Fidel al podio la ética palco

Américo Gollo Chávez

Filósofo y profesor titular de LUZ

Américo Gollo Chávez

Américo Gollo Chávez

El 25 de noviembre pasado se produjo la muerte Fidel Castro y Luis Miquilena, quienes habían dejado de vivir hacía ya mucho tiempo. El primero se hizo dueño de la libertad para matar la utopía. El segundo, murió buscando la utopía sin libertad. Miquilena sembró rebeldías para vivir su dulce vida, Fidel vivió a plenitud de la libertad  para vivir de la opresión de los demás. AGCh

El siglo XX es el tiempo de las tres P. Pablo Picasso, Pablo Neruda, Pablo Casal  (R.R.Gollo). Será también el siglo de Fidel en el que vivió Betancourt (Rafael Ramón Gollo)

Las exequias de Castro, no sé si exactamente sea este sustantivo para designar adecuadamente el universo de actos en homenaje a sus cenizas, porque más que “un entierro” fue un hecho político con la teatralidad que en esos actos ceremoniales imponen. Una montaña de comentarios de las más variadas especies, textos científicos, históricos, psicológicos,  anécdotas, noticias, y un manejo sui generis, diríase,  altamente inicuo o ubicuo de la ética. Su muerte ha puesto de manifiesto la cadena de científicos y expertos que durante años había   dedicado su vida a estudiar la conducta de Fidel para “diagnosticarlo” con la mayor aproximación a su personalidad, tanto de su conducta pública como privada. Familiares íntimos o muy próximos se han pronunciado y de ellos uno no sabe, por falta de estudios específicos, cuanto de verdad, de mitos, de venganza, hay en ellos. Empero, entre  los cubanos miameros mucha alegría de los “sufridos originarios” y en sus áreas de influencia, para quienes la muerte es un castigo divino y, sobre todo, algo que ellos no logaron hacer, pese a la denodada ayuda del “imperio”; pero, también jóvenes norteamericubanos que dieron respuestas  prudentes, más sabias, cautas, más allá del odio y del anti fidelismo, que en la muerte de Fidel vieron mejores posibilidades para alcanzar la libertad.

Dejemos fuera de toda consideración los discursos de sus “secuaces sacristanes menores”, Maduro, Correa, Morales, Ortega, etc., porque son de una inmensa pobreza estética y de un absoluto vacío histórico. Su totalidad es un conjunto vacío de razón, lleno de idolátrica histeria. Tampoco es sorprendente el telegrama de Francisco el Papa, obligado está a reiterar el perdón ilimitado de Cristo, perdonar a quien se arrepiente y orar por quienes, seguro se está,   fueron perdidos, pérfidos, perversos pecadores, traficantes, adúlteros… Los buenos, píos, santos, no necesitan que oremos por ellos, salvo que sea pecado no pecar.  Ya dios se encargará  de ellos si Pedro no negocia la entrada a los cielos. Hábil manera  de quedar bien con el césar y picarle el ojo a dios. Subyace, también, en esa postura papal, el apoyo al discurso de salvar a los pobres, a los humildes de su tragedia, siempre permanente, y cuya existencia es directamente proporcional a la fe y la esperanza. A mayor miseria, abandono, desencanto, desgarramiento, mayor es la fe y la esperanza y mayor la necesidad de redención. Con atención  debemos observar la presencia de los que no fueron, ausencias cubiertas por jerarcas de prudente silencio y “responsabilidad limitada”. Caso único, la representación de España, con su rey emérito, en situación de retiro, simbólico. Ese mismo señor que cuando poder tuvo y rey era y era rey, gritó a Hugo Rafael “¿Y por qué no te callas”?  La única vez que Hugo fue sabio y prudente. Se dijo en tono íntimo, “no hay peor sordo que quien no quiere ver ni peor ciego que quien no quiere oír” y hoy doy gracias a La Providencia porque Chávez no está, físicamente quiero precisar, en esta especie de misa de aquelarre, su oficio habría durado cuando menos dos horas más que el discurso más largo de Fidel.

De elevada significación los pronunciamientos de Obama y de Trump, el de éste, para simplificar, un texto chavista. El de Obama un texto reflexivo. Para Trump, la historia vive en la era de la guerra fría y del Ku Klux Klan (KKK), en lo grotesco, la amenaza y en lo charlatán; para Obama es el tiempo por venir, que no niega la historia pero que busca en la paz el camino, evitando los yerros de ayer y, en la libertad, la meta. Otras voces previenen buscando ir más allá de la orilla, Chomsky entre ellos, para quien los retos de la humanidad son mucho más complejos, salvar la vida toda, que demanda equilibrio, armonía entre el hombre, la sociedad, la naturaleza; la libertad del individuo, del ser social y las relaciones con la sociedad toda y el estado. Fidel un accidente.

Pues bien, hay un hecho empírico, cuya significación está más allá de la muerte. Fidel Castro murió, de hecho muchos años después de su tempo de muerto, pues el hombre muere cuando se acaba el pensamiento, pero no desapareció, ocupa un inmenso espacio y probablemente se mantenga hasta tanto prevalezcan las condiciones y circunstancias culturales, psicológicas, económicas, políticas, raciales, quizá hasta ontogénicas, etc., que dan lugar al enfrenamiento con el “destino”, pero sería máximamente estúpido no admitir algunas causas más que razones, Fidel Castro es un nombre, Fidel, y cuando el nombre se convierte en identidad estamos en presencia de un proceso complejo en el consciente y el inconsciente colectivo. En la historia y la vida. Para ilustrar veamos algunos nombres, Homero, Platón, Cervantes, Hitler, Churchill, Neruda, Picasso, Tolstoi, Beethoven, Pelé, Cristo, Gandhi; otros, en cambio, demandan mayores detalles, La Madre Teresa de Calcuta, Simón Bolívar, Jorge Luis Borges, Hugo Rafael Chávez Frías, Al Capone. No se trata de que unos sean mejores o peores que otros, aquí tomados al azar y una muestra escasa, prescindiendo absolutamente de todo criterio de evaluación, de valor ético, estético, ellos son sus hechos, cuyo valor, eso sí, es directamente proporcional a la cualidad de sus hechos, de su obra, al Poder, bien sea sin gloria o bien el que da gloria al poder. Y el Poder es aquí, el poder del espíritu y los otros poderes. Ilustremos de nuevo. Homero y Alejandro Magno; Hitler y Chaplin, José María Vargas y un tal Carujo Chávez.

La cuestión es entonces, por qué los Hitler, los Chávez, Videla, los Fidel, los Trump… y ante ellos, insisto solo para ejemplificar, los Gandhi, Mandela, Pericles. Hay hechos, conductas que están definidas por los instintos, en cuya satisfacción está en juego la vida. O viceversa. Cuesta entender a Sara y sus diversas actitudes ante Agar, cosas de la vida, diría Rafael Zabala, sabio que bien supo de la conducta humana, es la vida, dijo, y sonreía. Y, hasta llegué a pensar que Sara se vengaba del Faraón dándole una egipcia a Abrahán o de Abraham para que este supiera cómo era el Faraón en las celdas del amor; pero uno empieza a entender la historia del poder tal como la establecen los judíos, por ser hijos directos del Señor, pues, uno se regresa de Isaac a Adán y de ahí al Señor. Y Dios es el poder supremo. Pero eso que es sencillo de ver, me resulta complejo un tanto por discriminación pero, sobre todo, porque no soy feliz ni conforme con la predestinación.

Pero, ¿será, entonces, que los dictadores, los déspotas, los mesías, surgen por necesidad de las masas, que se agrupan en sociedades y necesitan de alguien para que les diga a donde van y qué hacer de sí mismos y con los demás? ¿Será que, en cierto modo, asumimos o tenemos la misma conducta y necesitamos obedecer la jerarquía que ha permitido sobrevivir a los gorilas, leones, etcétera? Pero, siendo así las respuestas las dan los hechos que me informan lo que no quiero ver, que aún no hemos salido del estadio meramente animal. Los años de paz de las sociedades europeas son muy inferiores a cuantos han vivido en guerra. ¿Será que el hombre es más animal que político, si por tal ha de entenderse el ciudadano que es capaz de decidir en la Polis y la metáfora de Aristóteles debe ser invertida? Fromm dedicó ejemplar tiempo y logró buena obra al estudiar a Hitler. Megalómano esquizofrénico, necrofílico, narciso. Idi Amín, Pol Pot, que hasta escritor fue, todos padecen del mismo mal: odio, por miedo, a la libertad, culto a la muerte. Fidel respondía a ese mismo patrón psicológico, salvo que su discurso era un tanto distinto, la redención de los pobres, la equidad, la justicia; la ecología y las banderas del antimperialismo, cuya existencia real nadie puede dudar y menos sus errores en nombre de la democracia, la muerte en nombre de la libertad. Y fue en oportunidades más lejos, poner en evidencia las miserias de las democracias consolidadas que hoy enfrentan el casi insoluble problema del “renacimiento” de tendencias ajenas a la razón, la ética, a la justicia. Chauvinismo racismo fascismo…

Pero, ¿será aun cierto también que el hombre tiene miedo a la libertad? ¿Y que ese miedo permite que sobre él se levante el protector? Y aún más complicado se hace el problema, ¿cómo es que alguien se convierte en el jefe, el máximo gorila, el rey león?…Una multitud de venezolanos se postró y se dejó arrastrar por Chávez. Una inmensa multitud siguió a Hitler como a  Chávez, ello  se explica, se levantaron sobre los desatinos, errores, perversidades de la democracia, lo cual les dio la oportunidad de ser mesías. Muchos admiran a Maduro a sabiendas de que es un perfecto ignorante, Chávez no lo era menos pero lo sabía disimular mejor y anda en proceso de deificación.

Pues bien, en este mundo de hoy que siempre fue como el de ayer, hay una verdad inmensa, el poder siempre tiene “razón” o si prefiere la razón de él se hace razón y esa razón se hace verdad. Sea por eso y por todo lo dicho y las preguntas abiertas, que Fidel no requiere apellido, él es aun poder y lo será por hasta cuando pudiera haber un tiempo en que la política sea parte de la ética. Y la ética es ajena a la ubicuidad. Y  es esa ubicuidad la que permite que Fidel sea héroe o sea villano, que Trump Patriota o KKK.