Editorial

Continuamos con este suplemento la publicación de materiales, algunos especialmente elaborados para Continuidad y Cambio y otros reproducidos de prestigiosas publicaciones, que entendemos son importantes para la comprensión de la enrarecida situación política nacional, pero también del complejo escenario internacional, donde juegan los grandes. Se entiende que los materiales presentados tienen un carácter más especializado que los publicados en los números ordinarios de la revista, independientemente de que en ambos se trabaja con la mayor calidad posible. Los escenarios políticos locales, regionales, nacionales y mundiales seguirán presentes en el día a día, pero la comprensión profunda de los mismos y su seguimiento constituirán la motivación principal de la publicación del suplemento.

En Venezuela, el escenario político nos presenta con mayor probabilidad de ocurrencia la realización de las elecciones parlamentarias de 2015. Otros sucesos son también posibles, como el planteamiento de diversos grupos de la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Sin embargo, seguimos pensando que la probabilidad de ocurrencia de ésta es mucho menor que la de las elecciones parlamentarias. El Gobierno se sabe débil en relación al respaldo popular. No sólo dispone de sus encuestadoras y de los estudios de opinión que contrata, los cuales lo mantienen informado casi diariamente de cómo se modifica la intención de voto del venezolano. Además, a pesar de no manifestarlo, sabe perfectamente de la existencia de la escasez, la inflación, la devaluación, la pérdida del poder de compra de los salarios, a lo cual se agrega la permanente inseguridad personal, la corrupción, el deterioro de los servicios y, en síntesis, la disminución importante de la calidad de vida de la población.

Ante el evidente fracaso, el Gobierno ha optado por negar la existencia del mismo o por achacarlo a las fuerzas del mal: la oposición, el gobierno estadounidense, el capitalismo mundial, la oligarquía criolla, Uribe y los grupos paramilitares colombianos. Todos son propicios como excusa ante la severa incompetencia, la ausencia de proyecto nacional más allá de mantenerse en el poder como sea, la corrupción en todos los niveles y la absoluta impunidad de que gozan el alto funcionariado gubernamental.

Ante esta situación, el Gobierno aprovecha cualquier circunstancia que aparezca, sin importar su tragedia, para tratar de unificar a sus fuerzas, volver a polarizar el escenario político y obtener ventajas electorales. El crimen del diputado Robert Serra es uno de estos casos. Su muerte, ejecutada por sus propios guardaespaldas y producida por enfrentamientos con el jefe de los mismos, aparentemente por causas personales, ha sido utilizada para agredir a la oposición, perseguir a un parlamentario y presentarse como víctima de una conjura internacional con Uribe y el paramilitarismo colombiano como principales actores, aunque no necesariamente los más importantes, ya que éstos estarían en los niveles más elevados del Pentágono y de la inteligencia inglesa.

El objetivo que se persigue es volver a ganar las elecciones, mediante el convencimiento de los votantes para que continúen apoyando a los hijos de Chávez, víctimas de las fuerzas más poderosas del mundo a las que terminarán por derrotar, como lo han hecho hasta ahora.

 

Movimiento De Frente con Venezuela