La alegría del compromiso

Estefany Murillo

Estudiante de ciencias políticas. Bolivia

El referéndum constitucional de Bolivia de 2016 se realizará el domingo 21 de febrero. El objetivo de este referéndum será la aprobación o rechazo del proyecto constitucional, para permitir al presidente y vicepresidente del Estado plurinacional de Bolivia a postularse nuevamente a una elección.

La papeleta de votación constará de una pregunta para que los votantes puedan aprobar o rechazar al proyecto de reformar el artículo 168 de la Constitución Política del Estado, el cual indica que el período de mandato de presidente o presidenta y vicepresidente o vicepresidenta es de 5 años y sólo puede haber una reelección continua.

El numeral II del artículo 411 de la CPE indica que una reforma parcial de la constitución podrá iniciarse por iniciativa popular, con firma de al menos 20% del electorado y que esta reforma necesitará un referendo constitucional aprobatorio.

El presidente Evo Morales repite con insistencia que son los movimientos sociales los que están demandando esta reforma a la constitución, entre los cuales tenemos por ejemplo a organizaciones como la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), Confederación Sindical de Comunidades Interculturales de Bolivia (colonizadores), Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Bartolina Sisa, Consejo Nacional de Ayllus y Marcas del Qollasuyo (CONAMAQ), por citar algunas. Muchos dirigentes de las citadas organizaciones han estado manchados en hechos recientes de corrupción, y son también parte de la famosa Coordinadora Nacional por el Cambio (CONALCAM).

La CPE, al ser ley de leyes, no está sujeta a interpretaciones ni subjetividades. Y lo que está ocurriendo es precisamente una conveniente “interpretación” de los llamados movimientos sociales y sus demandas. Es decir, que no podemos asumir que el pueblo es solamente aquél que está cooptado por la CONALCAM, ya sea para actos corruptivos o ya sea para impulsar reformas modificatorias a la CPE. Hay mucho pueblo que no es parte de estas organizaciones y mucho pueblo que no está de acuerdo con una reforma a la constitución.

Desde este punto de vista, no solamente un posible resultado por el prorroguismo sería anti-inconstitucional, sino que lo es la consulta misma, ya que la misma está sujeta a intereses de cierto entorno palaciego, intereses de permanencia en el poder a través de una figura simbólica caudillista. La mejor manera de quedarse permanentemente en el poder es hacerle creer al pueblo que es él mismo y su representación la que está ahí, ¿verdad?

Tocar este punto me pareció tremendamente crucial e importante, ya que el debate no se centra en si apruebas o no apruebas al presidente Evo Morales. Se trata de defender las instituciones y el Estado. Los bolivianos y nosotros los bolivianos jóvenes creemos en un país capaz de ofrecer dignidad a sus ciudadanos. Esta dignidad se centra en el fortalecimiento de las instituciones y no de las personas. Un estado jamás debería depender de lo “muy bueno” o “muy malo” que pueda ser un presidente, de la misma manera en que la justicia no debería depender de lo “muy bueno” o “muy malo” que  pueda ser un juez, y un estudiante no deba su nota a lo “muy bueno” o “muy malo” que  pueda ser un docente.

Así como la justicia depende de las leyes y no del juez, el aprendizaje del estudiante depende del currículum y sistema educativo y no del carácter bonachón del educador, el Estado no depende de un presidente -y un grupo afín al mismo- sino de la fortaleza de sus instituciones.

Y es ahí que la responsabilidad está en nuestras manos como ciudadanos. No se trata de votar a favor o en contra de un presidente, se trata de votar a favor o en contra de fortalecer nuestro Estado. ¿Qué mensaje estaríamos mandando al pasado y al futuro entonces? ¿Acaso tanta lucha y sufrimiento del pueblo que tan valientemente ha ofrecido su sangre y su vida para aprobar la constitución presente no vale nada? ¿Y entonces cuando exista otro presidente y otro partido también podrán cambiar la constitución a favor de sus intereses, como si se tratara de la supuesta pasada y acabada república colonial y neoliberal?

El mensaje es importante, la Constitución Política del Estado es de todos, nos representa a todos, nos cuida a todos. Esta constitución al representarnos a todos no es juguete ni capricho de intereses de unos u otros, porque está hecha para favorecer y cuidar a todos. Y me alegra que así sea. Me alegra mucho pertenecer a un país con una cultura e historia tan potentes y ricas. Me enorgullece, y con ese mismo orgullo y alegría con la que soy parte de este país, con su pasado, presente, es que lucho y reivindico la posibilidad de un futuro para todos.

Llamémosle la alegría del futuro, llamémosle la alegría del compromiso.

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