Itinerario de vida del Generalísimo Francisco de Miranda

Johnny Márquez

Profesor y Orador de Orden

Discurso de Orden. Natalicio de Miranda

 

Nacimiento y educación inicial

El Precursor de las Independencias de las Naciones Hispanoamericanas, el Generalísimo Francisco de Miranda, nace en la ciudad de Caracas, el 28 de marzo de 1750, hijo legítimo del Capitán de Milicias Francisco de Miranda y Ravelo y de Doña Francisca Rodríguez Espinoza y el 5 de abril de ese año, recibe en la Catedral de Caracas, según Acta de Bautismo el nombre de Santiago Francisco de Miranda Rodríguez. Era el mayor de 5 hermanos, uno de los cuales se llamó Francisco Antonio, quien era su hermano más querido, de quien luego de morir en plena juventud, tomó el nombre para la posteridad. Francisco de Miranda.

Hoy, día 28 de marzo de 2016, se conmemoran 266 años del nacimiento del Generalísimo Sebastián Francisco de Miranda. Fue él, el único hombre, el único latinoamericano y por lo tanto el único venezolano que combatió por la Libertad en las tres más importantes revoluciones de los siglos que nos anteceden.

Los biógrafos señalan que vivió en la casa de la familia Miranda ubicada en la esquina de Padre Sierra, frente a la Asamblea Nacional, en el interior de cuyo edificio actual existe una placa de bronce, eternizado en el noble metal, el sitio del nacimiento del Precursor de las Independencias de las naciones hispanoamericanas.

Educación primaria

Como era costumbre en las capitales españolas, Santiago Francisco de Miranda recibió la educación primaria en su hogar, donde le enseñaron las primeras letras y ya a los 12 años de edad, ingresa en las Clases Preparatorias para Menores del Colegio de Santa Rosa, bajo la tutela académica del Prof. Montserrat.

Al concluir sus estudios primarios él y su hermano menor Francisco Antonio Gabriel entran a realizar estudios superiores en septiembre de 1764 en la Real y Pontificia Universidad de Caracas. En sus aulas recibieron formación académica en Derecho, latín, Música, Teología, Retórica y Filosofía, no concluyendo sus estudios.

Más tarde en 1766 ambos siguieron estudios de Urbanidad y se dice que Sebastián Francisco, nuestro prócer, obtuvo el grado de Bachiller, luego ambos hermanos debieron abandonar los estudios, se estima que para ayudar a su padre, próspero mercader de lienzos importados de la Madre Patria.

Nombramiento de Don Francisco de Miranda y Ravelo como Capitán de la Milicia de Blancos. Problemas con los mantuanos y la oligarquía criolla.

El 16 de abril de 1769, el Gobernador y Capitán General de la  Capitanía General de Venezuela, Don José Solano y Bote convocó a una ceremonia para instalar las Compañías de Milicias de Caracas, organizar sus batallones y designar a sus oficiales, entre los oficiales se designó al Capitán Francisco de Miranda y Ravelo, padre del Precursor de nuestra independencia.

Al día siguiente, en casa del designado Comandante del Batallón de Blancos, Juan Nicolás Ponte, se reunieron la mayoría de los oficiales designados y acordaron dirigir un Memorial al Capitán General, que “sin excusarse de cumplir con el Real Servicio, no estaban dispuestos a aceptar los empleos otorgados, si no se excluía a Sebastián Miranda como oficial del Batallón de Blancos”.

La negativa, según comenta la escritora Inés Quintero, Individuo de Número, actualmente Presidenta de la Academia de la Historia en su libro “Francisco de Miranda”, Biblioteca Biográfica Venezolana, obedecía a que todos ellos pertenecían a las primeras esferas de la sociedad y eran descendientes de sus más ilustres pobladores, en consecuencia de lo cual no podían alternar con un individuo de inferior calidad, que notoriamente ejercía el oficio de mercader y que como tal estaba casado con una panadera (ya que en su casa había un “amasijo de harina”. Desatenderían así las circunstancias de sujetos de su clase y constituiría un agravio evidente a la calidad de sus familias, si convenían en admitir a un sujeto de baja esfera, y de quien se decía era mulato, para que compartiese junto con ellos la distinción de oficial en el batallón de blancos de la ciudad”

El descrito escrito estaba firmado por el Comandante Juan Nicolás de Ponte y Mijares, Felipe Mijares de Solórzano, Marques de Mijares, Martín Tovar y Blanco, Francisco Palacios y Sojo y Gabriel Bolívar y Arias.

Ese mismo día el Cabildo de Caracas, integrado en su mayoría por los citados oligarcas, se dirige por escrito al Señor Capitán General, solicitándole que anulase los nombramientos y se delegase en el Cabildo las propuestas y nombramientos requeridos (subrayado nuestro).

Al día siguiente, todos los “agraviados” a titulo personal dirigen sendas misivas al Capitán General, para solicitar la exclusión de Francisco de Miranda y Ravelo del Batallón de Blancos de la Milicia de Caracas. Quienes firman a titulo personal son: Sebastián Rodríguez del Toro, Marques del Toro, Antonio Blanco y Herrera, Joseph Antonio Bolívar y los antes citados mantuanos.

Querella del Capitán   Santiago de Miranda y Ravelo contra los mantuanos, ante el Rey Carlos III de España.

El Capitán General José Solano y Bote intenta vanamente de disuadir a los mantuanos venezolanos invitándolos a discutir en su residencia oficial, tan enojosa circunstancia, pero fue inútil, los oligarcas Martín Tovar y Nicolás Ponte, en presencia de los otros oficiales designados, no escogidos, denigraron de la calidad de Miranda y Ravelo. Por lo que el oficial Miranda y Ravelo intenta juicio de querella contra Ponte y Tovar por injurias, promoviendo la llamada “limpieza de sangre, “que permitiese demostrar al padre del Precursor que tanto él como su mujer Doña Francisca de Miranda eran blancos y de notoria calidad, unidos en legítimo matrimonio. Renunciando, desde ese momento, al grado de Capitán de las Milicias de Blancos Canarios de Caracas, que le había sido otorgado, por méritos, por el Capitán General,  José Solano y Bote.

Es de destacar, que en cuanto a las circunstancias políticas, el Capitán General el 22 de abril de 1769, se vio obligado a aceptar la renuncia del ciudadano Francisco de Miranda y Ravelo, concediéndole la baja, “pero ordenándose le conservasen las gracias, honras y preeminencias a su investidura como Capitán”.

El Cabildo caraqueño, integrado por oligarcas y mantuanos criollos  de las más nobles estirpes insistió en la querella y dirigió al Rey Carlos III un largo Memorial, denunciando la “afrenta irrogada a la nobleza de la ciudad por parte del Señor Capitán General. El entonces Alcalde de Caracas, Francisco de Ponte y Mijares, hermano de uno de los querellantes contra el Capitán Santiago Miranda y Ravelo, acusó al padre de nuestro héroe universal, por el “uso del uniforme y el bastón de oficial del Batallón de Blancos y ordenó que se presentase al Cabildo, para justificar el uso de ambas distinciones, amenazándolo con castigar su infracción con un mes de cárcel y en caso de reincidir, le aumentaría la pena a dos meses, le retirarían el uniforme y el bastón para “venderlos por pieza y utilizarían el producto de la venta en la manutención de los presos”

No solo los mantuanos y oligarcas venezolanos intervinieron en la querella judicial ante el propio Monarca, sino que los españoles también intervinieron para apoyar a Miranda, enviando documentos y representaciones al propio Rey Español, sobre lo sucedido, denunciando abusivamente el control del Cabildo caraqueño de origen mantuano y oligarca, que pretendían tener un poder al cual la Monarquía, reiteradamente y sin esperanza, les negaba una vez más.

Real Cédula a favor de los derechos del Capitán Miranda y Ravelo.

En julio de ese mismo año, el Capitán General, José Solano y Bote, envió al Monarca Español, un extenso informe político con todos los documentos, tanto de la parte mantuana, como de la parte del pueblo llano. Luego de un año, el propio Rey Carlos III, se pronunció en Real Cédula de fecha 12 de septiembre  de 1770, en virtud de la cual se “desautorizaba de manera contundente todas las actuaciones del Cabildo de Caracas, sino que además ordenaba un perpetuo silencio sobre la indagación de la calidad y el origen de Sebastián de Miranda y Ravelo, mandando a privar de sus empleos y condenando a severas penas a cualquier militar e individuo que por escrito o de palabra lo motejara o no lo tratase en los mismos términos que acostumbrara anteriormente “

Esta Cédula Real, que equiparaba los derechos de los nativos de Canarias a los ciudadanos de España y que ambos estaban capacitados como los criollos para ejercer cargos públicos, llegó oficialmente al Cabildo de Caracas a inicios del mes de noviembre y fue leída a los miembros del cuerpo colegiado en fecha 19 de noviembre de 1770, para que tuviera fe pública ante los ciudadanos de la Capitanía General de Venezuela.

Esta grave circunstancia familiar, indudablemente influyó en el ánimo del joven  Santiago Francisco de Miranda y Rodríguez, por el modo abusivo y de clases que los mantuanos ejercían,  con celo absurdo en la entonces “ciudad de los techos rojos”, por lo que solicitó, bajo fe de testigos ante el Capitán General, su “limpieza de sangre”.

El joven Santiago Francisco de Miranda a la edad de 20 años, se vio en la imperiosa necesidad, como señala la historiadora Inés Quintero (Ob. Cit. Página 12) de ser valorado como y considerado como “el hijo de la panadera”, en una sociedad  fuertemente jerarquizada como la caraqueña de finales del siglo XVIII, o tomar su propio puesto en la Historia mundial como el “Precursor de la Independencia de los países de Hispanoamérica” y el único hombre y para más único caraqueño y venezolano de origen, en ser participante protagónico en la Revolución Americana, en la Revolución Francesa y en la Revolución venezolana, inspirando las revoluciones de Argentina y Chile.

Con la victoria de su padre, dictada por el propio Rey Carlos III  en su Real Cédula del 12 de septiembre de 1770, Sebastián Francisco de Miranda sabe íntimamente que su futuro es el mundo y se lanza en brazos del Destino, a escribir su propia EPOPEYA.

Viaje a España

El 3 de enero de 1771 a los 20 años de edad el joven Miranda solicita al Capitán General José Solano y Bote, el permiso para viajar a España a continuar su educación.  Y a servir al ejercito del Rey.  Le sirve de testigo don Juan Vicente de Bolívar, padre del futuro Libertador.  El 25 de ese mes, en la fragata “Prince Frederick” zarpa para España y en la travesía inicia su famoso “Diario de Viajes” que lo acompañará toda su vida, en su misión universal de “Ciudadano del Mundo”.

Francisco de Miranda se dirige al Rey de España, solicitando un cargo en el Ejército Español.

El 9 de noviembre de 1772, en documento que por primera vez firma como Francisco, solicita al Rey de España un cargo en el Ejército Español, acompañando dicha solicitud de un informe de “Hidalguía de los Miranda”. Luego de comprar el titulo de Capitán por 85 mil vellones de oro, entra el 7 de diciembre de ese año, con ese rango, al regimiento de infantería de la Princesa.

Misión militar en África.

En 1773, Miranda como capitán del ejército español es enviado en misión militar a los Penales Españoles del Norte de África, específicamente a Melilla.  El Sultán Sidi-Muhamadh de Marruecos, sitió a Melilla para impedir establecer cualquier asentamiento español en esas tierras del norte de África y el Rey Carlos III de España, el 23 de octubre de 1774 le declara la guerra.

De diciembre de1773 hasta marzo de 1775, Miranda sirvió valientemente en la defensa de Melilla, sitiada por el Sultán marroquí en ese entonces Miranda presentó a la alta oficialidad un plan de batalla muy coherente, para salir de la fortaleza y obtener la victoria, él cual es puesto en marcha por el general Juan Sherlock, comandante de Melilla.

Se inicia la retirada de los moros. El 20 de junio de 1775 el Capitán Miranda se dirigió al Comandante Juan Sherlock, solicitándole en nombre de los soldados que habían servido en esa plaza de Melilla, se formara un Cuerpo Armado   para atacar a Argel.

Miranda, bajo el mando del Conde O¨Reilly, batalla en las playas de Argel, siéndole destrozado en la mano un mosquete, escapando milagrosamente de la fuerte artillería argelina.

Regreso a América, participación en la Revolución Americana.

Al terminar su servicio militar en África, Miranda es transferido a Málaga, de allí pasa a Cádiz, sin pensar que años más tarde moriría en esa ciudad.   En diciembre de 1775 es invitado a visitar Gibraltar donde estudia los métodos militares británicos. El 4 de julio de 1776 se pronuncia en Filadelfia, la Independencias de las Colonias inglesas del Reino de Su Majestad Británica

El 7 de junio de 1777, en Cádiz, Miranda traba relaciones de amistad  con  el negociante inglés  John Turnbull, personaje que va a jugar una gran importancia en la vida de Miranda, con quien va a mantener una fuerte amistad hasta el final de su vida como veremos en el transcurso de este itinerario. Se cree que es justamente con Turnbull con quien se inicia en la masonería o en las sociedades militares o hermetistas o marinistas, como señala el historiador y Q. H. Eloy Reverón en un reciente artículo sobre la “Iniciación de Francisco de Miranda en la Masonería”. A este respecto es de destacar que, algunos de los biógrafos de Miranda, aseveran que al fijar residencia en Londres va a fundar la Logia Lautaro, de gran influencia en el movimiento emancipador latinoamericano.

En 1778 pasa a Madrid donde dirige una compañía de fusileros del regimiento de la Princesa y donde traba una excelente amistad con su comandante, el coronel Juan Manuel Cagigal con quien en el amplio andar del tiempo, lucha por la libertad del Caribe y de los Estados Unidos.

Para ese entonces España había reconocido la independencia de las colonias norteamericanos del imperio británico, su gran enemigo. El Embajador francés Motmorin, acreditado en Madrid, negocia un Tratado secreto con el Ministro de Relaciones Exteriores de España, Floridablanca, por la cual España sería aliada de Francia en la guerra de ayuda a la Revolución Americana.   El objetivo del Reino de España, no era otro que el de recuperar Gibraltar, Menorca y Florida, bajo el dominio inglés en el continente del norte de América.

En mayo de 1779 es nombrado Juan Manuel Cajigal, Coronel del regimiento de la Princesa, bajo cuyo mando estaba el valeroso Capitán Miranda, traba una excelente amistad con su superior jerárquico y compañero de armas, amistad ésta que tuvo una gran influencia en la vida de nuestro prócer como analizaremos posteriormente.

Miranda es enviado como parte de las fuerzas militares que van al Caribe a luchar contra los ingleses.

En 1780, Miranda fue designado para dirigir el regimiento de Aragón, pero su satisfacción fue aún mayor cuando supo que lo habían nombrado Edecán del Gobernador en Cuba, el general Juan Manuel Cagigal.

Presencia de Miranda en Louisiane

En abril de 1781, parte de la Habana con el fin de apoyar militarmente al gobernador de Louisiana, Don Bernardo de Gálvez

En Pensacola, (Florida), la actuación de Miranda fue decisiva en la lucha contra los ingleses, por lo que obtuvo la rendición del general Campell, Jefe Militar del Imperio Británico el 8 de mayo de 1781.

Hoy día el pueblo norteamericano, en señal de agradecimiento, mantiene una estatua de Miranda donde fue descendida la bandera inglesa en Pensacola. Por su valerosa acción militar, Miranda fue ascendido al rango de Teniente Coronel.

Como edecán del Gobernador de Cuba y con el grado de Teniente Coronel, Miranda utiliza su don de gentes e influencia para conseguir fondos que ayudaron al almirante francés De Grasse, poder movilizar su escuadra a Chesapeake, maniobra militar que ayudó a la rendición inglesa en Yorktown el 19 de octubre de 1781.

Miranda es enviado bajo el mando del General Cajigal a Las Bahamas. Ataque a la capital New Providance, capitulación de las Bahamas que pasan a jurisdicción del Reino de España.

El 11 de marzo de 1782, Miranda acompaña al ex Capitán General de Cuba Juan Manuel Cajigal, a las Bahamas para ayudar al Gobernador de Lousiana, Bernardo de Gálvez. El 6 de mayo de ese año es atacada New Providence, capital de las Bahamas por la flota del General Cajigal, Miranda, por su conocimiento del inglés y su personal valentía, es enviado en la lancha “Surprise”, para negociar la capitulación de las Bahamas, por la cual estas islas pasaron bajo el control del Reino de España.

En enero de 1783, se firma en el Palacio de Versalles, cerca de Paris, un Tratado de Paz, ente los beligerantes de la guerra de independencia Americana: Inglaterra, España y Francia  que pone fin a la guerra y da nacimiento a los Estados Unidos de América.

En junio de ese mismo año, el precursor de las independencias de Hispanoamérica desembarca en Newbern, Carolina del Norte y en noviembre marcha rumbo a  Filadelfia donde prevalecían las ideas libertarias de Jefferson y Hamilton que se habían logrado imponer, a través de la espada y del genio militar del general George Washington.

El 8 de diciembre de 1783, el Teniente Coronel Miranda comparte la mesa con el general Washington, escribiendo en su “Diario de Viajes”  “… que lo agasajó mucho, su trato es circunspecto, taciturno, poco expresivo…”.

En 1784 visita New York y de allí se dirige a la academia militar West Point, en donde su comandante, general Hull lo invita a conocer su sistema educativo.

En Nueva York hace amistad con el gobernador George Clinton, el Secretario de Estado para las Relaciones Exteriores Robert Livingston y con Thomas Paine, autor del libro “Common sense”, con quien analiza las ideas independentistas suramericanas.  Años más tarde Paine decía: Miranda es un hombre de talento y empresa y toda su existencia ha sido de aventura.

En esa época Miranda habló por primera vez de la libertad de Hispanoamérica con influyentes políticos norteamericanos, tales como Henry Knox y Alexander Hamilton.

En Boston, el 15 de septiembre de ese año, analiza la Constitución de los Estados Unidos con Samuel Adams, quien años más tarde llegó a ser Presidente de los Estados Unidos de América. y en la Universidad de Harvard fue atendido por el Rector Waterhouse y  el Cuerpo de Profesores, permitiéndose  sugerir  observaciones sobre su superior enseñanza.

Inglaterra.

El 1° de febrero de 1785 Miranda se instala en Londres, donde inicia una intensa labor de persuasión política y trabaja como periodista y analista político. En la capital inglesa renueva sus lazos de amistad con el hermano masón, John Turnbull.

En el periódico “The Political Herald and Review” publica un artículo en el cual expresa su opinión sobre la libertad de las colonias hispánicas en América, por lo que además de otros títulos, se le considera como el fundador del periodismo político en América Latina.

Luego de 10 años de residencia en Londres, donde se mueve muy activamente en la esfera política y al más alto nivel, Miranda recibe la visita del coronel William Smith, un gran amigo norteamericano que luego, como Director de la Aduana de Nueva York, juega un papel muy importante en la formación de la Expedición Libertaria de Miranda, que con pernocta en Jacqmel (Haití) tiene como objetivo la invasión a Venezuela.

 Con el coronel William Smith programa un recorrido por Europa a fin de recolectar fondos para su Revolución, su hermano masón John Turnbull contribuye financieramente a los gastos de ese periplo de cuatro años.

Viaje de observación a Europa.(1785-1789)  Encuentro con Catalina II de Rusia.

En su largo periplo europeo y asiático, Smith y Miranda visitan Rótterdam, La Haya, Harleem, Leiden, Ámsterdam, inicialmente, luego siguen a Berlín, Sajonia, Dresden, Viena y Praga  Luego de allí continúan viaje a Hungría, Italia, Grecia, Crimea, Egipto y Turbia

 En ese vasto y largo  recorrido, tiene oportunidad de cenar con Federico El Grande de Prusia, se encuentra en una revista militar con Lafayette.En Hungría, en el fastuoso palacio del Príncipe Estherhazy, encuentra al gran músico Haydin, con quien pasea por los jardines, conversa extensamente sobre música y quizás de flauta traversa, que era el instrumento musical con  el cual Miranda se deleitaba.

En lo que hasta hace poco (1991) era la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y desde hace más de 17 años  es  la Mancomunidad de Países Independientes y específicamente en Kiev, capital de Ucrania, el príncipe Potemkin, ex favorito de Catalina II, Primer Ministro y jefe Militar de Rusia, el 14 de febrero de 1787, presenta  Miranda a la Emperatriz Catalina, quien lo invita a cenar y con quien entraba una gran amistad, por los conocimientos políticos de los países que ella gobernaba y no conocía, así como por los conocimientos que Miranda le aporta sobre las cortes Europeas y de España, en especial de la Inquisición, que tanto temía la Zarina.

Releyendo el “Diario de Viajes” escrito de puño y letra por Miranda, en lo relativo a su estancia en Kiev, podemos constatar el grado de amistad, aprecio y estima que sentía Catalina de Rusia por Miranda.  La zarina lo designa Coronel de los Ejércitos Rusos, le permite utilizar el uniforme adecuado a su rango y lo provee de pasaporte ruso, bajo la identidad inicial del Coronel Miranda y posteriormente, por razones de seguridad del Sr Meroff, gentilhombre livoriano

La entonces diplomacia del imperio español seguía muy de cerca los pasos del Coronel Miranda por considerarlo espía de Catalina de Rusia (recordemos que aún Miranda tenía nacionalidad española por haber nacido en una de sus colonias).

A fines de agosto de 1787, la Zarina Catalina le da una cena de despedida a Miranda, en L´ Ermitage, visita con él los salones donde guarda sus tesoros y la famosa Logia de Rafael.

Demás está comentar la importancia que la Zarina Catalina de Rusia, su amistad con el Príncipe Potemkin, sus conexiones al servicio exterior ruso y el Cuerpo Diplomático acreditado en Rusia, prodigaron al Coronel Miranda.

Luego de haber visitado Escandinava, Miranda viaja a Noruega, Polonia, Alemania, Suiza e Italia.  Es de destacar que en Noruega, el 10 de noviembre de 1778 Miranda visita una logia masónica, según describe, el Dr. José Antonio Carbonell en su  artículo “ Cronología de Francisco de Miranda”, publicado en el Boletín de la Academia de la Historia ,  N° 206 , Tomo LII (52) de fecha Abril- junio de 1969.( pagina 300)

En Francia, y más específicamente en Marsella, en diciembre de 1778, visita al abate Raynal, autor del famoso “Estudio Histórico, filosófico y político sobre los establecimientos europeos en las Indias” y con quien sostiene un interesante diálogo sobre su querida y recordada América.

Ya en Paris en mayo de 1789, Miranda observa con profundo interés la enmarañada política francesa y el acelerado debilitamiento de la monarquía.  El conde Mirabeau exaltaba al pueblo francés a la celebración de los Estados Generales, que se habían celebrado el día 5 de ese mes. Ya comenzaba a gestarse la Revolución Francesa.

Es de recordar que el 14 de julio de 1789, el pueblo francés toma la amurallada e imponente cárcel de La Bastilla y se da inicio a la revolución más transformadora y cruel que recuerde la Humanidad, sobre todo por el giro que tomó con Robespierre y el Terror.

A mediados de 1789 Miranda vuelve a Londres, y el 14 de febrero de 1790 sostiene una entrevista política de más de tres horas con el Ministro Británico William Pitt sobre los proyectos revolucionarios para Hispanoamérica que tenía el Precursor Francisco de Miranda. El 3 de agosto de ese mismo año. Miranda presenta al Primer Ministro Pitt, su “Proyecto de Gobierno de las Islas Españolas”, su poder Ejecutivo con un “Inca” 2 Vicepresidentes, un Poder Legislativo con senadores o “caciques” y un gobierno provisional.

Miranda y la Revolución Francesa.

En 1792, a más de dos años de haberse iniciado la Revolución Francesa, Miranda es contactado por el diputado Brissot del gobernante Partido Girondino y éste lo presenta al Alcalde de Paris Jerome Petión.

Derechos de las mujeres

Es de recordar que en carta fechada 20 de octubre de 1792 Miranda se dirige al Alcalde Petión, para que en su condición de miembro de la Asamblea Constituyente francesa, se pronuncie favorablemente por la participación de las mujeres en los órganos legislativos. En ese entonces, las mujeres eran consideradas “ciudadanas pasivas y para mayor desacierto político, se analizaba un proyecto de Decreto de la Convención, por el cual se   privaba a las mujeres del derecho de asociación.

El ideario político de Miranda contemplaba la participación de las mujeres en la vida pública de los países y hoy día podemos constatar que en la casi totalidad de las democracias mundiales, se consagran los derechos de la mujer, su participación en la política, su derecho al voto y a la igualdad de géneros. En este sentido podemos aseverar que Miranda era un eminente visionario de los derechos humanos.

A decir del sabio Quatrémere de Quincy “Miranda era un ciudadano universal”

La Revolución Francesa declara la guerra a Prusia, Hungría, Austria y los Países Bajos

Francia declara la guerra a Hungría, Austria, Prusia y los Paises Bajos (Holanda).  El 10 de agosto del mismo año, el Palacio de las Tullerías en París, residencia del Monarca Luis XVI y la familia real, es invadido y derrotada la monarquía.

Surge la Comuna con el fundador del club político “Les Cordeliers”, con Danton a la cabeza y el día siguiente el Alcalde Petión ofrece a Miranda el mando de una parte del ejército revolucionario con la misión de combatir al enemigo que avanza sobre Paris.   Miranda rechaza la petición, quizás por considerarla mercenaria.

El 22 de Agosto de ese mismo año, el Ministro francés de la Guerra general Servan, le propone el apoyo francés a su proyecto revolucionario de libertad a los países de la América hispana.  Miranda acepta el apoyo y el reto y le expresa “deseo servir a la causa de la Libertad con toda mi alma”.

El Ministro Servan lo asciende al grado de Mariscal de Campo, equivalente a General, le toma el juramento de ley y Miranda recibe el efusivo abrazo del Alcalde de París, Jerome Petión.

Miranda se dirige a la región de Champagne no muy lejos de Paris a combatir las fuerzas prusianas. Encuentra al General Charles Dumouriez su superior militar jerárquico.  Presenta batalla en el sitio llamado Grand Pré y más específicamente en Briquenay y luego de 7 horas de cruenta lucha, Miranda vence al enemigo y expresa “he tenido la dicha de obtener la primera victoria que alcanzaron nuestros ejércitos revolucionarios contra las tropas del Rey de Prusia”.

Miranda vencedor en Valmy.

El 20 de septiembre de 1792, las tropas prusianas al mando del Duque de Brunswick atacan las tropas francesas comandadas por Miranda. El combate es aún más intenso y despiadado, son casi 14 horas de combate. La estrategia militar del general Miranda hace posible la victoria de la revolución francesa y es el claro vencedor en Valmy.

Lo intenso del combate lo suaviza la presencia de su amante Nicole Tissot quien portaba el uniforme de Teniente y acompañaba a su hermano Phillipe Tissot, Edecán de Miranda. El General desconocía la osadía de su amada y la noche selló su silencio…

Hoy día, existe una estatua a pie del General Miranda, portando la bandera de la revolución francesa a la entrada de Valmy, como eterno recuerdo al jefe militar de los ejércitos franceses del norte y a la gesta libertaria del héroe militar venezolano.

Copia de esa estatua se encuentra engalanando el inicio de la avenida Francisco de Miranda en la ciudad de Caracas, donde podemos compartir la gloria del triunfo mirandino en tierras francesas.

Abolición de la Monarquía

El 21 de septiembre de 1792 la Asamblea de Francia se reúne y declara abolida la monarquía. Los girondinos esbozan un plan de libertad para las colonias Hispanoamérica y eligen a Miranda como el Jefe más indicado para realizar dicho proyecto.  Miranda recibe el nombramiento con la profunda emoción de formar una patria “desde Lousiana hasta la Tierra de Fuego…” Con una forma de gobierno republicana, pero con un gobierno al que concibe como un Incanato, con un presidente que se llamara Inca, en respeto y consideración a las antiguas culturas que vivieron en los territorios de la América del Sur, ante de la llegada de los invasores españoles.

En esa época su amigo norteamericano, el Coronel William Smith, su compañero de viajes durante 4 años por toda Europa, lo reencuentra en su pleno esplendor en Francia.  En esa ocasión Miranda le expone el proyecto de liberación de las colonias hispanoamericanas del Imperio Español.

Smith informa dicho proyecto a los Secretarios (Ministros) Knox y Hamilton del gobierno de los Estados Unidos de América.   Miranda escribe a Hamilton y le rebela el nombre de Colombia para toda esa patria grande en homenaje al descubridor Cristóbal Colon.

Campaña militar en Bélgica y Holanda.

 El valor militar y  su estrategia en las batallas, hacen que Francisco de Miranda reciba en octubre de 1792 el grado de Teniente General de los Ejércitos franceses del Norte, y es por ello que su nombre está inscrito en el Arco de Triunfo en Paris.

 En su campaña militar en Bélgica y Holanda pone en sitio a la ciudad de Amberes, en ese entonces parte del imperio español, la que luego de tres días de duros combates obliga a capitular, se puede aseverar que esta victoria militar fue una de las más gloriosas del Mariscal de Campo Miranda  en la Francia Revolucionaria.  Los emblemas del despotismo español, deben ser definitivamente cambiados por los de la Libertad, es por ello que en los bastiones ambersianos figuraron luego los nombres de Petion, Dumoriez y Rousseau

El 6 de diciembre de ese mismo año, el  General Miranda salió de Amberes, y se unió a la vanguardia del ejército francés en Maeseick, cercana a los ríos Meuse y Roer, a los pocos días  venció y entró en la ciudad de Ruremonde, donde expulsa a más de 3.500 austriacos.

En enero de 1793 es decapitado el rey Luis XVI lo que hace recrudecer la guerra.  Los prusianos hicieron lo imposible para romper las líneas del ejército revolucionario pero el general Miranda al mando de dicho ejército, lo impidió.

El 11 de febrero de ese mismo año Miranda capturó la ciudad holandesa de Stevensweet lo que favoreció la conquista de los Países Bajos (Holanda) por parte de Francia.

Esta victoria militar hace entrar en guerra a Inglaterra que constituye la primera coalición con Austria, Prusia y España.

Miranda recibe instrucciones de situar y tomar la ciudad holandesa de Maestrich, propone que después de la toma de la ciudad, se unieran sus fuerzas con las del General Charles  Dumouriez para arrojar el enemigo de Utrecht.

El plan mirandino se acepta.  Dumouriez invade Holanda, toma tres fortalezas, pero fue detenido en Dordtrech en pleno corazón de Holanda.

El General Miranda tenía virtualmente citada a Maestrich que ardía por los cuatro costados, pero el General Valence, que defendía la retaguardia fue desplazado hacía el río Roer, lo que obligó a Miranda, previa consulta a su superior militar jerárquico  General Dumoriez, a levantar el sitio de Maestrich.  Luego, ambos generales atacaron la ciudad de Neerwinden pero fueron rechazados por las tropas austriacas

Dumoriez acusa a Miranda de haberse retirado del campo de batalla.  Miranda acusa a Dumoriez de una circunstancia mucho más grave: pactar con el enemigo para de nuevo instaurar la monarquía y cometer la osadía de habérselo propuesto.

Arresto de Miranda en la Conciergerie

El 24 de marzo de 1793, la Convención acordó arrestar a Miranda y al acudir a Paris a presentar su defensa fue encerrado en  la Conciergerie, antiguo Palacio de Justicia, convertido en cárcel por la Revolución.

Tempestuosa entrevista entre Miranda y Dumouriez

Dumouriez abrigaba la esperanza de dar un Golpe de Estado a la naciente República Francesa, proponiéndole a su subalterno, General Miranda, marchar sobre París, para reestablecer la Monarquía. Cuando Miranda escucho la propuesta de su superior militar jerárquico francés le pregunta. “¿De qué manera? A lo cual el General Dumouriez responde “con el Ejercito”. El General Miranda le replicó “Creo peor el remedio que la enfermedad y ciertamente lo impediría si pudiese”. “¿Combatiréis contra mí? Preguntó nuevamente Dumouriez, Miranda inmediatamente respondió “quizás, si vos atentáis contra la Libertad”. En este encuentro entre Miranda y Dumouriez en Enghien, luego de la descrita tempestuosa entrevista, Dumouriez habla contra la República y la Libertad y el ilustre caraqueño le responde “un cuarto de hora de arrebatos y locuras, no cambiará mis principio de 20 años”. Dumouriez le enseña la orden de arresto que obtuvo, firmada por los comisarios de la Convención.

El 8 de abril de 1793 la Convención fija este día para que el General Miranda sea oído por el Comité de Guerra, y en la sesión nocturna, Miranda responde las 63 preguntas que le fueron hechas. El Comité declaró por unanimidad que no había lugar para inculpar al General.

 El 12 de abril en la sesión de la Convención, Aubry trata de leer el informe del Comité de la Guerra, que inculpaba a Miranda, pero ante las vociferaciones de los Montañeses, especialmente Marat, no se le hace caso y  el General Miranda es pasado al temible Tribunal Revolucionario.

El acusador del General Miranda era el temible  Antoine Fonquier-Tinville, de quien se decía, que preparaba de antemano las sentencias de muerte de sus acusados para la firma del juez.

El 10 de mayo de 1793, el General Miranda fue sometido a la justicia revolucionaria. Su defensa se fundamentó en las siguientes razones militares:

– El ataque a la ciudad de Maestrich fue ordenado.

– La retirada de sus tropas fue aprobada.

-La batalla de Neerwinden fue emprendida en contra de su opinión militar y profesional.

-El General Dumouriez provocó la derrota en virtud de un pacto con el enemigo para restaurar la Monarquía.

Al iniciarse el polémico juicio, se constató que su superior militar jerárquico, General Charles Dumouriez, se había pasado al enemigo. En este sentido uno de los mejores biógrafos de Miranda, Don Mariano Picón Salas, narra en su obra “Miranda”, explicando lo que le había acontecido al héroe venezolano (ya que había renunciado a la nacionalidad española).

El juicio incoado contra el General de los Ejércitos franceses del Norte, Francisco de Miranda, contó con testigos de la talla intelectual del filósofo político Thomas Paine, el político John Stone, el poeta Joel Barlow, el abogado Sabonadiere y la poetisa Helen Mary Williams. Su abogado fue Claude Chevau Lagarde, la estrategia de la defensa del General Miranda fue magistral, ya que en la defensa de la reina Marie Antoinette no tuvo la misma suerte y fue guillotinada en la hoy Place Concorde, denominada Place de la Liberté, en los tiempos de “La Terreur” de Robespierre, que también murió guillotinado años más tarde.

Fue un 16 de mayo de 1793 que el General Francisco de Miranda, de pie, escuchó atentamente la sentencia del Tribunal, que presidido por el juez J.B. Montañé, declaraba, por unanimidad, la inocencia del General Miranda.

El diario francés de la época “Moniteur” narraba como “el pueblo aplaudió la sentencia correspondiente a Miranda, así como su discurso, lo abrazaron, lo llevaron en hombros y lo coronaron”.

En junio de 1793, los amigos de Miranda pertenecientes al Partido Girondino pierden el poder en Francia y fueron enviados al patíbulo. Se acercaba la macabra “dictadura del Terror” con Robespierre a la cabeza, la cual fue guillotinada el 28 de julio de 1794, poniendo fin al macabro capítulo de la Revolución Francesa: La Terreur

Gracias a la gentileza de su edecán Phillipe Tissot, Miranda fija residencia en Menilmontant, a las afueras de Paris, con un bajo perfil militar y político.

Encuentro con Napoleón Bonaparte.

En casa de la Duquesa de Abrantes, en septiembre de 1795,  el General Miranda  conoce a Napoleón Bonaparte. En un intercambio de ideas sobre la Libertad de los pueblos de Hispanoamérica, Napoleón lo escuchó atentamente y expresó “es como un Quijote, salvo la locura. Tiene el alma con el fuego sagrado” de La Libertad nos atrevemos a aseverar, ya que ese fue el bastión de su vida en las tres Revoluciones en las que participó activamente.

En su tiempo en Paris, Miranda continuó su fase de periodista político y el autor Julio Febres Cordero, en su obra “La Historia de la imprenta y el periodismo político” afirma que Miranda colaboró con los periódicos políticos franceses de aquella época: Le Messager du Soir y “La Sentinelle”

Luego de cuatro años,  decide partir y fijar residencia en Londres, para continuar sus conversaciones políticas con las altas autoridades inglesas iniciadas en 1790.

Miranda fija residencia en Londres

El Precursor de las Independencias de la América Hispánica, Francisco de Miranda, fija su residencia en 27, Grafton Street, Londres, desde enero de 1798. Su casa va a ser, según su propia definición “el punto fijo de la independencia y libertades del Continente colombiano”.

 El 16 de enero de 1798 se reúne con el Primer Ministro inglés William Pitt, para discutir los planes y proyectos para la liberación de los países de Hispanoamérica.

 Va a ser desde su residencia desde donde mantendrá una relación y correspondencia política con el Primer Ministro inglés William Pitt y con otras autoridades del Gobierno de Su Majestad, para solicitar el apoyo inglés a la obra de la emancipación de los pueblos de la América hispana, sometida por siglos, al despotismo del imperio español.

Miranda enseñó al Primer Ministro Pitt el llamado “Convenio de París” en virtud del cual el General Miranda fue investido con el carácter de Plenipotenciario ante Inglaterra y Estados Unidos para pactar la emancipación  absoluta de las colonias hispanoamericanas.

La residencia de Francisco de Miranda en el centro de Londres, sirvió de faro de la libertad de la América hispánica, como centro de reuniones y concertaciones políticas para proyectar y programar la emancipación de las Américas.  Fue en ella donde convergieron Bernardo O’ Higgins, futuro libertador de Chile y José de San Martín, entre otros adalides de la Libertad,  para intercambiar conceptos, ideas, proyectos y estrategias sobre la necesaria liberación de la América hispano parlante, tanto del norte como del sur del subcontinente americano.

En la capital inglesa, Miranda desarrolla su vena de periodista político y hace imprimir y difunde la  “Carta a los Españoles Americanos” del sacerdote jesuita peruano Juan Pablo Vizcardo y Guzmán.  Desde Trinidad recibe cartas de Don Pedro Gual quien se encontraba exilado en ese territorio inglés.  Don Pedro Gual, en su correspondencia lo” llama Salvador de la Patria.”

En 1801 Miranda prepara su proclama “A los pueblos del continente colombiano, alias Hispanoamérica” así como el texto definitivo del proyecto de constitución política para la nueva nación que abarcaría desde Lousiana hasta la Tierra de Fuego.

En 27 Grafton Street, su mujer Sara Andrews da nacimiento a sus dos hijos Leander en 1803 y Francisco en 1806.

Expedición Libertaria a Venezuela.  Izamiento de la bandera mirandina a bordo del barco Leander.

En 1805 Miranda parte a New York, donde lo recibe el presidente Thomas Jefferson y el Secretario de Estado James Madison. Le ofrecen respaldo moral pero no comprometen al gobierno.   Miranda, hombre de muchas altas influencias, quizás por su supuesta y, alegada por ciertos biógrafos, pertenencia a la masonería, logra convencer a otros amigos norteamericanos y arma un bergantín al cual  bautiza con el nombre de su hijo Leander, armado con 29 cañones.

En ese entonces, su fraternal amigo el Coronel William Smith, quien lo acompañó en su largo recorrido por Europa y Asia y lo visitó en Francia cuando era General de los Ejércitos de la revolución, era Inspector General de la Aduana  de New York,  y le prestó todo el apoyo logístico necesario y  hace que el armador Samuel Ogden le facilite  la respetable suma de 20 mil dólares.

Expedición a Haití.

El 2 de febrero de 1806 Miranda parte, a bordo del bergantín Leander  del puerto de Nueva York, rumbo al Caribe, para arribar a Haití  y a pocos días de navegación llega al puerto de Jacmel, allí compra la goletas Bee y Bacchus, reclutó nuevos hombres, adquirió más armas cortas y tomó rumbo a su destino, Venezuela

El 12 de marzo de 1806 en altamar, en la nave capitana Leander, izó por primera vez  la bandera de su querida Colombeia con el siguiente juramento

“Juro ser fiel y leal al pueblo libre de Suramérica independiente de España y servirle honrada y lealmente contra todos sus enemigos y opositores, cualesquiera que sean y, observar y obedecer las órdenes del gobierno de aquel país legalmente nombrado a las órdenes del General y los Oficiales que me sean dadas por ellos”

Luego del acto de izamiento de la bandera, se realizó un Consejo de Guerra y se ordenó enrumbar la nave hacía el puerto de Ocumare de la Costa.  La conspiración política de España seguía muy de cerca los pasos libertarios de Miranda, el entonces embajador del Imperio Español en Estados Unidos había protestado ante esa nación,  las facilidades concedidas a la expedición de Miranda.  Los diarios “Aurore” y “Richmond Enquire” habían publicado la noticia de la expedición y el “Times” de Londres seguía paso a paso la odisea.

La diplomacia del imperio español avisó a sus autoridades de la Capitanía General de Venezuela y con todo despliegue militar lo esperaron en la Base Naval de Puerto Cabello, también había fragatas imperiales españolas esperando las naves de Miranda en La Guaira y Ocumare, en caso de que el estratega militar venezolano cambiara de idea.

Miranda presentó batalla intercambiándose disparos de cañón.  Las goletas Bee y Bacchus se separaron demasiado del bergantín Leander y fueron desafortunadamente apresadas frente a Ocumare luego de una feroz batalla. Los tripulantes de la Bee y de   la Bacchus fueron encarcelados, pocos sentenciados a muerte y Miranda fue declarado traidor.

El General Miranda tuvo que retirarse a bordo el Leander dirigiéndose en el imponente Mar Caribe a Trinidad, haciendo breves escalas en Grenada, Bonaire y Barbados en su vía a Port of Spain capital de Trinidad.

Desembarco en la Vela de Coro e izamiento de la bandera tricolor en territorio venezolano.

Ante estas trágicas circunstancias Miranda no cesó en su empeño de liberar a Venezuela y el 3 de agosto de 1806 desembarcó en la Vela de Coro y allí, alzado el brazo, plantó por primera vez el tricolor patrio en tierra venezolana.

El 4 entró en Coro, tomó la ciudad, soltó los presos políticos y leyó su proclama de Libertad.  Por falta de apoyo de la población se regresa a la Vela y el 13 de ese mismo mes parte rumbo a la isla de Aruba, en espera de un mejor momento para la revolución.  La noticia de la expedición mirandina cundió por todos lados y sembró la semilla de la revolución venezolana que estaba germinando.

El sabio inglés Jeremías Bentham amante de la libertad de los países de la América meridional y que sentía una verdadera amistad por Miranda, preparó un proyecto de “Ley de Libertad de Prensa” para la embrionaria República de Colombia” la Colombeia de Miranda.

 De vuelta a su residencia londinense y con el amor de su esposa Sarah Andrews y sus hijos Leander y Francisco, en 1809 Miranda se dedica a recopilar información obtenida de su voluminoso archivo y encarga a José Antepara que escriba el libro “South America Emancipation” sentando las bases de lo que hoy conoceríamos mediáticamente como una “matriz de opinión”.

Invasión de Francia a España. Abdicación del Rey Carlos IV. Fernando VII sucesor a la Corona Española.

 En julio de 1808, Napoleón Bonaparte invade a España e instala a su hermano José Bonaparte como Rey de España. El Monarca Español Carlos IV, se ve obligado por “causa belli”, (causa de guerra) a abdicar a la Corona. En mayo de ese mismo año, Bonaparte había invitado a Aranjuez, tanto al sucesor de la Corona Española, Fernando VII, como a su renunciante padre y allí los obligó a ceder sus derechos a favor de su hermano, José Bonaparte, denominado por el pueblo español con el remoquete de “Pepe Botella” por su señalada afición al licor.

El pueblo español reacciona iracundo y se alza en armas contra el usurpador.  El Rey de Inglaterra y su gobierno, eternos enemigos de España, aprovechan la situación político-militar y realizan una alianza para sacar a las autoridades francesas del país invadido.

El General Arthur Wellesley, Duque de Wellington da entonces nuevas órdenes a las tropas que tenía listas en Irlanda para embarcarlas para la liberación de la América Hispánica y, como señala el historiador Carlos Alarico Gómez en su “Biografía de Francisco de Miranda”, que “por una ironía de la Historia, los hombres que iban a desarticular el Imperio Español en la América… irán ahora a España a apoyar a los peninsulares en contra del usurpador francés y a retardar la libertad de Venezuela.”

Es menester recordar que el General Arthur Wellesley, Duque de  Wellington, futuro vencedor de Napoleón en  Waterloo, había referido días antes a Miranda que ya tenía las tropas listas para partir para América, pero que dada la intrincada y cambiante política europea, llamó a Miranda para comunicarle la decisión tomada por el gobierno de Su Majestad Británica.

Miranda desalentado por tantos años (1790-1808) de conversaciones y proyectos libertarios para la América Hispánica, con el Primer Ministro británico  William Pitt,con el  Muy Honorable  Lord vizconde Castelragh, para ese momento Ministro  de la Guerra y las Colonias de Inglaterra y  sus altas autoridades militares , decide crear una matriz de opinión , británica y hasta mundial para insuflar los ánimos políticos  para la liberación de los pueblos de Hispanoamérica del yugo español, a través de la imprenta y del periodismo político. El 15 de marzo de 1810 Miranda funda el periódico “El Colombiano”

Visita de Representantes de la Junta Patriótica de Caracas a Londres. Encuentro con Miranda en 27 Grafton Street y gestiones políticas con las altas autoridades inglesas

La situación política española, con la abdicación del Rey Carlos IV, y  el motín de Aranjuez, propiciado por el sucesor Fernando VII contra  el Rey, su padre, constituyen un vacío de poder existente en la crisis política española, causada por la invasión de Napoleón Bonaparte, Según bien explica la historiadora Inés Quintero en su  citada biografía de Miranda,  produce la “ dislocación de las instancias de poder  de la monarquía y la inexistencia de un cuerpo que represente legítimamente al Monarca, constituyen para Miranda las circunstancias propicias para que los americanos se decidieran a tomar el control del gobierno y dar inicio a la Independencia”

El 20 de julio de 1808, Mirada escribe a Francisco Rodríguez del Toro, el Marques del Toro, en su carácter de miembro del Cabildo de Caracas, que “reuniéndose en un cuerpo municipal representativo, tomen a su cargo el Gobierno de esa Provincia y que enviando sin dilación a esta capital a personas autorizadas y capaces de manejar asuntos de tanta entidad, veamos con este gobierno lo que convenga hacerse para la seguridad y suerte futura del Nuevo Mundo”

La reacción de los mantuanos caraqueños fue la de crear la “Junta Promotora de los derechos de Fernando VII” y ello tuvo una repercusión en todas los demás Cabildos de la Capitanía General de Venezuela. Solo que, el vacío de poder en España, los desequilibrios entre los derechos de las autoridades designadas por el Rey, y la negación de derechos a los criollos, fue abriendo la brecha y sembrando el surco de independencia, que tiene su primer fruto en los sucesos del 19 de abril de 1810

En Caracas se constituye la Junta Patriótica y quizás siguiendo los consejos de Miranda contenidos en la carta al Marques del Toro, decide enviar una delegación diplomática a Inglaterra que llega el 10 de julio de 1810 al puerto de Portsmouth. .Los miembros de la delegación son: Don Andrés Bello, Simón Bolívar y Luis López Méndez.

Las instrucciones eran:

  • solicitar la protección de Inglaterra
  • mediación de Inglaterra ante el Consejo de Regencia en el caso que hubiese hostilidades
  • la provisión de armas para la defensa de la Provincia
  • el apoyo de los oficiales británicos destacados en el Caribe, y
  • la promoción del comercio con la Gran Bretaña.

Respecto de la presencia del General Francisco de Miranda en Londres, las instrucciones verbales a los miembros de la Misión Diplomática habían sido que se defendiesen de él o aprovechasen su concurso “… sólo de algún modo que fuese decente a su comisión, según lo manifestó Andrés Bello, muchos años después a su biógrafo Miguel Luis de Amunategui

Gestiones políticas y diplomáticas de Francisco de Miranda ante las autoridades inglesas a favor de los miembros de la Junta Patriótica de Caracas

El 14 de julio se encuentran en Londres, los miembros de la misión diplomática de la Junta Patriótica de Caracas, Bello, Bolívar y López Méndez, con el General Francisco de Miranda. Por su vastísima experiencia y “cabildeo” con las más altas autoridades políticas inglesas durante largos años, Miranda les sirve de guía, intermediario y consejero.

Entre sus gestiones cabe destacar:

  • Entrevista con Lord Richard Wellesley, Canciller de la Gran Bretaña.
  • Entrevista con los políticos James Mill y Jeremías Bentham
  • Entrevista en 27, Grafton Street, de los 3 comisionados caraqueños, con el hijo del Canciller británico Wellesley
  • Entrega a la prensa y amplia difusión de los documentos, proclamas e informes que trajeron a Londres, los comisionados diplomáticos de la Junta de Caracas que son difundidos por el periódico “ The Morning Chronicle”, en el cual colaborara periodísticamente Miranda desde hacía un buen tiempo, siempre a favor la Emancipación de la América Hispánica del yugo español

Llegada de Mirada a la Guaira, reacción del Cabildo de Caracas. Designado Presidente de la Junta Patriótica. Diputado a la Asamblea Constituyente por el Pao. Declaración del Acta de Independencia

Llegada de Francisco de Miranda al Puerto de La Guaira.

El General Francisco de Miranda regresa a Venezuela a bordo del bergantín “Avon”  el 14 de diciembre de 1810, el joven Simón Bolívar,  miembro de la Junta Patriótica lo espera en el puerto de la Guaira. Hay un cuadro del pintor Johan Moritz Rugendas, de la Fundación John Boulton, donde se destaca que el pueblo lo recibió con honores y lo alzó en hombros.

Bolívar lo hospeda en casa de sus padres, en la cuadra de San Jacinto. La “Gaceta de Caracas!”, en su número del 21 de diciembre. Destaca que “el pueblo le había dado la bienvenida, al hombre que no había abandonado su tierra, pese a las distinciones que se habían acumulado sobre él en Europa”.

Una carta citada por su biógrafo William Spence Robertson en su libro “La vida de Miranda “describe que Miranda entró a la ciudad en “un hermoso corcel blanco acompañado de una numerosa cabalgata de hombres de la mayor distinción y seguido de una inmensa multitud de ciudadanos que aplaudieron su retorno…””

Grado militar de Teniente General de los Ejércitos de Venezuela

La Junta Patriótica le confiere el grado militar de Teniente General de los Ejércitos de Venezuela, el 31 de diciembre de 1810.

Reacción de los Cabildos de Caracas y de los Cabildos de las Provincias ante la presencia de Miranda

A partir del 2 de enero de 1811, los Cabildos de Valencia y Caracas, ordenan borrar de sus Actas y Libros, aquellos documentos que atentasen contra el buen nombre de Miranda, a “los que se vio obligada y forzada acceder la Provincia de Venezuela por la opresión y servil yugo con que la tenían encadenada y sumergida los mandatarios del anterior despótico gobierno”.

Miranda parlamentario y constituyente

El 2 de marzo de ese año, se instala el Congreso de las Provincias Unidas de Venezuela y tres días más tarde Miranda es elegido diputado constituyente por El Pao. Al incorporarse al Congreso en junio, pronuncia un discurso en pro de la independencia de España, Señalaba el diputado Miranda que… “el Congreso como Cuerpo Soberano, constituido libre y legítimamente era a quien le correspondía decidir la forma de gobierno que pudiera hacernos prósperos y felices…”

Acta de la Declaración de Independencia

El 5 de julio de 1811 en la sesión solemne del Congreso de las Provincias Unidas de Venezuela, Miranda en un enérgico discurso se pronuncia enfáticamente a favor de la Declaración inmediata de la Independencia, ese mismo día, el Congreso somete a consideración la moción y es aprobada de manera absolutamente mayoritaria.

Antes de que termine el día, de ese glorioso 5 de julio de 1811 el Ejecutivo dirigió una Proclama a los habitantes de Venezuela para darles a conocer que el Congreso había aprobado el Acta de la Declaración de Independencia.

Miranda es designado a presidir la Comisión parlamentaria encargada de diseñar la bandera nacional y los miembros de la comisión deciden adoptar la bandera que Miranda plantó en la Vela de Coro, el tricolor amarillo, azul y rojo. Que es nuestra actual bandera.

El diplomático e historiador Caracciolo Parra Pérez, en su libro “ Miranda y la Revolución Francesa” señala que como orador “..Miranda posee facilidad de palabra excepcional. El Congreso fue dominado por la fuerza de su dialéctica, por su lógica estricta y por la singular maestría con que justifica sus actos…”

La Declaración de Independencia del 5 de julio de 1811 es el inicio de una larga batalla de 10 años, para liberarse del yugo español, como reza nuestro Himno Nacional. No en vano las autoridades españolas estuvieron gobernando el país durante esa larga década, lo que conllevo resistencia patriótica, sublevaciones y levantamientos de uno y otro lado. La Batalla de Carabobo, en 1821 pone fin al dominio del Imperio español en tierras de Venezuela.

La Primera República. Campaña Militar y victoria de Miranda en Valencia

A menos de una semana de haberse realizado la Declaración de Independencia, se produce un alzamiento mayor en Valencia, promovido por comerciantes canarios, un grupo importante de criollos económicamente acomodados y un número significativo de pardos. El movimiento se declaró leal a la Corona, en defensa de la Religión, la Patria y el Rey y contrario al Gobierno de Caracas

El Congreso al conocer la noticia otorgó facultades especiales al Ejecutivo para que atendiese la emergencia. Se designó al General Francisco Rodríguez del Toro, Marques del Toro para someter a los alzados, pero no tuvo éxito. Al encontrarse en los valles de Aragua organizando sus tropas y plan de campaña, fue atacado y obligado a replegarse hasta Maracay.

El 18 de julio el Ejecutivo dictó un decreto llamando a todos los hombres entre 15 y 50 años a alistarse y salir en defensa de la patria. Derrotado el marques del Toro por segunda vez, El Poder Ejecutivo nombró a Francisco de Miranda como Comandante en Jefe del Ejército. El 23 de julio las tropas al mando de Miranda entraron en Valencia. La orden fue la de “someter a Valencia pues solo así se podrían reprimir o corregir los excesos y la discordia civil que nuestros pérfidos enemigos han sembrado y fomentan con el mayor ahínco en dicha ciudad para ruina de sus habitantes y perjuicio de nuestra naciente libertad…”. Miranda logro someter a Valencia el 13 de agosto de 1811.

El Precursor prepara un plan de batalla para atacar a las Provincias leales a la Monarquía Española: Coro y Maracaibo. El Ejecutivo aprobó el plan, pero Juan German Roscio, oponiéndose a Miranda, obtiene la suspensión de la orden de ataque, lo que conllevó al reforzamiento militar del ejercito español proveniente de Puerto Rico y comandado por el canario Domingo de Monteverde, quien desde esa Provincia defensora de la Monarquía de España, inició la siembra de terror y muerte de las huestes sanguinarias del jefe militar español.

Terremoto de Caracas. Destrucción física y moral de la Primera República.

Sucedió en un Jueves Santo, cronológicamente el 26 de marzo de 1812, que las entrañas de la tierra rugen y ocurre el terrible terremoto de Caracas, circunstancia telúrica aprovechada por el clero conservador y monárquico, para manifestarle al pueblo que es un castigo de Dios por haber violado el Juramento (la Jura) de lealtad al Rey de España.

La circunstancia que el 19 de abril de 1810, ocurriese también en un Jueves Santo, hizo que los enemigos de la República destacaban la coincidencia pregonando “Un Jueves Santo la hicieron, un Jueves Santo la pagaron”.

En Caracas se desplomaron varias iglesias, sintiéndose los efectos del terremoto en ciudades tan distantes como Cumaná, Barcelona, Mérida, San Felipe y hasta en Barquisimeto. En La Guaira la mayoría de las casas quedaron inservibles. La gente atemorizada de un hecho feroz de la Naturaleza, buscaba consuelo en las iglesias y desde el púlpito, los sacerdotes pregonan el siguiente sermón “un Dios irritado contra los novadores que habían desconocido el más virtuoso de los Monarcas Fernando VII, el ungido del Señor”

El terremoto de Caracas, fue terrible no sólo por la muerte de más de 30 mil ciudadanos, por la destrucción física de casas, edificios públicos y caminos, si no también por la destrucción moral de los soldados de la Primera República, ya que como apunta la citada historiadora Inés Quintero en su citada obra “hasta los soldados desertaban masivamente persuadidos de que sus almas se perderían de manera irremediable por haber abandonado a su Rey”

Rápido avance del ejército monárquico de Domingo de Monteverde.

El ejército español de Domingo de Monteverde, desde marzo de 1811 salió de Coro, en dirección al centro del país y de sus autoridades revolucionarias y republicanas, en su camino avanza y toma Barquisimeto, Cabudare, Araure, San Carlos y Calabozo.  Todo lo destruía a su paso, todo lo arrasaba, todo lo conquistaba, el ansia de poder era insaciable, al punto de desconocer a sus superiores luego de la Capitulación.

Francisco de Miranda es designado Generalísimo.

El Congreso   de las Repúblicas Unidas de Venezuela se retira a Valencia, a pesar de la oposición de Miranda, y dada las graves circunstancias de pánico, incursión del ejército español del canario Francisco de Monteverde y la ruina física y moral causada por el terremoto de Caracas, hace que el Congreso Constituyente delegue todos sus poderes en el triunvirato y éste a su vez, en vista de las gravísimas  circunstancias descritas designa a Miranda Generalísimo del Ejército Republicano y Dictador absoluto. Miranda, el afanoso batallador por la Libertad durante 30 años de su vida y en vista de su vasta e inigualable experiencia militar de haber batallado en las principales revoluciones de la historia, se ve obligado, en esta revolución venezolana, la revolución que tanto negoció, de aceptar dicho nombramiento, conociendo la terrible e inestable situación política, económica, social y militar que sufre la Primera República.

Caracas tenía más de 35.000 muertos a causa del terremoto, además de la destrucción física, moral y hasta religiosa por el sermón de los clérigos monárquicos confundiendo a los feligreses desde los pulpitos de las iglesias, unido al desabastecimiento de alimentos, debido al abandono de las fructíferas haciendas de los fértiles Valles de Aragua, que impide obtener alimentos a la sufrida población.

Domingo de Monteverde cada día se hacía más fuerte, con su ejército devastador de la Libertad y opresor por lo monárquico a ello se une el descontento militar del ultimo marques, El Marques del Toro, perdedor en más de una batalla, quien se niega a obedecer las órdenes militares del Generalísimo y el joven Bolívar, quien acepta a los 29 años, la Comandancia del Castillo de Puerto Cabello, el Arsenal de Armas de la naciente nación venezolana.

Pérdida de la fortaleza militar del Castillo de Puerto Cabello.

 En medio de las gravísimas circunstancias descritas, ocurre un hecho fatal para las fuerzas patriotas: Francisco Fernández Vignoni, oficial a cargo del Castillo de Puerto Cabello traiciona a las fuerzas patriotas, se pasa al enemigo, enarbola la bandera Real Española en el principal arsenal de armas que tenía la Primera República y abre fuego contra la plaza militar de esa ciudad portuaria.

El joven Simón Bolívar jefe militar de Puerto Cabello, solicita auxilios al Generalísimo Miranda, toda vez que sólo un ataque por la retaguardia sería lo único que podría salvar aquella fortaleza militar, que contaba con 1700 quintales de pólvora, casi toda la artillería de la República y las municiones, que por la traición del oficial Fernández Vignoni, pasaron al control del cada vez más poderoso ejército de Monteverde.

El 12 de julio de 1812 Bolívar confirma a Miranda la pérdida de Puerto Cabello, en una carta en cuyo encabezamiento se puede leer: “Después de haber agotado todas mis fuerzas físicas y morales ¿Con que valor me atreveré a tomar la pluma para escribir a Ud, habiéndose perdido en mis manos la Plaza de Puerto Cabello?”

Al leer la misiva, Miranda exclama al cielo “Mon Dieu, la Republique est blesée au couer” (Dios mío, la República está herida en el corazón).

Los mantuanos criollos nunca perdonaron a Miranda la circunstancia de su pasión por la Libertad, de ser el Precursor de las Independencias de Hispanoamérica,  ser el caraqueño universal, ser el único hombre que realizó las tres más grandes Revoluciones de la Historia: La Revolución Americana, la Revolución Francesa y la Revolución Venezolana. Jamás quisieron aceptar su supremacía militar, su don de reconocido negociador político y diplomático. Las más bajas pasiones y envidias surgieron de todas las autoridades, que querían suplantar con desconocimiento y experiencia, el talento militar del vencedor de Valmy., de Pensacola, Amberes, Ruremonde, Maestrich y en patrio natal en Valencia.

Capitulación de San Mateo.

A fines de julio de 1812 y para salvar la paz de la Republica y de sus habitantes, el Generalísimo Miranda se ve en la imperiosa necesidad de capitular, lo que para él constituía una derrota difícil de asimilar, la Capitulación de San Mateo.

El escritor y diplomático Caracciolo Parra Pérez en su excelente libro “Historia de la Primera República”, analiza lo que ha debido ser en el ánimo del que tenía “el fuego  de la Libertad en el corazón” de haber tomado esta inevitable resolución y en su citada obra señala: “No hay tragedia escrita comparable a la que debió desarrollarse en aquel alto espíritu cuando convencido de que su país no podía ser libre, tuvo que … sacrificar el magno ideal de su heroica vida y abandonar su honor y reputación a la saña de sus enemigos y al juicio de la posteridad mal informada”.

El pérfido guerrero español Domingo de Monteverde viola las cláusulas de la Capitulación firmada con Miranda, desconociendo lo que hoy podríamos denominar como Derecho Internacional Humanitario. Al entrar a Caracas el 29 de julio de 1812 da rienda suelta a su odio e inicia persecuciones, asesina, saquea y encarcela a centenares de patriotas.

Mirada se retira a la Guaira para viajar a Curazao y de allí a Londres

El 30 de junio de ese mismo año Miranda llega a La Guaira, acompañado de su edecán Pedro Antonio Leleux y se hospedaron en la casa de Manuel María de Las Casas, comandante militar de aquella plaza.

Todas las culpas recayeron sobre Miranda, fue acusado de ineptitud, de traición, de haberse vendido al enemigo.

“Dese preso General”. Bochinche, bochinche, bochinche”

Al llegar a la Guaira el Generalísimo Miranda había dado órdenes a su fiel edecán de hacer embarcar su equipaje con destino a Curazao, para trasladarse luego a su hogar londinés, pero esa misma noche del 30 de junio de 1812, se reunieron Miguel Peña, Simón Bolívar, José Mires, Manuel María de Las Casas, Tomás Montilla y Miguel Carabaño, entre otros, para discutir la suerte militar de Francisco de Miranda.

En la madrugada de ese fatídico día para la Historia patria, Miranda vio una luz tenue en la sombra que avanzaba lentamente. Miró detenidamente los rostros de Simón Bolívar, Tomás Mantilla y Rafael Chatillon, apoyados en las tropas de Las Casas y Juan José Valdés. La orden de Manuel Maria de las Casa fue tajante y seca como un cuchillo “dese preso General”. Miranda tranquilo, miró su reloj de leontina cuando ya eran las 3 de la mañana y los increpo “bochinche, bochinche, en este país no hay sino bochinche…”

Miranda es entregado como prisionero de guerra al comandante José Mires en el Castillo de San Carlos y en la tarde de ese mismo día quedó a disposición de las autoridades de la Monarquía española, que tantas venganzas tendría contra el Precursor de las Independencias de Hispanoamérica.

Del Castillo de San Carlos es trasladado al Castillo San Felipe en Puerto Cabello y desde allí el héroe escribe para la Historia: “Conociendo Caracas el peligro inminente que corría su seguridad, por un movimiento y acuerdo general de todas las autoridades, fui nombrado Generalísimo… Desempeñe tan arduos encargos con el honor y celo que estaban a mi alcance… estaba persuadido del calamitoso en que se hallaban reducidas la capital y el puerto de La Guaira, por la falta de víveres y por la intención que al mismo tiempo hacían los esclavos de los valles y costas de Barlovento… habiendo ya comenzado a cometer los más horrendos asesinatos… adoptar una medida que restituyese el sosiego y la tranquilidad, reparase, de algún modo, los daños del terremoto… preferí una honrosa reconciliación a los azarosos movimientos de una guerra civil y desoladora…”

Destierro y muerte en la fortaleza militar La Carraca, en Cádiz

De Puerto Cabello es trasladado al Castillo de El Morro en Puerto Rico, donde por primera vez las condiciones de su cautiverio son menos ominosas. Antes de su traslado a Puerto Rico, se reciben noticias en Caracas de que Bolívar había invadido a Venezuela por el occidente y que el prócer Santiago Mariño se encontraba hostilizando a las fuerzas realistas en las costas del oriente venezolano. Las autoridades realistas, por la alta admiración de las fuerzas patriotas leales a Miranda, decide expatriarlo, desterrarlo del suelo patrio y lo envía a Puerto Rico.

En diciembre de 1813 se decide el traslado del Generalísimo Miranda a España y ya para enero de 1814 se encuentra en Cádiz. La política española da un brusco cambio y de un gobierno liberal se cambia a uno monárquico con el Rey Fernando VII a la cabeza. Las esperanzas de que las autoridades españoles reconsideren su caso son nulas, como serian nulas las solicitudes de intervención de Miranda ante sus amigos ingleses (Nicolás Vanisart. Secretario de Hacienda y Lord Wellington) en altas posiciones gubernamentales, en virtud de la alianza del Imperio Inglés con el Imperio Español.

Miranda mantiene correspondencia con Peter Turnbull, hijo de su hermano masón John Turnbull quien siempre directamente o ahora, a través de su hijo lo ayuda económicamente, con el que logra mantener a su esposa Sarah Andrews y sus hijos Leander y Francisco.

El Generalísimo Francisco de Miranda empeora de salud, se contagió de apoplejía y hemorragia y finalmente a la 1 y 5 minutos de la madrugada del 14 de julio de 1816, falleció, a la edad de 66 años.

Años más tarde, a una década de su muerte física, porque la llama de la Libertad que él sembró estará siempre en nuestros corazones, Simón Bolívar, Libertador de la Gran Colombia y fundador de Bolivia, recordó al héroe de su juventud y aseveró para la Historia… “Miranda es el más ilustre de los colombianos”.

Discurso de Orden del Acto conmemorativo del 266 aniversario del nacimiento del Generalísimo Francisco de Miranda, Sociedad Bolivariana de Caracas, 28-3-2016.

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