Historia de la baja producción agrícola de Venezuela: caso Táchira

Yatnelly Flores Varela

Docente investigadora de la Universidad Nacional Experimental del Táchira

Yatnelly Flores

Yatnelly Flores

En los principios de la conquista, en varias regiones de El Táchira, como La Grita y Mérida y para 1800 en Pregonero, la producción agrícola, en cuanto a caña de azúcar, tabaco, arveja, cacao, trigo, y más tarde café, se hizo importante. El poco número de aborígenes existentes, las pocas técnicas agrícolas conocidas, hacían imposible un mayor desarrollo en este aspecto. El conocimiento del uso de mano esclava de origen africano en otros sitios de América, concibió la idea a un grupo de colonos tachirenses en traer mano africana a sus haciendas. Sin embargo, el Táchira del siglo 16 y 17 se caracterizaba por ser una región muy pobre y desolada, poca agricultura y poca ganadería.

Ello hizo que en el Táchira la mano de origen africano traída, fuera escasa o no cuajara. Contrario, en Bobures, o Barlovento, donde la riqueza y las haciendas eran mayores, allí la mano de obra negra, esclava, fue un factor importante para el desarrollo económico de la red social existente.

Muñoz (1985), establece “El éxodo realista durante el comienzo del siglo XIX y la creciente emigración de colonos en las décadas siguientes produjo cambios básicos en la población tachirense. Un censo en “Pregonero”, para el año 1851, establece 540 indios, 1782 blancos, 1482 mestizos y 1885 esclavos”.  Este dato de 1885 “esclavos” debe tomarse con sumo cuidado, es un dato de origen dudoso, en cuanto magnitud, pero se hace verosímil, cuando bien pudo ser que esta mano era de origen indígena. El ser esclavo, no puede utilizarse como referencia para determinar la etnia africana, ya que a los indígenas capturados en una supuesta guerra o convenios societarios incumplidos, se les daba la categoría de esclavos. Lo importante de estos datos de Muñoz, señalados para el año 1851, es que la población blanca existente para dicha fecha no sobrepasaba un 32 %, un 32 % sostenido y basado en los principios de la conquista, una conquista exenta de justicia, prosperidad, reciprocidad e igualdad para todos. En 1851,  estos principios  brillaban, relucían, dominaban cualquier red social que se conformaba.

Si se analiza desde un punto de vista histórico, social y político, la pureza de raza, la hidalguía buscada, el escudo rehecho de esta posible 32 % de población “blanca”, es hoy, al igual que en un ayer, solo una entelequia mental, una estructura epistemológica de carácter dudoso, pero su aspecto sicológico se mantiene y se hace peligroso para la democracia naciente de América, y que facilita la imposición de la externalidad e importante en la red social que se consolidaba y se consolida.

La esclavitud en la colonia no solo tuvo como base la raza negra, la explotación esclavista en América empezó y fue motivada por el mismo Cristóbal Colón, cuando le manifestaba al rey en sus cartas, cuán importante eran las tierras descubiertas, ya que poseían gran población que podía producir grandes ganancias al ser vendidos como esclavos. Ello se corrobora en el año 1502, cuando el rey Fernando el Católico expide un permiso destinado a Diego Colón, para introducir esclavos indios a la isla de La Española.

Esta práctica de esclavizar a los indios, de esclavizar a los pobres, de apoderarse de la riqueza de los menos poseídos, de la forma depredadora de tomar la tierra, permanece aún después de más de 500 años en Venezuela y en América toda.

Comportarnos así, se veía como parte de nuestra realidad natural y no histórica, como componente natural de la estructura social del hombre. Pensar así, se hacía valido para Diego Colon, pero hoy en forma sistemática este pensar es reforzado, marcado y llevado por nuestra educación, producto de un ratio studiorum histórico; ello, ha influido en la red social  y sus elementos societarios que les tejen e imbrican.

Paralelamente a la explotación de los indios, gente siempre y largamente marginada, el mismo Rey el católico ordena reforzar las peticiones de los colonos de la isla de La Española a través del envío de negros africanos. Es difícil diferenciar en los primeros siglos de nuestra conquista, la explotación esclavista a la que fueron sometidos, tanto la raza negra como nuestros indios.

1800 fue un siglo lleno de mucha dinámica socio-política, esencialmente en los pueblos de América, la nueva consigna fue “vencer el subdesarrollo”.

Un periodo donde se fue conformando el tipo de vivienda llamada vivienda andina, las cuales se asientan en formas dispersas, al borde de caminos o cercanos a ellos. Se caracterizaban por imbricaciones o modos societarios de carácter autárquico, en términos de que se construía con materiales del lugar, producir su alimento y captar su propio calor, energía, su propia agua.

Fue la época de los grandes pozuelos, grandes troncos de pino laso, tallados, o cajas de hasta ocho metros de largo, por un metro de ancho y hasta de metro y medio de profundidad, divididos en espacios donde se almacenaban granos. Se criaba  ganado ovino y ganado mular, se cultivaban granos y hortalizas para la subsistencia.

La red social, gracias a sus compadrazgos, colaboraciones, religiosidad y parentelas, mantuvo relaciones societarias estables de cooperación en cuanto a: trabajo de la tierra, intercambio en la provisión de alimentos, semillas y saberes, facilitando la sobrevivencia en lugares tan alejados, de un elemento central o metrópoli.

Como icono de la conquista y dominio de la ideología establecida, se da en 1885 la construcción y diseño arquitectónico de  uno de los primeros centros religiosos del Táchira, “la Capilla Virgen del Carmen”. Icono no sólo como  avance ideológico a través de su fe religiosa, garantizadora de la apropiación de los territorios, luego garante y galvanizadora de una sociedad prospera, genéticamente multiétnica, históricamente organizada y que, ya para ese momento abordaba sus problemas locales con un mirar y acción colectiva.

El corto tiempo de imposición de un nuevo mundo civilizatorio, no había podido borrar los elementos cooperativos de los indígenas, acción que se ve reflejada, en ese “Campesino Andino”, fuerza social que tomaba la montaña.

PERIODO 1900- 1960.

Entre 1900 y 1950, pudiesen darse dos periodos bien significativos para las Aldeas de la alta montaña tachirense, un periodo, entre 1900 y 1940 y otro periodo 1940-1960 La red social establecida en los años entre 1900-1940 es influenciada por la guerra mundial, problemas de la guerra interna y la dinámica del cultivo y mercadeo del trigo.

Foto 1963. Muestra la carretera trasandina, construida en 1925. La Escuela construida en 1963, ubicada en el Sector El Rincón. Detalle de la zona norte de la población de El Cobre

La primera guerra mundial, no había hecho tantos efectos negativos sobre los productores agrícolas de El Cobre, como en el resto del país. Su estado de sobrevivencia y sus caracteres autárquicos, amortiguaron el efecto que esta hubiese podido traer.

Por el contrario, la guerra en Europa sirvió para repuntar el precio del trigo entre 1915 y 1930.

A nivel interno, partir del año 1915 a 1925, se entra en conflictos de guerra y procesos de paz, entre sectores liberales dominantes de la zona y el gobierno nacional (Casanova. 1992). La fiebre española producida por el virus tipo a H1.N1, en 1917-1918  trae efectos sobre la población. En el año 1925, en el periodo de Juan Vicente Gómez, se concluye la carretera trasandina, la cual  ya para el año 1928 unía a San Cristóbal con Caracas. Esta vía da un vuelco a la vida rural y a los modos de imbricación de la vida campesina tradicional, cambios que deben ser estudiados con mayor detenimiento.

En 1926 se inicia un proceso de tranquilidad política, y superávit del gobierno nacional gracias a los ingresos petroleros. Superávit que en ningún caso llega a los campesinos desposeídos, sino a los dueños de los medios de producción y técnicas de procesos industriales, tal como la del señor Abrahán Sánchez, dueño de un molino de trigo y curtiembre de cueros, el cual agregando una polea accesoria al molino crea una pequeña planta hidroeléctrica que da una luz “menguada” al sector de las 80 a 100 casas con que contaba el poblado del Cobre para aquel entonces. En 1936 se construye el acueducto, cuya toma se hace a nivel del sector el llanito, Rio Arriba.

En 1940 se entra en una ampliación de concesiones petroleras, lo que requiere de mucha mano de obra, la diferencia salarial,  hace que se inicie un proceso de migración de las aldeas, a los grandes polos petroleros y empieza a destejerse el modo autárquico establecido.

A pesar de la migración y de la crisis social que empieza a mostrarse en el campo agrícola en 1946, se hacen desarrollos constructivos importantes, como la casa municipal y las cloacas; estas últimas desaguan y siguen drenando directamente al Rio Valle.  Se asfalta la calle Bolívar, se funda la escuela, el comedor escolar, la medicatura, se remodela la Plaza Bolívar; un desarrollo de infraestructura que no compaginaba con una población que deprimida económicamente, migraba.

Se observa altos ingresos económicos en cierto sector de la población, avances en lo que a construcción se refiere y acceso a algunos servicios dados por el estado central; todo ello contrasta con la depresión económica que afecta a los asalariados y parceleros agrícolas; la agricultura empieza a centrarse, en una agricultura de importación, en una agricultura de puertos. El alto ingreso nacional debido al petróleo, hace del país, un país no productor, su riqueza se sostendría de ahora en adelante en los dólares producidos por la renta petrolera; el elemento mercantil que se establecía serían los beneficiarios y no los productores primarios, nacía un nueva relación social de poder, nuevas imbricaciones conformarían las nuevas redes sociales nacientes.

Por sus raíces autárquicas de producción y almacenamiento de granos, las zonas rurales andinas habían sabido sortear momentáneamente la crisis mundial del año 1929 y las limitaciones impuestas por el drenaje de fuerza de trabajo y la presión competitiva del alza  de los salarios en las regiones petroleras y en las zonas aledañas. Pero a partir de 1930, la baja de precios y demanda mundial arruina a grandes y pequeños agricultores productores de trigo, lanzando a la cesantía a decenas de miles de obreros agrícolas, que ven en la economía petrolera una oportunidad, iniciándose el abandono del campo y la reducción en la producción agrícola. El tren ubicado en San Feliz, a menos de cinco horas, a pie, facilitaba el camino a los campos petroleros. Demarmels. (2008).

Crecimiento Demográfico de la  población del Municipio Vargas. Estado Táchira. Venezuela. Fuente. Recopilación de Datos de diferentes publicaciones censales

Evolución de la población de El Cobre, Táchira, Venezuela.
Años Población
1941 782   Habitantes
1950 1031        Habitantes
1961 1103  Habitantes
1971 1330   Habitantes

El Gobierno Nacional hace un esfuerzo para ayudar a los productores del trigo e instala en 1940 a nivel de la aldea de Los Mirtos una trilladora moderna para la molienda de dicho producto, pero estos esfuerzos son contradictorios en un país que empezaba a asignar dólares a unos pocos para la importación de trigo, lo que llevaría  al  colapso de la agricultura y la propagación de los efectos depresivos de la economía nacional.

Para el año 1948, familias enteras de los valles del Cobre y aledaños, sólo tenían un comida diaria, la cual a veces consistía sólo en un caldo negro “agua con sal, cilantro u eneldo”.  Ello llevo a una migración masiva de las aldeas de Venegara, La Vega, San Agustín, El Molino, Los Mirtos, Pernía y Mangaría, una des culturización que llevaría a la perdida de saberes populares, producto de la lejanía de sus lugares históricos y una hegemonía cultural de las elites mercantiles nacientes. La atracción de mejores salarios y las variaciones costo-precio propiamente agrícolas, rompió el equilibrio de las redes sociales conformadas en mas 400 años de historia colonial y, determinó en los campos un aumento de los costos que puso en graves dificultades a la agricultura (Maza, Z. 1970). El precio de la harina de trigo de un máximo de Bs 0.80, en el año 1920, cae a Bs 0.28 en 1930 y Bs 0.31 en 1935. (Carrillo, B. 2003).

La data mostrada en  esta tabla, son un icono didáctico, una imagen que nos permite entender el proceso depresivo en que entra el Municipio José María Vargas y que se replica o era más profunda en otras aldeas de una Venezuela que nacía al llamado de un nuevo desarrollo económico.

Entre 1940 y 1950 la población de El Cobre había aumentado 249 habitantes, entre 1950 y 1960  creció 72 habitantes, entre 1961 y 1971 creció 227 habitantes; son los efectos de un estado rentista, centralizado, donde siendo la frontera y la aldea lo vulgar, la población migra buscando el mundo de oportunidades que se centra en las grandes ciudades que se conforman.

Una historia de asentamiento particular, distinto a otras aldeas del país, permite mantener y enfrentar el ataque de una agricultura portuaria de un estado empresarial que sin contemplación atacaba la agricultura tradicional basada en trigo, cebada, maíz chiquito y caraota, acompañada de la cría de ganado vacuno y ovino. Por contradicción, esta crisis daba un receso al deterioro ambiental, en cuanto al avance de la frontera agrícola, al darse una reducción de la actividad económica, la producción del rubro “el trigo” que estaba atacando la montaña se detiene por la baja en los costos de comercialización.

El período 1900-1960, se caracteriza por la acentuación de la recesión económica local debido a factores, como: (a). Guerras locales b) Cambios ambientales; (C) Factores Exógenos, que permitieron a los dueños de los medios de producción  y políticos avanzar sobre mayor territorio por abandono de los predios de las familias tradicionales; en forma general, para 1960, los campos de las altas montañas mostraban abandono.

Guerras locales: 1917 y 1932, se caracterizó por guerras locales, entre las que se destacan varias invasiones por parte del General Juan Pablo Peñaloza, Alzamientos de Reinaldo Flores y Rafael Moncada, en donde se caracteriza por la Batalla de los Altillos en 1921, la toma de Michelena en 1924.

Cambios ambientales: Caracterizados por producirse el máximo y mínimo valor de lluvias o precipitaciones tenidas en todos los años. En 1956 hubo una precipitación de 1931.7 mm y 1961 de 331 mm. (Pietrangeli. 1997).  Ello hizo que los cultivos tradicionales de granos distintos al trigo, mermaran y se restringiera de tal modo, que los productos para el intercambio, costumbre en la zona, no alcanzaron para el sustento local. Se produce una de las mayores emigraciones de las zonas de montaña.

Factores exógenos: Además del estado empresarial que se conformaba, la carretera trasandina construida para los años 1925- 1928, presentó un alivio para este ataque desproporcionado y da alguna ventaja temporal para los pobladores de la zona, pues viene a compensar el bajo precio del trigo, al facilitar proceso de mercadeo del mencionado rubro por la presencia de una vía terrestre. Por el contrario, en el año 1952, se creó la carretera panamericana, y lejos de ser una ventaja, se convirtió en un proceso migratorio de la población.

Parte de la población o apellidos tradicionales o fundadores de la zona que no migran a Caracas, la gran capital, migran a conformar parte de los poblados nacientes y que se establecían al borde de la carretera panamericana, “las rancherías” del pueblo de Coloncito y se fortalecía la población de La Fría (Tapias, M. 2010), ello con desmedro de la población local, produciendo cambios radicales en la interacción entre la población humana y el ambiente. Pero algo más peligroso se regaba, la reducción y quiebre de las redes sociales y bases comunitarias existentes en la organización social agrícola, produciéndose una nueva relación, la relación de un estado empresarial naciente, que cambiaria por siempre la faz de la Venezuela agrícola.

Período 1960-2000

En algunas aldeas de la Cuenca de El Cobre, Venegara. Vegas de San Isidro, El Molino, Los Mirtos, Mesa de Aura, se guardan, aún inclusive para mediados de 1980, tendencias de carácter autárquico, carácter que permitía a muchas familias, sostenerse de los vaivenes económicos del país. A partir de 1960, con la construcción de las llamadas casas rurales en la Calle Sucre de El Cobre y en algunos caseríos, se iniciaron patrones de construcción marcados por los países desarrol­lados, en la forma de la vivienda y en la forma de intervenir el espacio, con un ordenamiento territorial denso en forma de retícula o damero sólo para economizar cables y tuberías al momento de dar luz y agua. Ello se intensifica entre los años 1997 y 2013, con la construcción de casas apareadas en el sector El Molino. Los viejos caminos de recuas, como el camino de La Vega. Seboruco y Pernía- Páramo de los Pantanos, Queniquea, Pregonero, empiezan a ver reducido el tránsito de viajeros y mulas. Se inicia una nueva distribución poblacional y explotación agrícola a lo largo de las nuevas carreteras y vías de comunicación.

Para el año 1950, cuando todos los agricultores de trigo del Estado Táchira sumaban 660 Ha (Durán 1993), la entonces Parroquia Vargas cultivaba sólo ella 360 Has. El establecimiento de acciones humanas externas, afecta a una población hasta ahora tradicionalmente productora de trigo y de grano. Si bien, a principios de siglo XX la reducción del precio del trigo había afectado su producción, y factores externos daban inicio a una nueva relación del hombre y mujer del valle de El Cobre con su ambiente, aun así los habitantes de la Cuenca de El Cobre se empecinaban en mantenerse atados a la producción del trigo y granos como parte de su seguridad alimentaria; hombres y mujeres atados a una cultura mestiza, vinculados a una agricultura aprendida en 400 años de duros golpes y vejaciones, entraban a una nueva transculturización, impuesta ahora por la mercantilización como objetivo religioso, ya no con grandes iglesias, sino con enormes galpones y casas mercantiles, como iconos; las misma fuerzas motrices que habían facilitado la colonización española, ahora se sumaban para una nueva y mas sangrienta colonización, el mercantilismo, veamos los pasos que siguió.

Nuevos cultivos, nuevas relaciones de producción.

Aunado los factores climáticos y exógenos, más un pésimo precio del trigo, la producción agrícola entraba en una recesión social y económica de tal magnitud, que haría que entre 1940 y 1970, en El Cobre la población humana migrara y se perdiera la vieja trama social establecida. Entre 1950 y 1960, sólo se sumaron setenta y dos (72) nuevos habitantes, un promedio de siete (7) individuos por año. Entre 1960 y 1970, crecieron 227 habitantes, un promedio de 23 individuos por  año.  Lo que aquí ocurría se repetía en cientos de aldeas de esta Venezuela.

De acuerdo a la OCEI, en datos del censo agropecuario del año 1985 para el Municipio Vargas, refleja una superficie cultivada para el año 1950 de 3940 Has y para 1971 de 3757 Has.  Si bien se muestra una disminución del área cultivada no significativa (183 has), se observa la desaparición de la siembra de cultivos tradicionales y base alimentaria de la población rural y periurbana, tales como el trigo, quinchoncho, ocumo, café, habas, cebada, arroz, frijol y disminución de caraota, auyama, batata, maíz, yuca. Aumentó la producción e introducción de nuevas variedades de papa, así como  de nuevos cultivos como la remolacha, ajo, flores, cebolla y tomate. Se inicia una época de cultivos más proposicionales y se inicia la desaparición del auto sustento, la vieja cultura se hacía mella.

Este drama de pérdida de seguridad en la soberanía alimentaria se extendió en todos los municipios del país. En el Estado Táchira, entre el año 1960 y 1995, la agricultura y los cultivos de la dieta básica y los tradicionales disminuyeron significativamente, tal como lo muestran datos de Dainco (1996) mostrados en la Tabla. Este drama ocurría en todas las aldeas del Estado Táchira y en cada aldea de toda Venezuela.

Evolución de superficie en hectáreas de cultivos de la dieta básica del Estado Táchira, por cultivos anuales según superficie por Has. Dainco 1996.

Cultivos Censo 1961

(Sup. Has)

Censo 1971

(Sup. Has)

Censo 1985

(Sup. Has)

Censo1995

(Sup. Has)

Arveja 1971 831 180 78
Caraota 4399 3790 915 1065
Cebolla 497 668 537 425
Frijol 3502 3012 471 354
Maíz 29078 15443 4701 2952
Ocumo 668 594 234 306
Papa 3158 2253 2075 2007
Yuca 5075 5818 3984 3419

Censos Agrarios de los años: 1961, 1971, 1985, 1995.

En el año 1961, el número de hectáreas correspondiente a  la producción de caraota era 4399 hectáreas y para el año 1995, era de 1065; Arveja en 1960 ocupaba un área de 1971 hectáreas y en 1995 se habían reducido a sólo 78 hectáreas. El frijol cubría una extensión de 3502 hectáreas y se redujo en 1995, a solo 354 hectáreas. En 1960 se dio inicio a la desaparición de los “pozuelos” estructura para el almacenamiento de granos en las casas andinas de aldeas campesinas y urbanas. El drama de la reducción agrícola, por falta de políticas en búsqueda de la seguridad alimentaria y sí, en el reforzamiento de protección a ciertos ramos empresariales y transnacionales. Un icono que muestra, como los dueños de los medios de producción no sólo crean patrones de explotación humana; sino que igual, inducen y crean patrones de consumo, ello puede observarse en el reemplazo del maíz pilado, factor básico de la arepa venezolana, por la llamada hoy “Harina Pan”.