Evo es derrotado por el soberano

Alex Contreras Baspineiro

Periodista

No fue la embajada norteamericana, ni la derecha neoliberal, tampoco los grupos radicales, sino el pueblo boliviano –los hombres y mujeres del campo y la ciudad- que de manera democrática, pacífica y participativa, en un referendo le dijo no a la reforma constitucional y no a la posibilidad de una nueva re reelección del presidente Evo Morales Ayma y el vicepresidente Álvaro García Linera.

Según las dos empresas encuestadoras acreditadas ante el Tribunal Supremo Electoral ganó la opción del no: Ipsos da una ventaja del 52,3 por ciento del no contra 47,7 por ciento del sí y Mori 51 por ciento para el no y 49 por ciento para el sí; el gobierno habla de un “clarísimo empate técnico”.

En seis departamentos de los nueve que tiene Bolivia ganó el no y en nueve de las diez ciudades capitales también la victoria fue contundente para el no.

El Movimiento al Socialismo (MAS) y Evo Morales Ayma fueron los grandes derrotados, porque la única pregunta del referendo, realizada el 21 de febrero, rezaba que si los bolivianos y bolivianas permitíamos la modificación del artículo 168 de la CPE, para una nueva re reelección del binomio Morales Ayma-García Linera a partir de 2019; el gran ganador es el soberano, el pueblo boliviano.

Recordemos que el “presidente indígena” en 2005 venció las elecciones con el 54 por ciento, en 2009 con el 64 por ciento y fue reelecto en 2014 con el 61 por ciento.

“El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente”, dice una frase célebre, y lamentablemente en 10 años de gestión de gobierno, el MAS ha llevado a la revolución democrática y cultural al abismo.

En Bolivia se ha creado una nueva burguesía –la élite política y económica del entorno palaciego- que se dice antineoliberal antimperialista y anticapitalista, pero que tiene millones en sus cuentas particulares. Esta gestión ha resultado ser tan corrupta como las anteriores y la “reserva moral” sólo ha quedado en el discurso.

Impunidad

En los 10 años del “proceso de cambio”, varios son los casos de corrupción en los que se encuentran involucradas autoridades de gobierno, dirigentes de movimientos sociales o entornos palaciegos.

Mencionemos sólo algunos ejemplos para que se entienda lo que pasa en Bolivia: en enero de 2009, un empresario que llevaba una coima de 450 mil dólares, presumiblemente para el presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), fue asesinado, el soborno tenía el objetivo de favorecer a la empresa Catler con un contrato de adquisición de una planta separadora de líquidos por el valor de 86 millones de dólares; en 2011, el general René Sanabria, ex jefe de inteligencia y nada más y nada menos que zar antidrogas del gobierno boliviano, fue detenido en Panamá acusado de transportar 144 kilogramos de cocaína; en 2012, el entonces viceministro Eduardo Peinado compró equipos para PAPELBOL con un sobreprecio de 7,4 millones de dólares; en 2014, se destapó una red de extorsión que involucraba a funcionarios de los ministerios de la Presidencia y Gobierno, quienes exigían a sus víctimas fuertes cantidades de dinero para ser favorecidos en los tribunales de justicia.

Los hechos de corrupción se incrementaron a partir de 2014, cuando se develó la serie de irregularidades que alcaldes ligados al MAS cometían a través del programa “Bolivia Cambia, Evo Cumple”; además, en ese mismo año empezaron las denuncias de corrupción en el Fondo Indígena, donde los principales dirigentes de las organizaciones sociales están involucrados.

De acuerdo a informes oficiales se desfalcaron del Fondo Indígena más de 600 millones de dólares en 153 proyectos, varios de ellos considerados fantasmas porque no existen. La presidenta de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB), Melva Hurtado, en 2014 obtuvo más de 22 millones de bolivianos; Juanita Ancieta, la secretaria ejecutiva de la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Bartolina Sisa (CNMCBS), percibió más de 9 millones de bolivianos, la lista es larga e involucra a los dirigentes de las principales organizaciones de campesinos, indígenas y originarios, que depositaron millones en sus cuentas particulares cuando esos recursos económicos deberían estar destinados precisamente a los pueblos más pobres del país.

La mayoría de los casos gozan de impunidad y protección oficialista.

Realidad

En Bolivia se debe reconocer la estabilidad económica y la inclusión social de los sectores más marginados como los principales logros del actual gobierno.

Sin embargo, hay casos que la población no los comparte como el presunto tráfico de influencias, que se conoció en las últimas semanas y que involucra directamente a una ex novia del presidente Evo Morales Ayma.

La empresa china CAMC, cuya gerente comercial es Gabriela Zapata Montaño, la ex pareja del presidente, se adjudicó obras por más de 560 millones de dólares con el Estado Boliviano lo que en la sabiduría popular fue calificado como tráfico de influencias.

El propio presidente admitió la relación sentimental y confirmó que hubo un hijo nacido en 2007, que presuntamente habría fallecido y que desde aquella oportunidad perdió contacto con su ex pareja; sin embargo, se conocieron una serie de fotografías de 2015 en las que se les ve juntos y que Morales Ayma respondió que se trata de “una cara conocida”.

Lo que parece una simple anécdota en tiempos de campaña afectó en el momento de la votación como los temas estructurales que se consolidaron en Bolivia.

El “gobierno del cambio”, de acuerdo a varios datos, aún beneficia a las empresas transnacionales petroleras por devolución de inversiones; el sector de la banca privada es uno de los mayores beneficiados con la política económica; las empresas que introducen transgénicos es están apoderando de las tierras del oriente boliviano; los casos de narcotráfico se dispararon y gran parte del circuito coca-cocaína es parte de la estabilidad económica; los empresarios mineros saquean los recursos beneficiando a su sector. La política económica beneficia a las élites empresariales, que también fueron los mimados durante los gobiernos neoliberales.

En 10 años de gobierno no existieron cambios estructurales en cuanto significa educación, salud, vivienda y un trabajo digno para la mayoría de los bolivianos.

Dignidad

El gobierno aún no reconoce su derrota, el vicepresidente habló de un “clarísimo empate técnico” y amenazó que los resultados pueden cambiar, mientras en todos los departamentos del país celebraron la victoria del no.

“Estamos hablando de un auténtico empate técnico el que se está dando ahora, entonces es mejor guardarse el entusiasmo y esperar con paciencia los resultados… la celebración forzada puede convertirse en llanto”, aseveró García Linera.

El fantasma del fraude recorre en filas oficialistas cuando el pueblo boliviano ya dio su veredicto.

Tras su primera derrota directa y mediante las urnas, el presidente Evo Morales Ayma tiene aún cuatro años de gobierno.

De acuerdo a voces que nacen del propio MAS, se debe dar un golpe de timón urgente a la gestión de gobierno, porque la bonanza económica de la que Bolivia se benefició en la década del 2005 al 2015 se verá afectada por agentes internos como externos.

En cambio, la oposición aún no encuentra un solo norte político porque la victoria del no es más atribuible a la política ciudadana que a la política partidaria.

Sin embargo, es necesario remarcar que existen liderazgos emergentes que tienen el apoyo del soberano. En las elecciones sub nacionales de marzo de 2015, en la maravillosa La Paz el MAS fue derrotado por el actual alcalde Luis Revilla, en la indómita ciudad de El Alto por Soledad Chapetón y en la ciudad de todos que es Cochabamba por José María Leyes. Es urgente una renovación en la política boliviana cuando pasado el referendo se vislumbra una Bolivia polarizada.

El vicepresidente amenazó en la campaña: “si (Evo Morales Ayma) no tiene apoyo regresarán los gringos, regresarán los vendepatrias, regresarán los asesinos y a las guaguas les van a quitar todo y no va a ver destino. Va a ver llanto y el sol se va a esconder y la luna se va escapar”.

Lo cierto es que en Bolivia, el soberano derrotó a Evo y al MAS y no se escondió el sol ni se escapó la luna, se sigue escribiendo historia desde este pueblo que es sinónimo de dignidad…

Tomado de Rebelión  23-2-2016 file:///C:/Users/Luis/Downloads/Rebelion.%20Evo%20es%20derrotado%20por%20el%20soberano.html