La delicada piel de la burocracia

Yuri Valecillos

Fotógrafo y pacifista

Llego a Valencia, la de Venezuela, y la voy recorriendo con mi amigo de muchos años Carlos Yusti, la ciudad a oscuras, la avenida Las Ferias y Lara sobrevive entre basura y falta de vigilancia, no hay patrullas y es como si la ciudad estuviera bajo permanente toque de queda.

Voy a un bar y conversamos con algunos jóvenes artistas y claro un chico que se autocalifica como fotógrafo, me extraña no conozco su trabajo en una ciudad que pretendo conocer, me dice “yo trabajo en Ciudad de Valencia”, o sea VLC no porta cámara, pienso un instante en lo peligroso que es que te vean la cámara, pero me dice “no la necesito yo uso el teléfono”.

Salgo del centro de la ciudad que parece zona de guerra: todo sucio, oscuro, vacío, pestilente y siento la sensación de aquellos días previos al 27 de febrero, escucho música colombiana que sale de alguna casa y converso con mi pana Yusti sobre los días de furia de este pueblo y también de una ciudad algo iluminada y con gente en las calles, cuando construimos a punta de ideas y esfuerzos ZONA SUR, un movimiento de las áreas humildes y por los humildes.

Las áreas del Metro de Valencia, los espacios amplios en las Avenidas Lara y Ferias (o en la Bolívar con Cedeño), aquí voy viendo que el abandono de este pueblo por sus gobernantes. Ameliach el Gobernador del Estado no habla y el Alcalde Cocchiola no aparece ni en las esquelas mortuorias, nadie explica nada.

Nos damos una vuelta por la Casa Pocaterra en centro de la ciudad. Yusti que sabe mucho de este autor y que escribió un libro “Pocaterra y su Mundo”. Vemos a casa mejorada, limpia.Un vigilante algo dormido nos pregunta: “¿A dónde vamos?” Pasamos y hacemos que no le escuchamos, nos pareció extraño que alguien pregunte en una casa museo a donde se va.

Uno de estos burócratas extraños y delicados de piel sensible (o sea Denis), esos que no comprenden que son EMPLEADOS PÚBLICOS y que mientras más alto sea su cargo está más expuesto al juicio de la opinión de todos, me pregunta por una serie de artículos donde exijo buen trato a los compañeros de Danza Carabobo y hasta me dice “estas poniendo en riesgo mi matrimonio”. Pienso en la fragilidad del matrimonio de mi interlocutor y la risa interior se presenta, aunque no la expreso.

Valencia la de Venezuela está expuesta, Gobierno Municipal y Estatal hacen una mancuerna donde el odio a la ciudad parece ser la moneda que lanzan al aire, una moneda y sus dos caras por una cara el olvido y en la otra odio, pero al parecer desean que la moneda no haga ruido alguno al caer, al tocar el suelo.

Ya vendrá el desquite y ojala sea pronto.

yva. Caminando por Valencia

Caminando por Valencia. Foto Pablo Herrera