El PSUV y el nihilismo del poder popular

Gabriel Omar Tapias

Gabriel Omar Tapias

Gabriel Omar Tapias

La única manera de mediar en el viejo conflicto, entre la base popular y la poderosas élites políticas, es que las bases populares, mantengan coherencia en el entretejido político que les atañe, y se reconozcan en sus asambleas de ciudadanos; como ejército de primera línea, como mecanismo de control del nepotismo y la dedocracia, como fuerza moral revolucionaria, que al final de cuentas es la que inclinaría la balanza política, en la búsqueda del bienestar de todos; de estos y de aquellos.

Pero existe un pero, el poder popular no se reconoce así mismo, lo que ha hecho de el, históricamente, una utopía y discurso del sujeto político dominante; el sujeto “yo”. , Los dictadores, con su posición de “superhombres” han sido más serios, no hablan de ello y abiertamente desconocen el poder popular¸ el ideal y el sueño.

Siempre parto de la idea, que cuando se busca motivo para meterse en la vida de algunos, es prudente tener mucho cuidado para no incurrir en falsas suposiciones; pero, como la suposición es el primer acto investigativo, me largo en ello, basado en el método diacrónico del análisis histórico.

Digo esto, porque dicen por ahí, que el Presidente se lleva a Vielma Mora pa´Caracas y, es posible que me refiera a ellos, como elemento didáctico de la narración que trato de expresar, sostenido, en una hipótesis, que establece, que la única manera de combatir esta guerra, en donde el poder popular es la única que lleva de la rosca, es manteniendo coherencia en el entretejido político que nos atañe, y la base de ello, son las  asambleas de ciudadanos y,  esto es antítesis, en el actual PSUV.

En sí, esta narración trata de vislumbrar lo utópico que es nuestro discurso en cuanto a lo que se refiere al poder popular. Como elemento didáctico, tomaremos un cuento que corre por la red, en cuanto a que el Gobernador se nos va pa´ Caracas.

Ante ello, más de un enchufado brincó, a los diputados no les preocupó, los CLP no se inmutaron; pero la mamá de un General que visitaba la huerta de durazno, que bien manejo, al escuchar esto de la boca de su hijo, sin salirse de nuestra conversación expresó “favor que se nos hace”.

Cuando le comenté estos rumores a mi esposa, ésta expresó, “lo están premiando de la cagada que hizo acá”. Al decirle a mi hermana Nora, ésta me dio una hipótesis alterna “sería el único cambio interesante, que ha hecho el Presidente, porque para él, aquí no ha pasado nada, los árbitros, el entrenador, siguen siendo los mismos, a pesar de tremenda goleada” y agregó “convino con los capitalistas de este país, pero no con las bases populares”.  Vociferar, pareciera ser, hasta ahora el único mecanismo que usa el poder popular.

Escuchando aquí, escuchando allá, clarifico que definitivamente, no sólo mi Gobernador es el culpable del desastre político que es el Táchira, ni de la cosificación que se hizo de la política, como en la cuarta; por lo que ahondar en este problema, es necesariamente pertinente. Si se da el caso, de que el Presidente se lo lleva pa´ Caracas como obsequio de su mala gestión política, ello no es ni sería su culpa ya que con condición igual, el Presidente nombró a Aristóbulo, Vicepresidente de Venezuela.

En mi indagar, se asoma la hipótesis de que mí Gobernador es un problema histórico de mi Venezuela colonial que domina el currículo studiorum. Currículo que transversalmente hasta en la suma y resta de las cosas que hacemos se muestra, problema agudizado por el mercantilismo, implantado en los años 40 del siglo pasado; lo que habría hecho, que  en mí, en mi partido y el de aquel y del otro, se vea la corrupción, nepotismo y la dedocracia, como hecho natural y horizontal.

Pescando ideas, allí y allá, podemos notar que lo que ocurrió este 6 de diciembre, es una discusión que va más allá de la guerra económica. El asunto parece centrarse en la disputa histórica de dos sujetos sociales que se adversan, las bases populares y la burocracia política-burguesa, un conflicto histórico que no muestra indicios de resolverse, por ahora.

Entender este conflicto pudiese darnos explicaciones de como nacen políticamente algunos diputados y gobernadores, cosificadores de la política; símil en el PSUV como en la MUD  y en los otros. Entender es la lucha, lucha que al conocerla, permitiría reconocer el conflicto y reconocernos, buscando nuevas relaciones de poder, contra el histórico centralismo colonial y perverso, que persiste en sobrevivir en todos los ámbitos. Temas que no conforman el currículo de la escuela de cuadros del PSUV.

Como el método marxista nos obliga a establecer los periodos históricos, como base de la discusión critica, busquemos los orígenes de la dedocracia y el nepotismo como parte del actual sujeto social, comportares que tienen sus orígenes, en este sobrellevar histórico.

Desde 1500, desde los inicios de la colonia, en un conflicto intensificado a mediados de 1700, las bases populares, entregaban su vida por la independencia de América; sujetos sociales, conformada por hombres y mujeres de tez negra, indígena, mestiza y blancos de orilla. En 300 años, toda América marchaba en un conflicto subyacente, que afloraba y desaparecía, apagado por otras fuerzas sociales emergentes. La libertad, era forzada como una botella de champan, por una base popular mestiza que crecía y se multiplicaba, presionando el corcho de la independencia; fueron las bases populares, las que dieron los primeros pasos, para buscar una independencia de España, pero algo les apagó.

En esta presión de gases políticos y sociales, otro sujeto social se disputaba el espacio a devenir, un sujeto nacido de la educación y mercantilización jesuítica, en más de trescientos años de explotación, los mantuanos. Bajo la sombra de los opresores, se consolidaban los apellidos, que rodearían a Bolívar y Santander.

Los contrabandistas, criollos, mestizos blanqueados que eran la mayoría en los míseros poderes refrendados por el Rey y, hasta los jesuitas coincidieron, así tuvieran diferencias, acordaron que la mascada podía alcanzar mucho más si daban jaque al rey. Los criollos, sólo buscaban mayor control del poder y coincidían con los jesuitas en reducir las travesuras financieras del Rey, reducir el incremento impositivo y el libre comercio entre la península y las Indias; eliminar el control administrativo de la metrópoli sobre las Indias: restablecer la administración a los criollos, mediante el control de los territorios americanos.

Las proclamas borbónicas de 1700, toca directamente a los criollos y a los jesuitas y los despierta, ello daría con el traste a cualquier intención de las bases populares.

Para los criollos, en las revueltas de 1700, había un pero, que una población mayoritariamente mestiza, una clase social no deseada tomara el poder y entonces los mantuanos, traicionando a sus ductores, los jesuitas, esperaron un mejor momento, para hacer su revolución. Los mediados de 1700 no mostraban las condiciones, e hicieron tiempo hasta 1800. Para 1700, mostraba apenas dos sujetos sociales que se conformaban, políticamente antagónicos, los criollos y los mestizos, y los mestizos en ese momento mostraban mayor talante.  Disputa histórica de carácter natural, que se da, entre el sujeto que quiere sobrevivir y al que se quiere desplazar.

Los mantuanos, esperarían el quiebre de la monarquía hasta 1800, cuando Napoleón invade a España; allí se darían las condiciones necesarias, no sólo para desplazar al Rey, sino para sustituirlo, florecería un nuevo sujeto social que se alzaría con la independencia.

En la toma de España, por parte de Napoleón Bonaparte, los mantuanos se dieron cuenta que no podían dejar agudizar el conflicto y tomaron el poder. Surgieron así nuestros libertadores cuando ya la monarquía por si sola fenecía.

La lucha independentista y más tarde el mercantilismo, concretaría el actual sujeto social en el poder, que por contradicción en forma amorfa, hoy arropa y domina los vericuetos de la política y la economía.

La génesis de muchos haceres de hoy está marcada de ese ayer, por lo que se hace importante tomografiarlos y ver su cara y forma, que hoy se repite y se multiplica.

Una tomografía histórica muestra la génesis del actual poder. Allí se divisa, la desidia monárquica en 300 años de coloniaje, allí sólo se habían  fascinado  por  lo abyecto: el nepotismo, la muerte, la prostitución, la parafilia, el facilismo combinado contra todas las propuestas luteranas, en un  nihilismo de tipo cristiano y social que logró reunir todas las desviaciones humanas posibles, lo que haciendo un símil, Manuel Díaz Rodríguez en su “Cuento negro”, describe , como un  decadentismo en un mismo objeto que va a mostrar los fondos de una sociedad “cortesana”, proclive a sufrir tantas enfermedades  físicas y sociales, como los integrantes de los más bajos estratos sociales; dando forma a la génesis de un nuevo sujeto social amorfo, ya era un individuo que podía ser de la plebe como del poder político.

Al Rey, el poder le cegó, hasta llegar a creerse el cuento de ser los elegidos de Dios, ello, la propia divinidad, su amorfo cristianismo, los aniquiló, cuando despertaron estaban muertos y América tomaría el rumbo construido en 300 años de su desidia y omnipotencia; el Rey seria vencido, pero no el poder que de sus entrañas había nacido y sustituido, los mantuanos, los criollos.

En esta merienda de dolor y fascinación monárquica de 300 años, los criollos españoles se habían permitido, hacerse, entre desasosiego, tempestad y grito, de millones de hectáreas de tierras vírgenes en América, producto del ultraje, del ratio studiorum de los jesuitas, sostenido en un sincretismo religioso cristiano, que sin contradicción proclamaba la superioridad blanca, más la ayudita de Napoleón, llevó a que después de 1800, todo quedara en manos de pocos y de un sujeto social xenofóbico y despótico, no distinto a la realeza que nos había dominado por 300 años. Así se habían hecho las cosas, después de 1800, así seguirían siendo hasta la actualidad; dándose un caldo de cultivo, en donde el mercantilismo fácilmente se propagó y las bases populares inhibidas o apagadas. El gran derrotado de nuestra independencia fueron nuestras bases populares, por no reconocerse.

En forma general,  en 300 años se había consolidado una clase privilegiada sobre la base del delito y ultraje y una base popular mestiza que, no usando las estrategias debidas, fue desplazaba o inhabilitada; las bases populares fueron vencidas. Independientemente de lo que allí sucedió, la colonia mostró dos sujetos sociales que nacían y, que por más periquitos y adornos le pongamos a nuestra historia, permanentemente estarán en conflicto.

Los negros, manumisos, mestizos e indígenas que iniciaron la guerra independentista y dieron su sangre, montados en una estrategia de la cosificación, de amorfismo social, del silencio y el yo no puedo “ser poder”, se relegaron, bajo una cristiandad vaga implantada por los jesuitas, les aniquiló. Ellos, nosotros y estos, es lo que hoy llamamos bases populares; Zamora, sintiendo y entendiendo que la toma del poder, no es fácil, ni un decreto de un III Congreso, se revelaría a mediados de 1850 y sería asesinado por los hijos de los libertadores independentistas y una base popular difusa.

Bases populares que llevan los elementos atávicos de la colonia y ante cualquier mísero poder que se les asome, buscaran al igual que el opresor, la dedocracia y el nepotismo como nuestro destino; al no reconocernos, no existe mecanismo para que no actuemos como el opresor; lo más macabro es que nos reconocemos en el opresor, los buscamos y nos metamorfoseamos, como posibilidad de la felicidad posible.

Asumiendo las ondas de nuestra historia y herencia cristiana, para el Táchira, que se lleven al Gobernador pa´Caracas, es una bendición, ya que por aquí ni milagros suceden. Los  gochos, en este Táchira fronterizo, como prerrogativa histórica, estamos hasta lejos de Dios; para recordarle, llenamos algún rincón de nuestra casa con algún altar, con sus diferentes imágenes blancas y formas estereotipadas que se nos ocurra en nuestro imaginario xenofóbico y sincretismo religioso, combinado ahora con sabores políticos.

Si no tenemos imágenes inventamos una y le colocamos nombre, hasta hacer de cualquier remedo de la naturaleza, una imagen borrosa que nos lleve a una realidad deseada y lejana, que nos acerque o imite a nuestra abuelita española, siempre cristiana; en un adentro bien arraigado y separatistas, ello lo llevamos con nosotros como verdadera conquista del invasor y de la cual no sabremos si nos liberaremos. Por ahora, blanquearnos y parecernos al norte es una parvedad necesaria de diferenciarnos y ser reconocidos, en un Nihilismo de tipo social; en donde parece, que reconocernos nosotros mismos, no tiene premura. El verdadero conquistador se quedó con nosotros, intimamos con ello y hacemos práctica política con este lastre histórico, ello nos arropa y no da cobijo para nuestras acciones de nepotismo y dedocracia.

En muchos de los gobernadores, diputados o remilgos de poder, la colonia es nuestra naturaleza, no queremos cambiar ni que nos lleven pa´Caracas y, no puede ser distinto, ya que Caracas es la síntesis del colonialismo.  Por acá aceptamos sin remedos, que Dios sólo vive en Caracas, como el Papa en Roma. Por ello somos tan fervorosos al rezar, de esa manera amortiguamos nuestra soledad y maltrato histórico; haciendo de Dios o la imagen creada, un vínculo que nos hace permanecer unidos a una ciudad lejana, más allá de las montañas, una ciudad que representada por sus logros y sus burócratas, nos marginan a través de códigos no escritos, lo que me hace recordar a mi abuelo “no nos conquistaron, pero nos dominaron”.

Nuestros elementos atávicos, nos llevan a decir: “ser político en frontera es una pendejada, en Caracas hay masa hasta pa´ boyos”. Caracas es la vía, más cuando en la frontera todo está escaso, la frontera siempre huele a lejanía, todo lo que esté distante de la capital es frontera, al final de cuentas todo lo que esté lejos de Caracas o Bogotá es imaginario, efímero e inexistente.. Quien vive en la frontera vive en un mundo inocuo. La misma realidad de la frontera es irreal, ya que se hace amorfa y precaria.

Lo dramático de la frontera no es que seamos ficticios, lo calamitoso es que la gente del centro o de la capital cree, ha creído y creyó siempre que no existíamos.

Nos impusieron siempre seres centrales, los cuales sí eran reales. Pero luego de que nos los imponían, estos seres se convertían en imaginarios al llegar a la frontera. Esos seres, jefes de fronteras, jefes políticos, nacidos supuestamente del calor de la patria, convertidos en imaginarios por su increencia, venían, hacían y hacen lo que bien se les daba la gana. Desde Caracas o Bogotá, se olvidaban y se olvidan del enviado y en ese lapso el espacio de la frontera se hacía y se hace insostenible, para unos y otros, y para él.

Ello pareciera una sobrada explicación para entender, que la ida para Caracas de nuestro gobernador es para bien de todos, es la salida histórica esperada y, no una salida elegante del Presidente para sacarlo de un juego que éste no supo deletrear, a pesar de las estrategias de juego, que, los Círculos de Lucha Popular le habían puesto facilito. Los CLP, no reconocieron, en éste, el viejo sujeto histórico a vencer. Gracias mi Presidente Maduro, por acordarse de él, independientemente que nos mande otro iluminado a cagarla.

Sin embargo, lo que pareciera una sobrada explicación, requiere abordar la base del conflicto histórico, lo que a mi razón, permitiría explicar, porque nuestro gobernador, ni el PSUV, ni Maduro, confían en las bases populares; y entender al igual porqué las bases populares nos callamos, sin saber distinguir quienes somos y a quienes combatimos. Ello pudiera explicarnos los resultados de la mayoría de todas las gobernaciones.

Toda una historia, conforma una estructura mental arraigada en chavistas y opositores, la democracia no conforma en ellos, parte de sus esquemas mentales, por lo que el nepotismo aflora, nubla la vista, buscando los mismos pasos de la desidiosa monarquía.  Por ello para la burocracia del PSUV, aquí no ha pasado nada, sigue el mismo entrenador, el mismo técnico, y nos mandan el mismo aguatero, que ha llevado a la derrota y minusvalía al partido en la región.

En aquellos estados regionales, en donde se mantuvo un equilibrio en el conflicto de fuerzas, del poder político establecido y las bases populares, se dieron respuestas interesantes en cuanto a votación, en otros lugares, como el Táchira, en donde desde hace rato se rompió ese equilibrio, el elemento político halaba en una dirección  y el poder popular en otra o, en todo caso, no halaba, ello agudizo el conflicto, además de histórico, entre el poder político del PSUV y las Bases Populares, dando como resultado una baja votación este 6 de diciembre 2015. Entre más viejo el conflicto, los resultados fueron más catastróficos.

El Rey en la colonia, era el ser más anómalo en todo y de hecho en cuanto a política. El centralismo, como anomalía colonial, se hereda y como virus evolutivo se resplandece en la actualidad y se propaga en su comportar a las regiones colaterales y, avanza como un síndrome hasta sobrepasar la frontera, en donde se agudiza, por su larga historia de apartheid implantada.

Una larga historia colonial, aflora, se asoma en cada uno de nosotros, en el sujeto social dominante, allí como marca de hierro incandescente, aparece el viejo ratio estudiorum de los jesuitas y su nihilismo de tipo social, el cual se ahonda en las universidades, se amplifica en la clase militar, arropa las bases populares y se hace verbo en el poder político, de unos y otros.

Por su parte, el otro sujeto histórico, nacido de una ignominia histórica y el demerito que se impone el mismo pueblo, no permite, el asumir del poder por parte de las bases populares; no les permite ver el camino.

Los esquemas mentales históricos, instaurados en los Círculos de Lucha Popular (CLP), hace que estos por sí solos se invisibilicen e invisibilicen cualquier planteamiento o estrategia de lucha que bosquejen, ya que, por más que estudien a Zamora, no entienden que los nuevos rumbos no nos los entregaran fácil.

El no reconocernos como bases populares y no reconocer que el sujeto político dominante luchará por su sobrevivencia, nos lleva a estrategias equivocadas en la búsqueda del poder popular.

Dentro de su desconocer histórico, los CLP del Táchira, basados en la declaración y creencia de lo planteado y aprobado en el III Congreso del PSUV, esbozaban, en mayo del 2015, estrategias de lucha, en donde planteaban al Gobernador, como máxima autoridad política del estado Táchira, un mecanismo de acercamiento de los Círculos de Lucha Popular (CLP), a la acción del gobierno regional; esbozaban “entendiendo que estamos ante la presencia de una lucha ardua y prolongada, una lucha que no puede ser parcial de ningún modo, porque se cruzan en ella intereses inmensos esparcidos en todo el mundo, planteamos un acercamiento entre las bases populares y su gobierno”.

Los Círculos de Lucha Popular (CLP), basados en la resolución del III Congreso del PSUV, equivocadamente creyeron que ante este mandato, el poder de las bases populares era cosa hecha. El III congreso sólo anunció el inicio del conflicto apagado, de dos sujetos sociales en pugna histórica, un sujeto nacido de la independencia y un sujeto desplazado, que hoy conforma las bases populares.

Descuidando este leve detalle, los CLP planteaban a su Gobernador ser la base social de calle del gobierno y no la cosa. Proyectaban que un contingente de miles de hombres y mujeres que conforman las UBCH, sistematizarían una estrategia de carácter territorial que permitiría concretar no sólo triunfos electorales, sino un hacer económico, político y gubernamental a nivel de masas populares bajo un plan vigoroso, que permitiría acortar las distancias y la concreción de acciones.

Esta nueva red social, con poder político, permitiría triunfos sociales que nos darían fuerza moral, superioridad moral ante el enemigo; fuerza moral revolucionaria, que al final de cuentas es la que inclina la balanza política y cambio social deseado.

El núcleo principal de esta estrategia de lucha, es la combinación de todas las formas de lucha posible, la unión de todos los esfuerzos, la articulación de las direcciones y entes políticos del gobierno con las bases populares; pero cambiando la pirámide, invirtiendo la pirámide, ya que las fuerzas territoriales serían los ductores y guías; tejido social, que permitiría una operación de pinzas contra el enemigo opositor e ir en búsqueda de todos aquellos venezolanos, que  hoy nos adversan o nos ven con indiferencia.

Invertir la pirámide, implica e implicaba al ciudadano gobernador, diputados y demás miembros del buró, reconocer un nuevo sujeto social, que suplantaría al viejo sujeto social que hoy política y económicamente subyace en nosotros y se hace verbo en el accionar político. No debemos entonces sorprendernos de los resultados del 6 de diciembre

Decían los CLP “Pasando así, de una táctica defensiva a una táctica ofensiva de gran escala, que permita en corto espacio de tiempo, buscar no sólo un triunfo electoral, sino igualmente afianzarnos en las bases del pueblo, para la construcción de la hegemonía popular por la que tanto luchó nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez Frías, logrado ello, saldaremos una deuda histórica que tenemos con los pobres de esta tierra. Ello concretaría, un acercar y direccionalidad de los luchadores sociales (CLP) y Delegados (Bases Populares), a los diferentes entes regulares del gobierno regional y, crearía mecanismos eficientes de comunicación que faciliten un proceso expedito, horizontal, no personalista, con menor gasto energético para todos y, una mayor eficacia en la práctica revolucionaria (EPR); que aligere y cree los procesos y mecanismos necesarios para la resolución de problemas populares”.

Al hacer ello los CLP, en mandato del III Congreso, no relacionó que estaban dibujando la posibilidad de crear un nuevo sujeto social y ello crea conflicto, un conflicto en lo que los CLP, no están claros.  Nuestro Gobernador y respectivo Buro Político son la antítesis de la forma de hacer las cosas, su forma de pensar no permitirá invertir la pirámide, ya que las fuerzas territoriales serían los ductores y guías, impidiendo el nepotismo y la dedocracia.

El Gobernador, Diputados y alcaldes tendrían que deslastrarse de 400 años de historia, reconocer a las bases populares, contradicción y antítesis del actual sujeto social dominante.

Una base popular, que para existir, requiere que ella igualmente se deslastre de 400 años de colonialismo y se reconozca así misma; pero su nihilismo de tipo cristiano, se lo impide. Por ello no pudieron ser escuchados y poder brindar aportes, para que las cosas hoy fueran distintas.

¿Cuál parte no entendimos en el PSUV? O ¿Cuál parte no entendemos los CLP?

Claridad y hasta de Perogrullo, es lo que sucede en el hecho económico, pero significativamente no entendimos lo político, el tejido popular, era lo único que nos hubiese salvado, pero un largo e histórico conflicto de poder, no se resuelve con la declaración del Tercer Congreso del PSUV. Hay que reconocer el conflicto y reconocernos en ello.

La única manera de combatir esta guerra es manteniendo coherencia en el entretejido político que nos atañe, las bases populares y sus asambleas de ciudadanos; como ejercito de primera línea, como mecanismo  de control del nepotismo y la dedocracia, como fuerza moral revolucionaria, es  la que al final de cuentas, inclinaría o regularía la balanza política del poder.

Pero este carro de la revolución parece ser más pesado de lo que nos imaginamos, el no reconocer el conflicto, es el algo que nos aleja del mundo de la posibilidad; el colonialismo y su asombroso sincretismo político-religioso nos ahoga y nos ahogó, es lo que no nos permite reconocemos e iniciar la larga lucha por el socialismo o democracia real. Por ahora, nosotros somos nuestros propios enemigos.

El carro de la historia es muy pesado para entenderlo, es más fácil ir en el vaivén de su oleaje.  El reconocimiento de un nuevo sujeto social es difícil; por ello en el PSUV no ha pasado nada.

Bolívar y Santander no hicieron bien su trabajo, si es que su búsqueda era darle el poder a las bases populares.

La colonia sigue vivita y campante en nuestros corazones, es tanto, la extrañamos y buscamos revivirla; ser realista parece ser nuestra performance.

 

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