada como debe ser, Congreso Nacional con sus dos cámaras-, establecer responsabilidades y aplicar justas sanciones, deshacer entuertos, repatriar el dinero robado y encaminar el país total hacia su recuperación.

Curioso que el milagro de un 6D liberador no pudo ser atisbado por la sala situacional cubana ni por los capitostes rojos quienes pensaron que a fuerza de extorsión: armas de guerra y colectivos, comida para hoy y hambre para mañana, habitaciones para pobres, amenazas a empleados públicos y envilecimiento colectivo, podrían transformar la patria de Bolívar en chiquero de bajas pasiones. No obstante, muy adentro, en el corazón de cada venezolano ardía la llama de la independencia y palpitaba el espíritu democrático que quedó expresado a través del voto civilista y masivo que derribó ¨el muro de oprobio¨ fabricado desde la isla de los Castro.

Tomará tiempo y esfuerzo pues el enemigo y sus asesores están heridos de muerte y a pesar del duro golpe a su narcisismo, todavía no han muerto y su veneno aún persiste y se potencia; no podemos pedirlo todo de una vez… pero lo cierto es ya no podrán ejercer su fama de malos enviando un trozo de papel con una mano negra impresa para infundir terror, el pueblo les ha reconocido, les ha perdido la confianza y el respeto y siente que fue engañado y abusado; así, que las aguas desbordadas volverán  lentamente a su cauce afianzando de paso el acendrado espíritu democrático del pueblo venezolano.

Exigimos, no pedimos a la nueva dirigencia tolerancia y no enfrentamiento estéril; exigimos puentes que nos conecten y no palabras destempladas que nos separen más; no aceptamos el empleo de palabras vulgares ni el lenguaje de germanía que ellos implantaron y emplearon porque es innecesario, porque disminuye nuestra estatura y autoridad y porque alguien mira y juzga, y no queremos ser juzgados por lo que otros también hicieron; no podemos, debemos o necesitamos descender al barrial o a la porqueriza para defender y hacer valer nuestras ideas y derechos.

Hago mías las palabras de Mahatma Ghandi y las recomiendo a nuestros dirigentes en la Asamblea Nacional en este año 2016, crítico para la recuperación de nuestras libertades y que debe traer la paz al país y salud a las instituciones democráticas.