Proyecto de Programa Político para Venezuela

Camilo Arcaya Arcaya

Filósofo. Miembro de la Dirección Nacional de “De Frente con Venezuela”

Camilo Arcaya Arcaya

Camilo Arcaya Arcaya

Los estados naciones, en estos momentos son más de 180, y siguen siendo las unidades básicas del sistema de relaciones internacionales. Las formas sociales, comenzando por la familia hasta llegar al Estado, son creación o invención del hombre, quien con estos medios ha podido transformar el universo biológico en mundo humano. Podemos decir con plena evidencia que los cargos de dirección de los estados, son funciones que pertenecen al repertorio de los inventos por los que el hombre ha convertido el universo biológico en mundo humano, en casa habitable por todos.

Debemos adquirir plena conciencia de la complejidad de un mundo habitado por siete mil millones de habitantes y para la cual no hay conocimientos sólidos en forma de experiencia histórica y ciencias sociales adecuadas. Desde los años 50 del siglo pasado, se apuntó que no era posible que ésta o aquella técnica social pudiera verificarse sin transformación alguna, al pasar de pequeñas sociedades a una que abarcara miles de millones. Toda idea, y las técnicas de su ejecución, se transforman profunda y radicalmente según el número de individuos en que se realice. Cambian de estado y se parecen tan poco en un estado a otro como el hielo a la nube. El concepto y plan de vida que se llama democracia no es un plan que puede realizarse indiferentemente, sin sufrir cambios de estado, en mil hombres, en tres millones, en cien millones o en siete mil millones de seres humanos. Hoy existen personas y grupos sociales, que creen posible una auténtica democracia en cinco mil millones de hombres. Hace cuarenta y que es completamente falso, y cándido, pensarlo.

Venezuela es una sociedad capitalista petrolera. Un punto central del debate político, económico y científico desarrollado en el país, a lo largo de los siglos XX y XXI, se refiere al destino del ingreso petrolero obtenido.

Venezuela sólo puede asegurarse una cierta autonomía en el mundo actual, si desarrolla recursos estratégicos como la capacitación científica y técnica de segmentos crecientes de la población, la construcción de una fuente grande y efectiva de calificados profesionales, diseñando una reserva de tecnología avanzada, creando un sistema económico que le permita adaptarse a las innovaciones tecnológicas, promoviendo un fuerte ahorro interno, construyendo un sistema de ciudades con plétora de servicios y edificando un sistema de defensa nacional avanzado y relativamente autónomo. Los programas del PSUV y la MUD no marchan en este sentido y no es de extrañar los choques con los mismos obstáculos, que tradicionalmente han trabado la construcción de un país y una ciudadanía mejor dotada intelectual y materialmente, para enfrentar la creciente complejidad de este mundo. Este estado de cosas sólo es explicable por un diseño social no explícito, pero muy poderoso, que ha estructurado la acción de los gobiernos venezolano desde 1958 hasta el presente.

Proporcionalidad en la legislación electoral

La técnica electoral como utensilio de convivencia y de toma de decisiones colectivas fue estudiada Arrow, quien formuló condiciones que la mayoría consideraríamos imprescindibles para cualquier forma de democracia, en la cual la voluntad general se construya por decisiones individuales expresadas por medio de votos. Su investigación condujo a la formulación de la Paradoja de Arrow. Esta tesis introduce en las ciencias sociales una restricción a la creencia del valor absoluto del sistema de votaciones.

Sobre esta condición general, establecida por el Premio Nobel en economía de 1972, se une una condición particular a nuestro país desde 1947. El mecanismo vigente desde ese año consiste en favorecer y sobre dimensionar a los que resulten más votados y reducir la participación de los menos votados.

El elemento jurídico-político que ha garantizado, de manera decisiva, la permanencia de la polarización política hasta ahora existente, es la ausencia de proporcionalidad electoral. Instrumentada en la Ley Orgánica de Procesos Electorales en 2009, en clara violación del artículo 63 de la Constitución, entre otros, estableció un sistema de carácter mayoritario. Peor aún, impidió estructuralmente la complejidad necesaria en las orientaciones políticas de los cuerpos colegiados, tal como la requiere el mundo contemporáneo. Sólo la diversidad y complejidad del pensamiento y la dirección colectiva podrán librarnos de mesianismos políticos inconducentes.

La proporcionalidad electoral en la elección de cuerpos deliberantes es primordial para posibilitar la presencia política, en los cargos de elección popular, de segmentos de los electores ausentes de la actividad parlamentaria. Mediante la polarización y el sistema mayoritario, las dos mayores minorías han venido monopolizando la actividad en los cuerpos colegiados de gobierno desde 1958 hasta el día de hoy.

Petróleo

Se trata de comprender que Venezuela, como país petrolero, debe asumir plenamente esa circunstancia y buscar activamente la transformación de la industria petrolera, en el medio más importante para proporcionar al pueblo venezolano las condiciones para que segmentos decisivos de la población accedan a los recursos humanizadores contemporáneos: a la ciencia, a las técnicas de la producción o artes de la transustanciación de lo material, y a las técnicas del conducirse y convivir.

Los gobiernos venezolanos desde 1958 hasta el 2015 se han disputado el manejo político y económico del viejo modelo exportador de materia prima, con variantes en la distribución social de los recursos de allí provenientes, sin diferir en el propio modelo o en algunas de sus perversas manifestaciones fundamentales.

Podemos afirmar, que la base material de cualquier desarrollo mediato concebible en Venezuela es a través de un manejo no tradicional de la industria petrolera. El espacio de ese segmento en nuestra economía es abrumador. Cualquier propuesta de cambio a lo existente tiene que trocar la industria de los hidrocarburos en un medio para fortalecer a la nación y a nuestra población.

Desde 1958 hasta el 2015, la dirección política gobernante ha tenido el tiempo y los ingresos suficientes para proporcionar a los venezolanos los medios para fortalecerse material y culturalmente. Lo característico de los gobiernos desde 1958 al 2015 en el manejo de la industria petrolera ha sido la defensa de los precios de exportación de los crudos, por medio de la OPEP, pero, con todo y ser necesaria, no basta para producir un cambio en el desarrollo de las fuerzas productivas y en la capacitación de la población.

En una estructura tan simplificada como la venezolana, el control de una sola empresa (PDVSA) crea un poder de arbitraje fabuloso para quien detente el poder del Estado.

El modelo de exportación de PDVSA puede representarse como una pirámide cuya base son los crudos. La persistencia de esa estructura, antes y después de la reversión en 1976, pone de manifiesto que la concepción que ha prevalecido en el manejo de la industria petrolera por las direcciones políticas, económicas y científicas, no ha variado sensiblemente en los últimos cincuenta y siete años.

La intención de un programa que use a la industria petrolera como medio para transformar Venezuela debe tener como objetivo: Primero disminuir la exportación de crudos y aumentar la producción de productos refinados en nuestro territorio. Segundo: maximizar la producción de petroquímicos para ser transformados en productos químicos orgánicos en Venezuela. Tercero: hacer de la industria petrolera una actora clave en producción de ciencia y tecnología en nuestro país. Cuarto: promover la creación de una flota petrolera venezolana, pública y privada

Empleo formal calificado

La orientación de las direcciones políticas y económicas del país, durante casi sesenta años, ha estado encaminada al mantenimiento de una población poco calificada e incapaz de agregar valor a sus productos en un trabajo formal cualificado, bien remunerado y socialmente protegido. Esto es necesario imvertirlo.

Servicios y Ciudades

Propugnaremos legislativamente la construcción de infraestructuras territoriales modernas y ciudades concentradoras de servicios apropiados para el mundo contemporáneo.

Actualmente la infraestructura territorial del país es insuficiente y está en malas condiciones, incluyendo las grandes construcciones y equipos para el transporte y de generación y distribución de servicios. Así mismo, la infraestructura y los servicios urbanos son tan precarios, que nuestras ciudades no pasan de ser concentraciones de pobladores desasistidos de los servicios necesarios para la vida moderna. Los servicios básicos terminales para la población como drenaje, agua potable, saneamiento, electrificación, alumbrado público, gas doméstico y comunicación en general presentan grandes deficiencias; y hay grandes carencias de espacios públicos y de equipamientos comunales educativos, asistenciales, culturales, deportivos y recreacionales. La falta de nuevas viviendas y de atención a las condiciones de urbanización de las existentes, urbanizaciones populares y barrios donde reside la gran mayoría de la población, se oculta tras cifras imaginarias. Se han abandonado las políticas de habilitación física, o urbanización, de barrios y de rehabilitación de urbanizaciones populares. Por lo visto, nuestras direcciones políticas y económicas no han comprendido la importancia de las ciudades como máxima condición general de producción y de vida.

Educación

En la vida moderna de las naciones, aquélla que no valore el desarrollo de los conocimientos de la población está perdida. La manera de adquirir estos conocimientos es a través del desarrollo de una educación formal, que proporcione un dominio cada vez mayor sobre los lenguajes naturales y formales. Parte de las condiciones de desigualad de las naciones viene dada por la ausencia de creación, dominio y utilización de la ciencia y la tecnología. La posesión o no de tecnologías avanzadas ha determinado el destino de muchas naciones en los últimos 300 años. Ya en una obra de 1963, Juan David García Bacca abordo el tema de la diferencia entre mundo natural y mundo artificial, poco analizada por el público de nuestro país.

El desarrollo de una educación cada vez de mayor nivel, no ha formado parte de las prioridades de la dirección política, económica, intelectual y militar de la quinta república y tampoco lo fue de la cuarta, para utilizar denominaciones actuales. Esto ha dado como resultado el deterioro del nivel general de conocimientos, el mantenimiento de una población poco calificada, de venezolanos en edad de trabajo con un nivel de escolaridad muy bajo, y de más de cuatrocientos mil docentes que deben recalificarse. A lo largo de los últimos tres lustros ha terminado por consumarse un fraude educativo que pretende justificar la baja calidad de la enseñanza con la supuesta generalización de oportunidades.

Aspiramos a minimizar la exclusión educativa y garantizar la debida formación de los venezolanos, con una educación generalizada de alto nivel. Se debe acometer la preparación de docentes suficientes en todas las áreas, en especial en los lenguajes y las ciencias básicas; supervisar el cumplimiento de 200 días anuales efectivos de clases y alcanzar sueldos acordes con la función docente, así como dotar a todo el sistema de recursos e infraestructura adecuados y suficientes.

Ciencia y tecnología

El papel de la ciencia y la tecnología en la construcción de repúblicas es un fenómeno relativamente reciente, sólo después de la segunda guerra mundial en 1945, F. D. Roosvelt en Estados Unidos y J. Stalin en la Unión Soviética decidieron que éste era el camino para asegurar el bienestar de la población, el desarrollo económico y la grandeza de sus países.

Estas decisiones no fueron suficientemente valoradas en su momento y en Venezuela esta opción no es preponderante, ni se han creado las condiciones para hacerlas operativas socialmente.

El desarrollo de la ciencia y la tecnología no ha sido el eje para desarrollar las fuerzas productivas de nuestra nación. Más bien, estas direcciones se han caracterizado por el desprecio al desarrollo de ciencia y tecnología para una futura sociedad del conocimiento. Esto ha dado como resultado universidades débiles, pocos centros de investigación y la ausencia de una masa crítica de investigadores.

Para superar su atraso, Venezuela necesita dar prioridad a la investigación y desarrollo, y a políticas conjuntas a favor de una sociedad del conocimiento. Desde esta óptica, se trata de construir una nación con capacidad de producir mercancías con alto valor agregado por medio del uso de ciencia y tecnología en gran escala. Este camino es diametralmente distinto al que hemos recorrido hasta hoy como exportadores de materias primas.

Para alcanzar el objetivo de hacer que la renta petrolera, PDVSA  y el petróleo, sean instrumentos para que la ciencia y técnica en nuestro país jueguen un papel preponderante en la construcción de Venezuela en términos contemporáneos, se requiere que la dirección política, los empresarios, los educadores, medios de comunicación y dirigentes religiosos y por último los científicos y tecnólogos, estén convencidos de que éste es el  camino.

Nos proponemos estimular el desarrollo científico y tecnológico en el país, mediante una nueva Ley de Universidades y la reforma de la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación, que rescate la obligación de las grandes empresas nacionales y extranjeras de dedicar entre 2 y 3 por ciento de su ingreso bruto, a la producción de ciencias y tecnología en el país.

Dada la situación concreta de las distintas ramas de la economía debe producirse un vínculo estrecho entre la industria petrolera, las universidades nacionales y la producción de ciencia y tecnología.

Fuerzas armadas y servicios de seguridad

Desde 1945, nos resignamos a ser socios periféricos en el bloque militar norteamericano. Hoy, hemos cambiado aquella condición por la aliados “estratégicos hasta lo militar” de otro tipo, con  Rusia en Europa y China en las antípodas asiáticas, confundiendo una justa política de ampliación y diversificación de relaciones internacionales, de intereses parciales y económicos, con solidaridades automáticas en cuestiones de poder internacional. O que sometiéramos nuestra política militar y de seguridad nacional, como la política internacional en general, a los consejos del gobierno cubano, ignorando el papel decisivo de la inteligencia estratégica propia en la construcción de una nación independiente.

Para un pequeño país como Venezuela la construcción de fuerzas armadas, de un sistema de defensa y de servicios de seguridad avanzados y relativamente autónomos, es extremadamente difícil. Pero muy necesario. Y ésta no ha sido preocupación desde 1958 hasta nuestros días de los gobiernos y partidos políticos.

Pese a que en los últimos tiempos se liberó la posibilidad de adquirir armamentos y equipos fuera de las limitaciones tradicionales del país, no hemos avanzado proyectos militares nacionales y regionales en el campo científico, técnico e industrial. Regionales en el sentido de una geopolítica suramericana posible y conveniente para nuestra república.

Por eso propugnamos instrumentar la formación de una Fuerza Armada Nacional Bolivariana capacitada, entrenada y equipada para la defensa nacional, bajo el concepto del enemigo externo y de alianzas geopolíticas plausibles, mas encaminadas a América del Sur que al Caribe, todavía mediterráneo norteamericano.

Relaciones internacionales

Nuestro vecino Colombia es virtual miembro de la OTAN, que asienta varias bases militares norteamericanas y que nunca ha cesado en sus pretensiones de incrementar los despojos territoriales y de recursos a Venezuela.

La irresponsabilidad e incapacidad congénita de los gobiernos venezolanos han permitido, en nombre del internacionalismo bolivariano o grancolombiano, que el 20 por ciento de la población de nuestro país sea colombiana de primera, segunda y tercera generación, sin que se conozcan cifras precisas de los que poseen doble nacionalidad, los que tienen derecho a votar, los ilegales y los grupos armados, incluidos paramilitares ortodoxos, guerrilleros supuestamente amigos y bandas de delincuentes.

Hacia el atlántico la situación del país no es mucho mejor. Hostigados por Guyana, sus aliados y mentores, intentamos protegernos con estériles donaciones económicas al Caribe y Centroamérica, en particular con una improductiva (para nosotros, claro) alianza íntima con Cuba.

El esquema que debemos ejecutar en la construcción de las nuevas alianzas, como es nuestro acuerdo con Mercosur, no puede repetir el rol que aceptamos con Estados Unidos y Europa Occidental desde 1958, ni con Colombia en la CAN  o con China y otros países asiáticos, y el cual consiste en vincularnos con ellos en calidad de productor de materias primas con poco valor agregado y consumidor de ciencia y tecnología, manufacturas, productos agrícolas y pecuarios. La situación de partida es penosa, ya que el retraso científico y tecnológico acumulado en el país desde 1954 a nuestros días es considerable.

Aunque la presencia de naciones del Mercosur en algunos de estos campos de investigación es consistente, el retraso que padecemos respecto a otros países en el desarrollo y aplicación de conocimientos de vanguardia es uno de los elementos que condiciona nuestra capacidad de participar en los asuntos mundiales.

Para superar este retraso, Venezuela y el Mercosur necesitan mayores presupuestos de I+D, políticas conjuntas a favor de una sociedad del conocimiento, una nueva renovación industrial adaptada a la sociedad de la información. En definitiva, se trata de crear una base tecnológica e industrial para la seguridad tal como se entiende en la actualidad. Desde esta óptica, el nuevo objetivo común es construir un colectivo de naciones con capacidad de producir intercambios económicos con productos de alto valor agregado con el uso de ciencia y tecnología en gran escala. Este camino es distinto al que hemos recorrido hasta hoy como exportadores de materias primas.

Propugnamos la incorporación de la geopolítica de nuestros intereses en el debate nacional, más allá de la superficialidad polarizada imperante, en procura de relaciones internacionales beneficiosas a la independencia y desarrollo nacional.

Por otra parte, el viejo modelo exportador de materia prima, preferido por las élites políticas y económicas hasta ahora dominantes, ha conllevado la pérdida de soberanía frente a las inversiones extranjeras, como una de sus manifestaciones perversas fundamentales. En estas condiciones, impulsaremos un modelo de acumulación económica que promueva la independencia económica nacional, el control constitucional y soberano sobre las inversiones extranjeras y el rescate de la inmunidad de jurisdicción del estado venezolano.

Salud

El sistema nacional de salud se caracteriza actualmente por servicios incompletos, deficientes, sub-dotados y desarticulados. Lo contrario de un sistema adecuado y coherente, normado y coordinado por el estado nacional y convenientemente descentralizado en su actuación.

Entendemos al sistema de salud nacional y la medicina como un servicio social destinado a garantizar el primordial derecho humano a la salud y, por ello, su reproducción constante, mediante el desarrollo de la calidad, con servicios de salud con distintos grados de especialización, con médicos, odontólogos, farmacéuticos, nutricionistas, paramédicos, sanitaristas, enfermeras, trabajadores sociales y administradores, destinados a redes de actuación en salud pública, que vayan desde la mayor complejidad hasta la medicina simplificada, bajo una doctrina unitaria enmarcada en una concepción integral, tanto preventiva como curativa. Promoviendo la dotación, ampliación y mantenimiento de los equipos y la infraestructura física, así como un sistema de registro y de alerta sanitaria capaz de dar información actualizada y oportuna.

Agenda ecológica

La gestión ecológica será solida cuando logremos unir los elementos de la producción material con la ciencia y la técnica, con el  empleo formal calificado, con la construcción de ciudades y campos productivos, creando una infraestructura y servicios inexistente hoy en día, con el cambio en el modelo exportador de crudo y con una industria petrolera que vincule su existencia al desarrollo de la ciencia y la técnica. La ocupación del espacio que proponemos debe tomar en cuenta que el espacio natural finito que presuponemos ha sido sustituido por un espacio finito construido, artificial y con el considerable impacto de población tanto en Venezuela como en el ámbito planetario.

 

Nota

Trabajo remitido a la Dirección Nacional de MAS a nombre de la organización De Frente con Venezuela, como una primera versión para la discusión, de lo que pudiera ser el proyecto de Programa para la actuación de los partidos políticos, equipos políticos y organizaciones sociales, que hemos manifestado en los últimos años nuestra oposición a los programas del PSUV y la MUD.

Caracas, 18-2-2016

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